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El Extranjero

Los elefantes y gorilas viven amenazados por las guerras en África

Unas 219 especies animales se enfrentan a “guerras, disturbios civiles y ejercicios militares” y, mientras algunas son exterminadas

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Las guerras, los conflictos y los ejercicios militares amenazan a más de 200 especies en todo el mundo, como elefantes y gorilas, alertó la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), todo esto sin considerar las consecuencias que puede provocar las secuelas de la pandemia del Covid-19.

La UICN –cuyos mil 400 miembros incluyen Estados, ONG e instituciones científicas–, denunció en un informe el efecto devastador de los conflictos armados sobre el medio ambiente.

La organización, con sede en Ginebra, pidió que la protección del medio ambiente y la gestión sostenible de los recursos naturales sean considerados como instrumentos de paz.

“La degradación de la naturaleza aumenta el riesgo de conflictos, mientras que las guerras devastan no sólo vidas, sino también el medio ambiente”, destaca el director general de la UICN, Bruno Oberle.

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Este informe, el primero de una serie dedicada a la naturaleza en un mundo globalizado, constata que los conflictos armados son particularmente frecuentes en algunas de las regiones del mundo más ricas en biodiversidad.

Según la UICN, 219 especies amenazadas se enfrentan a “guerras, disturbios civiles y ejercicios militares” y, mientras algunas son exterminadas, otras ven su ecosistema devastado. 

Varias especies emblemáticas están amenazadas por las guerras, como el gorila (en peligro crítico de extinción), que vive en la República Democrática del Congo, Ruanda y Uganda, donde los conflictos son frecuentes.

El informe destaca el impacto dramático de algunos conflictos sobre ciertas especies.

Durante el genocidio de Ruanda, en 1994, 90 por ciento de los grandes mamíferos del parque nacional de Akagera fueron abatidos para ser usados como alimento por las personas que huían de la matanza.

Otro ejemplo citado es el conflicto en Sudán donde no menos de dos mil elefantes fueron abatidos por las milicias sudanesas sólo en 2007, según el informe. 

Después de haber examinado más de 85 mil enfrentamientos armados en los últimos 30 años, que causaron la muerte de más de dos millones de personas, la UICN concluyó que la violencia era más probable que estallara en países donde las tierras agrícolas eran menos productivas y las sequías frecuentes.

Según Juha Siikamaki, economista de la UICN, “estos resultados sugieren que la protección y la gestión sostenible de los recursos naturales pueden contribuir a reducir las presiones que alimentan los conflictos”. 

El informe también señala que los conflictos son menos frecuentes dentro de las reservas naturales y las zonas protegidas.

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La UICN enumera varias recomendaciones políticas para mitigar y prevenir los conflictos armados, incluida la adopción de medidas de protección para el personal que trabaja en zonas de riesgo y otros defensores de la naturaleza. 

También pide “sanciones contra quienes cometan crímenes de guerra medioambientales”.

La pandemia de coronavirus ha afectado de forma significativa la conservación de la naturaleza en todo el mundo, incluida la pérdida de empleos entre los guardabosques de áreas protegidas, la reducción de patrullas contra la caza furtiva y la reducción de la protección ambiental, según la UICN.

Los esfuerzos de conservación en África y Asia fueron los más afectados, según una síntesis de encuestas sobre los impactos de la pandemia en las operaciones de áreas protegidas incluidas en la colección. 

Más de la mitad de las áreas protegidas en África informaron que se vieron obligadas a detener o reducir las patrullas de campo y las operaciones contra la caza furtiva, así como la educación y la divulgación para la conservación. Una cuarta parte de las áreas protegidas en Asia también informó que se habían reducido las actividades de conservación. 

En América Latina, América del Norte, Europa y Oceanía, la mayoría de las áreas protegidas pudieron mantener sus operaciones centrales a pesar de los cierres y las pérdidas de ingresos por turismo.

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