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La Opinión

Una ola de amagos con muchos intereses electorales

China volvió a dar un golpe de autoridad para enseñarle al mundo y, en particular, a  Estados Unidos que es una potencia y que está al más alto nivel mundial

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China volvió a dar un golpe de autoridad para enseñarle al mundo y, en particular, a  Estados Unidos que es una potencia y que está al más alto nivel mundial, la visita a Taiwán de la presidenta de la Cámara de Representantes estadounidense, la demócrata Nancy Pelosi, fue tomada como una afrenta a la política de Beijing sobre esa isla.

El gobierno chino considera una sola China y ve a Taiwán como parte de esa unidad, aunque en un plano de rebeldía, pero la visita –de menos de 24 horas– de Pelosi a la isla transgredió esa política y desató la furia de Beijing, no sólo eso, le dio un inmejorable motivo para intentar invadir y tomar el control.

Tras la salida de Pelosi de Taiwán, una demócrata de sepa y con alto poder político en Estados Unidos, China desplegó aviones de guerra y lanzó misiles intimidantes en seis puntos de la isla asiática, las acciones fueron de índole preventivo, pero también dieron la pauta para que Beijing justifique sus acciones de poder.

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Mucho se ha criticado la visita de la líder en el Congreso de EU a la isla asiática, pero dicha acción no es un capricho, por el contrario es un golpe de fuerza de los demócratas, el próximo 8 de noviembre Estados Unidos irá a las urnas para elegir legisladores y es altamente probable que el partido en el poder pierda la mayoría.

Actualmente, en la Cámara baja, 220 asientos son de los demócratas, 210 son de los republicanos y hay 5 vacantes, en la Cámara alta está dividida en 50 lugares por partido, el voto de calidad lo tiene la vicepresidenta la demócrata Kamala Harris, es mínima la ventaja de los demócratas y la ola republicana trumpista viene apretando fuerte.

La lucha por el control del Congreso al interior de Estados Unidos es encarnizada, también se cocina un posible juicio contra el republicano expresidente Donald Trump, por su comportamiento antes y el día de la irrupción al Capitolio, el 6 de enero de 2021, buscando que no se reconociera el triunfo de Joe Biden.

Hay más en esa campaña de poder, unas horas antes de la visita de Pelosi a Taiwán, Washington anunció que había eliminado al líder de Al-Qaeda, Aymán al Zawahiri, a través de una operación quirúrgica con drones, ¿dónde cree usted? Nada menos que en Afganistán, lugar que propinó su primer revés al presidente Biden.

En realidad, la salida de Estados Unidos de Afganistán es una herencia maldita que le dejó Trump a Biden, pero en el plano geopolítico esa acción se interpretó como un punto de vulnerabilidad, sobre todo, porque todavía no acababan de salir las tropas estadounidenses cuando ya estaban tomando el poder el Talibán.

El gobierno que había construido Estados Unidos en Afganistán se desmoronó antes de poder comenzar, eso dejó muy mal parado al gobierno en turno en la Casa Blanca, habrá que sumar que las decisiones sanitarias del magnate republicano para hacer frente al Covid-19 tampoco fueron las más acertadas y eso sumó a la impopularidad de Biden.

Por si no fuera suficiente, Rusia invadió Ucrania en momentos en que la OTAN estaba curando las heridas que dejó el presidente Trump respecto a la alianza militar con Europa, esa acción del gobierno de Vldimir Putin, a gustar o no, se interpretó como un nuevo golpe de debilidad de la llamada primera potencia mundial. Moscú se anexionó en 2014 a Crimea y ahora va por el Donbás.

Es verdad que Estados Unidos y sus aliados en Europa han apoyado militar y económicamente a Ucrania, pero no ha sido suficiente para contener las ambiciones de un presidente que tiene aires de zar y que no se va a detener pese a las sanciones económicas de Occidente, encabezadas por Washington.

Es cierto que el pleito entre China y Estados Unidos fue atizado por Trump y ahora le toca remar contra la corriente al gobierno demócrata de Biden. Por su parte, Beijing también está en campaña para reelegir por tercera ocasión a Xi Jinping, quien no las tiene todas consigo recuerde que los confinamientos por el Covid han sido muy impopulares.

Y que China es señalada por el mundo como la principal responsable de la pandemia del coronavirus, que sigue a más de dos años y ha golpeado todas las estructuras sociales y económicas.

De lado de los republicanos, han sentado su campaña en contra del demócrata con las crecientes olas de migrantes irregulares que buscan entrar a Estados Unidos, sobre todo, con la tragedia del tráiler en Texas donde se encontraron 52 muertos por asfixia.

Han tomado como bandera de lucha la ola de matanzas que se han registrado en Estados Unidos, que por cierto ya rebasan las 300, pero que no olvide que la facilidad para conseguir un arma en ese país es protegida por republicanos.

El arma más importante del ataque de los republicanos al actual gobierno es la crisis económica, una recesión que ya toca la puerta o que técnicamente ya padece Estados Unidos, un punto de quiebre para las aspiraciones de cualquier político sea demócrata o republicano. O usted ¿qué cree?  

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