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Brazadas con causa, la nadadora Paty Guerra se adentra al mar para ayudar

La nadadora mexicana de aguas abiertas encontró en el deporte la manera de hacer labor social para ayudar a mujeres y niños vulnerables

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Fue la primera nadadora que realizó la travesía de Cozumel a la Riviera Maya, en 2018 / Foto: Cortesía

Para la nadadora Paty Guerra Menéndez, “servir es lo más importante” y con cada brazada en el mar consigue aportaciones económicas para apoyar a mujeres y niños vulnerables, así como causas ambientales, a través de la Fundación KIO, que ella preside.

En cada cruce que realiza convoca a través de redes sociales, medios de comunicación, a las organizaciones beneficiadas y su propia misma fundación para recaudar la atención y el apoyo para estas personas y tratar de darles una mejor calidad de vida.

Paty tiene claro que debe regresar al deporte lo que le ha dado y “la mejor forma es seguir haciendo deporte y a través de este, ayudar a diferentes causas en mi país”.

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“Es un tema de conciencia, creo que es tener la capacidad de ver a través de los ojos de los seres humanos, saber que al final del día no todos tenemos las mismas oportunidades, y que a través de lo que más te gusta hacer tú puedes ayudar a mucha gente, ése es el principio de esto, generar conciencia es ver lo que muchos han decidido no ver”, señala.

Sostuvo que “cuando tomas este tipo de decisiones en la vida, la misma vida te suma y te va poniendo enfrente los motivos por las cuales vale la pena hacerlo, y se acomodan las cosas”.

Paty refirió que inició por nadar para lograr tratamientos a las mujeres con cáncer de mama, desde mastografías hasta tratamientos completos, otorgados a la fecha a más de cuatro mil mujeres.

Mencionó que después “la vida nos puso enfrente a los niños y empezamos a nadar por trasplantes de médula y apoyos para menores con carenias alimentarias.

En ese sentido, precisó que con la campaña “Una brazada, una sonrisa” se pudo beneficiar a más de cuatro mil niños en esta situación, además de evidenciar una situación en el país y crear consciencia para salirnos de la zona de confort y salir a ayudar.

“A lo mejor yo sí tengo que crecer como ser humano para empezar a ver cosas que antes no había decidido ver, porque si no volteamos a esas causas tarde que temprano posiblemente lleguemos a tener que modificar el estilo de vida que tenemos, porque no podemos pretender vivir en un país con igualdad si tú no eres parte de esa igualdad”, sostuvo.

Foto: Cortesía

En la última travesía que hizo la nadadora benefició a niños ciegos o débiles visuales que necesitaban computadoras para poder integrarse a los tiempos de la actual tecnología, algo que fue todo un reto para ella.

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Paty reconoció que en cada travesía se enfrenta al mar con miedo, pero afirmó que “si aceptas que eres vulnerable, en algún sentido tratas de minimizar todos los riesgos y cuidar todos los detalles, así es como el miedo lo transformo en una fuerza poderosísima para ir hacia adelante”.

En sus campañas “vende” cada brazada en 50 pesos a través de depósitos bancarios. La respuesta siempre es rápida y generosa. Hay personas que compran hasta 500 brazadas, sobre todo cuando se trata de ayudar a los niños con problemas de alimentación.

“En cada travesía logras que muchas personas puedan beneficiarse con lo que estás haciendo, y parte del miedo es no lograrlo, porque no le cumples a todos esos chiquitos que están esperando un trasplante de médula, o una computadora para seguir estudiando y fallar porque también representas a este gran país”, aseveró.

Paty Guerra, nadadora de aguas abiertas, atleta y conferencista dijo que “la razón de las cosas es que encontré un motivo más, el por qué vale la pena tratar de llegar al otro lado”.

Ella fue la primera nadadora que realizó la travesía de Cozumel a la Riviera Maya en 2018, y próximamente la repetirá, lleva 20 travesías por los mares más importantes del mundo e igual número de años realizando sus retos en el mar.

Rubén Rodríguez | Esto

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