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El Extranjero

Los niños migrantes son un dolor de cabeza para Joe Biden

Iowa, Nebraska, Carolina del Sur, Dakota del Sur y Wyoming alegan que los niños migrantes no acompañados desplazarían a los que ya están en régimen de acogida estatal

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El sistema federal de acogida estadounidense no estaba preparado para albergar a la cifra récord de unos 19 mil niños migrantes no acompañados que llegaron a Estados Unidos en marzo, por lo que el gobierno del presidente Joe Biden pidió a algunos estados que los albergaran temporalmente.

Por lo pronto, los gobernadores republicanos de Iowa, Nebraska, Carolina del Sur, Dakota del Sur y Wyoming alegan que los niños migrantes no acompañados desplazarían a los que ya están en régimen de acogida estatal o limitarían la capacidad de los estados para hacer nuevas colocaciones.

“Nebraska rechaza su petición porque estamos reservando nuestros recursos para atender a nuestros niños”, comentó el gobernador de Nebraska, Pete Ricketts.

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“No quiero que nuestros niños se vean perjudicados como resultado de las malas políticas del presidente Joe Biden”.

La inmigración ha sido, junto a la crisis del coronavirus, uno de los principales problemas del arranque de la administración de Joe Biden.

El gobierno demócrata ha fijado la dirección correcta en este tema, pero los cambios para desmontar el perverso sistema heredado por Donald Trump no han llegado con la celeridad esperada. 

El modelo migratorio de la nueva era es un asunto pendiente y, como mucho del legado de Trump, se jugará su suerte en un Congreso dividido y polarizado. “Esta dirección es solo parte de una visión que está en construcción. 

La Administración encara opciones muy difíciles y está por verse qué caminos puede tomar en el clima político actual”, afirmó al diario El País Hiroshi Motomura, académico de la Escuela de Derecho de Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).

El gobierno de Biden retienen a decenas de miles de migrantes menores de edad que piden asilo en una oscura red de unas 200 instalaciones que abarca dos docenas de estados e incluye cinco albergues con más de mil niños amontonados en espacios reducidos.

Información confidencial conseguida por AAssociated Press indica que la cantidad de menores migrantes bajo custodia del gobierno se más que duplicó en los dos últimos meses y que esta semana el gobierno alojaba a unos 21 mil niños, desde pequeños de uno o dos años hasta adolescentes. En una instalación del ejército de Fort Bliss, en El Paso, Texas, había más de 4 mil 500 menores el lunes.

Abogados, activistas y expertos en salud mental dicen que algunos albergues son seguros y ofrecen atención adecuada, pero que otros comprometen la salud y la seguridad de los niños.

“Es casi como ‘El día de la marmota’, declaró la abogada del Southern Poverty Law Center Luz López, aludiendo a una película de 1993 en la que los eventos parecen estar repitiéndose continuamente.

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El Departamento de Salud y Servicios Humanos (DSSH), Mark Weber, señaló que el personal de esa dependencia y los contratistas se esfuerzan por velar por la seguridad y la salud de los menores.

Varias de las prácticas actuales son las mismas que Biden y otros criticaron bajo el gobierno del republicano Donald Trump, quien por cierto hace campaña con esta crisis, incluyendo el que no se investigase a fondo, con toma de huellas digitales por parte del FBI, al personal que sirve a los niños. 

Al mismo tiempo, documentos legales indican que el gobierno trata de resolver varias demandas multimillonarias, según las cuales los migrantes menores de edad fueron víctimas de abusos bajo el gobierno de Trump.

Parte del plan del gobierno para lidiar con miles de menores que cruzan la frontera entre México y Estados Unidos involucra una docena de instalaciones de emergencia en bases militares, estadios y centros de convenciones que no tienen licencia para atender menores de edad y no requieren ni están sujetos a la supervisión legal tradicional.

En las instalaciones, llamadas Sitios de Alojamiento de Emergencia, los niños no tienen garantizado acceso a una educación, oportunidades recreativas ni asesoría legal y por su puesto está vulnerables a contagiarse de Covid-19.

“El DSSH se ha manejado con la mayor celeridad posible para aumentar la capacidad y garantizar que los potenciales patrocinadores pueden ofrecer un hogar seguro mientras el menor sobrelleva el proceso inmigratorio”, expresó Weber, el portavoz de esa dependencia.

“Apenas hay nuevos servicios disponibles –atención médica en el lugar, incluidas inmunizaciones y exámenes físicos, encargados de los casos, llamadas telefónicas a familiares, educación, recreación, etc.– como consecuencia de la infraestructura y el personal adicional, son puestos a disposición” de los menores.

Associated Press comprobó que la mitad de los migrantes menores detenidos duermen en albergues con más de mil niños. Más de 17 mil 650 se encuentran en instalaciones con 100 o más menores. Algunos albergues y programas de hogares de acogida son pequeños y consisten en una casa con un puñado de niños. 

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Una instalación grande de Houston fue cerrada abruptamente el mes pasado después de revelarse que los niños no tenían acceso a baños y hacían sus necesidades en bolsas de plástico.

“El sistema es muy disfuncional y está empeorando”, sostuvo Amy Cohen, psiquiatra de menores y directora ejecutiva de la organización sin fines de lucro Every. Last. One., que asiste a familias de migrantes que le huyen a la violencia de América Central. 

“Los chicos vienen enfermos, con Covid, con piojos. No me sorprendería ver niños que mueren como consecuencia de esto, como vimos durante los años de Trump”, manifestó Cohen a Associated Press.

El asunto es que la migración irregular de menores está fuera de control para el gobierno de Biden y eso puede repercutir en las elecciones de medio termino, donde pueden perder el control del Senado, lo que dificultaría más los siguientes dos años de gobierno del demócrata, además Trump ya utiliza esta crisis en su campaña de retorno a la Casa Blanca.