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Sinaloa está en alerta por el aumento de suicidios en adultos

Los especialistas señalan que uno de los principales factores para que ocurra un suicidio es padecer algún tipo de enfermedad psiquiátrica

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MAZATLÁN, Sinaloa. En los últimos cinco años y medio se han registrado en la entidad 717 suicidios, de los cuales 620 fueron consumados por hombres y 97 por mujeres, en un rango de edad entre los 26 y 60 años, lo que ya se ha vuelto un foco rojo para las autoridades y para la sociedad en general.

Fueron más de cinco horas las que un hombre identificado como Juan Daniel “N” puso en alerta a los cuerpos de rescate, de auxilio y de seguridad en Mazatlán el pasado 5 de julio. Había subido a una torre de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), ubicada en la avenida de Las Torres cerca del fraccionamiento Paseo de Los Olivos. Trepado a una altura de 30 metros, permaneció sentado desde las 19:05 de la tarde hasta pasada la medianoche.

Tras el reporte, elementos de diferentes cuerpos de auxilio y rescate del puerto llegaron al lugar y colocaron una escalera para subir y tratar de dialogar con él, posteriormente arribaron sus familiares. Sin embargo, al paso de varias horas, no lograron convencerlo de que bajara.

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Fue alrededor de las 23:45 horas cuando accedió a bajar, se paró e inició el descenso, ya abajo fue llevado para valoración médica. Esta era la segunda ocasión en que Juan Daniel, de 30 años de edad, intentaba suicidarse. El pasado 20 de mayo también subió a lo más alto de una torre de la CFE, pero en la sindicatura de Villa Unión, de donde es originario.

En esa ocasión mantuvo en alerta durante seis horas a las autoridades y familiares. Fue hasta que dialogó con su hermano que aceptó la ayuda de los rescatistas. Bomberos Veteranos Villa Unión le colocaron un arnés y le ayudaron a descender de manera segura hasta la escalera telescópica de la máquina.

Ya en tierra firme fue recibido por su madre y subido a una ambulancia, donde fue valorado físicamente y después se trasladó a una clínica dónde quedó a cargo de los agentes de Uneprevif.

Las cifras de suicidios en Sinaloa son alarmantes, consideró el psicólogo Luis Ángel Salinas Gudiño. Reflejan que provocarse la muerte de manera voluntaria ya no es algo aislado, sino un problema de salud pública.

La Secretaría de Salud reportó que de 2017 al primer semestre del 2022, se registraron 717 suicidios en Sinaloa, de los cuales 620 fueron casos consumados por hombres y 97 por mujeres.

La dependencia detalló a través de una solicitud de acceso a la información que el rango de edades entre las personas que más cometen suicidio va de los 26 a los 60 años. En los hombres este rango representa el 68.22 por ciento de los casos (423) y en las mujeres es el 51.54 por ciento (50).

Por rango de edades, son los adultos (26 a 60 años) quienes más cometen suicidio; mientras que en los hombres este rango representa el 68.22 por ciento de los casos (423) en las mujeres es el 51.54 por ciento (50).

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En mujeres se registraron 20 casos en edades de 12 a 18 años; también 20 casos en jóvenes de 19 a 25 años; cinco casos en adultos de 26 a 60 años y 17 casos en personas de 60 años y más.

Mientras que en hombres, se tuvieron 29 casos en edades de 12 a 18 años; 56 casos en personas de 19 a 25 años y 423 casos en adultos de 26 a 60 años; además de 97 casos en adultos mayores de 60 años y más.

El especialista explicó que uno de los principales factores para que ocurra un suicidio es padecer algún tipo de enfermedad psiquiátrica, una señal puede ser la depresión, pero también hay otros factores psicosociales que por sí solos o en concordancia con un trastorno mental, pueden orillar a una persona a atentar contra su vida.

“La situación que está viviendo un adulto promedio en edad laboral son afectaciones externas que también pueden estar provocando este tipo de situaciones, como las cuestiones económicas, rupturas amorosas, cuestiones de enfermedades crónico-degenerativas, frustración en el área laboral”, mencionó.

“Hay un mito que dice que el que se quiere suicidar no avisa, no es cierto, sí avisa; sin embargo, si no hay una buena comunicación, las personas lo van a pasar por alto o no lo van a detectar”, comentó.

Indicó que cuando las personas empiezan a hablar de muerte dentro de las conversaciones de una forma constante, por ejemplo usando las frases: “ya que me muera me van a extrañar”, “y si me llego a morir”, “no van a llorar por mí”, “no vayan a sufrir”, “qué pasaría si yo me muero”, “quién iría a mi funeral”, son focos de alerta.

Otros síntomas son los cambios de conducta, la falta de energía, el exceso de sueño o contrario, el insomnio, irritabilidad y pensamientos de minusvalía.

No debemos manejarlo como un tema tabú, otro de los mitos sobre esto es que: ‘si yo empiezo hablar en mi hogar o en mi círculo sobre el suicidio les voy a dar ideas y que inclusive voy a provocarlo’, no es así”, indicó.

Estar informados y compartir con hijos, familiares o amigos, añadió, es importante; la comunicación permitirá entender en ellos que si llegan a tener ideas de muerte se pueden acercar a sus seres queridos.

No dejar sola a esa persona, acompañarla y escucharla sin juzgar, es otra recomendación. También es de suma importancia mantener buena comunicación en el núcleo familiar para poder detectar este tipo de casos.

“Las personas deben saber que hay líneas que te ayudan, la famosa Línea de la Vida, un programa nivel nacional donde al marcar al 800 911 2000 puedes desahogarte y recibir orientación”.

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Tener una buena salud mental en general, acudir con un profesional, hacer ejercicio, aprender cosas nuevas, no aislarse, tener diferentes tipos de ocupaciones sociales, amistades, salir a divertirse, son otras formas de ayudar a prevenir el suicidio.

El también presidente de la Asociación Ayudemos a los Jóvenes afirmó que la Ley de Salud Mental del Estado de Sinaloa es letra muerta. A pesar de la lucha que se hizo por tener una legislación en la materia, pareciera que está guardada y archivada, pues es muy poco lo que se ha avanzado, tanto a nivel estado como a nivel federación.

Lamentó que aún después de la pandemia del Covid-19, que fue cuando la sociedad empezó a ver por su salud mental y acercarse a pedir ayuda sin tanto tabú, las autoridades competentes siguen destinando un presupuesto insuficiente, aunado a la falta de personal en las instituciones públicas para poder atender la demanda qué la ciudadanía está necesitando en estos momentos, pues acudir a una cita particular suele ser muy costoso.

En la solicitud de acceso a la información que arrojó estos datos también se le requirió a la Secretaría de Salud las campañas y/o programas que llevan a cabo, así como los centros, instituciones y unidades con las que cuenta esta dependencia estatal y/o colabora para prevenir el suicidio, pero no se obtuvo respuesta de ello.

Carla González | El Sol de Mazatlán

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