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Seguridad

Pese al riesgo, sólo ayudamos a controlar el tráfico: abanderados queretanos

Algunos los automovilistas se molestan con ellos

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QUERÉTARO, Querétaro. A pesar de que para los abanderados el tráfico significa un riesgo, los automovilistas no lo entienden y en lugar de apreciar su trabajo de cuidar la circulación cuando hay obras viales y se molestran con ellos.

De ocho de la mañana a cuatro de la tarde, las abanderadas localizadas en la obra 5 de Febrero trabajan para sostener a su familia, muchas de ellas provenientes de municipios y zonas aledañas a la capital queretana, ante un trabajo que parece fácil, pero que puede ser hasta riesgoso por el paso de automóviles a alta velocidad.

Maximina Aventura Anacleto, mujer otomí de 38 años de edad y proveniente de Santiago Mexquititlán, en el municipio de Amealco, señaló que este trabajo representa ciertos riesgos, principalmente con los automovilistas, quienes se enojan con ellos debido al tráfico y las molestias que ello conlleva.

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“Los conductores de los carros luego están molestos porque tardan en el semáforo y ellos piensan que nosotros estamos cerrando, y a veces nos avientan los trafitambos; entonces, sí es peligroso. No ven que nosotros no tenemos la culpa. Nos avientan los trafitambos cuando hay actividades y los camiones de la obra tienen que parar el tráfico”.

Añadió que estos actos de agresiones verbales no han pasado a mayores, pero sí representa una molestia tener que lidiar con ofensas diarias que pueden, en algún momento, derivar en alguna afectación física, en asuntos que -como señala Maximina- ellos no tienen injerencia, pues sólo cumplen con su función de abanderada.

El trabajo se estipula en ocho horas más tiempo extra. Normalmente aceptan, ya que unas monedas más no se desprecian y el trabajo es una oportunidad de salir adelante. Con un sueldo base de mil mil 800 pesos, aceptar dos mil 600 es una ayuda necesaria, sobre todo si se cuenta con familia.

Maximina nació y vive en Amealco. Su madre y abuelas son artesanas, tejedoras de la muñeca Lele; una tradición que poco le atrajo, por lo que tuvo que salir a buscar su propio camino y de otra manera, ahora dentro de las obras, teniendo alrededor de cuatro años desempeñándose como abanderada.

“Tengo varios años trabajando en obra; entonces, yo estaba trabajando en la obra de Santa Bárbara, pero como se bajó el sueldo allá, entonces una compañera que conozco ya estaba trabajando aquí y me dijo que estaban solicitando y me vine para acá. Siempre he sido abanderada”.

Este trabajo de estar parado atendiendo el tráfico por horas es algo difícil. La mayoría de los trabajadores abanderados buscan en las obras otra oportunidad de seguir generando ingresos.

Durante esta obra tendrán un sitio al cual refugiarse y en cuanto acabe buscarán otro espacio, dispuestos a soportar los insultos de quienes no comprenden que sólo están realizando su trabajo.

David Álvarez | Diario de Querétaro

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