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La Opinión

Continúa la batalla por el poder en Estados Unidos

El daño puede ser aún más grande para los republicanos si es que los demócratas se imponen en una doble elección de Georgia que define la mayoría en el Senado de Estados Unidos

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El 20 de enero 2021, Joe Biden asume el poder en Estados Unidos.

Aunque prácticamente todo está a favor del presidente electo de Estados Unidos Joe Biden para que, el próximo 20 de enero de 2021, asuma como nuevo jefe de la Casa Blanca, su antecesor sigue dando patadas de ahogado, pero el daño puede ser aún más grande para los republicanos si es que los demócratas se imponen el martes en una doble la elección de Georgia que define la mayoría en el Senado.

El resultado de ambas disputas será decisivo para los primeros dos años del gobierno del demócrata Biden. Es cierto que una mayoría tan ajustada como la que podría conseguir si su partido gana las dos estaría lejos de darle carta blanca para hacer todas las reformas que él y muchos de sus votantes pretenden.

Aunque podría facilitarle mucho los primeros pasos de su administración, dado que tener el control del Senado es vital para los nombramientos en los principales puestos del Ejecutivo.

Si uno o los dos candidatos demócratas pierden, se enfrenta al riesgo de que su gobierno tenga a los pocos meses de haber asumido el desgaste de uno que está terminando. 

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La amenaza latente en una política estadounidense que está dividida como nunca en el último siglo, es que el empate entre los polos antagónicos termine en un bloqueo que impida avanzar en cualquier dirección.

La historia política de Georgia no es muy diferente de la de otros estados sureños que pasaron de ser el corazón electoral demócrata desde el siglo XIX hasta bien avanzado el XX, a convertirse en baluartes republicanos desde hace unos 30 años. 

Hay que remontarse hasta 1992 para encontrar una victoria azul (demócrata) en una elección presidencial en Georgia. Como Biden ahora, Bill Clinton se impuso allí al republicano George H. W. Bush, el último presidente que no había conseguido la reelección, ya veremos mañana hacia dónde se inclina la balanza.

Por lo pronto, un grupo de senadores republicanos dice que el próximo miércoles se negarán a certificar la victoria electoral de Biden, a menos que el Congreso forme una comisión para investigar un presunto fraude en las elecciones presidenciales de noviembre, encabezando una más de las tretas del partido en el poder para tratar de invalidar la derrota del saliente presidente Donald Trump.

Este 6 de enero es la fecha en la que el Congreso sufragará para certificar los votos del Colegio Electoral de EU que le dieron la victoria a Biden frente a Trump. El Colegio Electoral confirmó en diciembre el triunfo de Biden por 306 votos electorales frente 232.

El 20 de enero será la investidura, en la que el nuevo presidente y la vicepresidenta, Kamala Harris, prestarán juramento. Los 11 senadores y senadores electos, encabezados por Ted Cruz, quieren un plazo de 10 días antes de la certificación para auditar las acusaciones infundadas.

No hay que olvidar que el presidente Trump se ha negado a aceptar su derrota, alegando repetidamente que hubo fraude en las elecciones, aunque sin proporcionar ninguna evidencia. Varios tribunales de EU han rechazado sus esfuerzos legales para anular los resultados.

Se habla de que esta postura del presidente saliente ya es parte de su nueva campaña política para regresar dentro de cuatro años, debido en buena medida a que Trump tiene el control del Partido Republicano, porque es el activo político más fuerte de cara a las elecciones de 2024.

Lo cierto es que 11 senadores encabezados por Ted Cruz, de Texas, dijeron que la elección de noviembre había registrado “acusaciones sin precedentes de fraude electoral, violaciones y aplicación laxa de la ley electoral y otras irregularidades en la votación”.

Citando un precedente de 1877, año en que se formó un comité bipartidista para investigar las elecciones después de que ambas partes reclaman la victoria en tres estados, instaron al Congreso a nombrar una comisión para una “auditoría de emergencia de 10 días de los resultados electorales en los estados en disputa”.

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Las objeciones al conteo electoral deben ser respaldadas por un miembro de la Cámara de Representantes y un miembro del Senado y ser evaluadas por los legisladores en un debate de dos horas, seguido de una votación.

La batalla político-electoral no ha terminado y aunque se ve difícil que los republicanos encabezados por Trump puedan revertir los resultados, el presidente saliente sigue ahondando la división de Estados Unidos, que cómo principio de cuentas tiene rivales en el exterior muy fuertes que están sentados como la principal potencia del mundo se debilita así mima.

Y como consecuencia de esa debilitación, puede arrastrar a sus principales socias comerciales y vecinos (México y Canadá) a una crisis económica de proporciones inimaginables, que indudablemente se sumará a la emergencia sanitaria por el coronavirus.

Joe Biden tendrá que echar mano de toda su experiencia política para tratar de amortiguar el divisionismo fomentado por el racismo, la desigualdad y un discurso lleno de odio de su antecesor, para después enfrentar a potencias como China o Rusia que ya tienden sus redes de influencia en el continente americano. O ¿usted qué cree? Qué tenga un 2021 lleno de salud.