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El Extranjero

El caso Odebrecht provocó la debilidad política en Perú: Alan Rivera Prieto

El escritor y periodista peruano Alan Rivera Prieto concedió una entrevista a Cobertura 360 en la que da su perspectiva sobre acontecimientos en Perú

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Perú ha tenido 3 presidentes en 8 días.

Perú, que el pasado 17 de noviembre del 2020, estrenó su tercer presidente en ocho días, fue cuna de una gran civilización, pero hoy en día atraviesa por una crisis de debilidad institucional, filtrada por la corrupción.

El escritor y periodista peruano Alan Rivera Prieto, quien actualmente reside en Miami, dijo en entrevista en exclusiva para Cobertura 360 que la crisis en Perú se generó desde que salió a la luz el caso Odebrecht.

El  autor del libro ILEGALES». Verdades y mentiras en un país de inmigrantes, destacó a este medio que la pandemia fue la gota que derramó el vaso, porque Perú se convirtió  en un país con cuatro récords mundiales: el primer país con más muertos, contagiados y despidos por millón de habitantes, y con la peor caída de la economía en el mundo.

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El también filósofo, quien considera que la democracia es un proceso que puede cambiar dependiendo de los políticos, resaltó que Martín Vizcarra inició con buenos augurios, pero rápidamente se pudo observar que estaba manejado por grupos de izquierda que venían operando en el aparato Estatal desde el gobierno anterior de Ollanta Humala y que su gestión era altamente ineficiente.

De los nueve presidentes que ha tenido Perú tras el fin del régimen militar en 1980, siete fueron condenados, o salpicados por escándalos o tienen investigaciones de la fiscalía en curso. 

Alberto Fujimori cumple condena por crímenes y corrupción. Alan García, Alejandro Toledo, Ollanta Humala y Pedro Pablo Kuczynski quedaron bajo la lupa por el escándalo de Odebrecht. Martín Vizcarra es investigado por supuestos sobornos cuando era gobernador, y Manuel Merino por la muerte de dos manifestantes.

Aquí integra al entrevista con el escritor peruano, quien mantiene contacto directo con su país en el plano político.

¿Por qué Peru está metido en este callejón sin salida político?

La crisis en Perú se generó desde que salió a la luz el caso Odebrecht. Muchos políticos estaban incluidos en la lista de sobornados por esa corrupta empresa brasileña: unos con pruebas muy claras y acusaciones directas y otros sólo con algunos indicios.

El problema es que las confesiones de los brasileños han sido usadas como elemento de chantaje y persecución política, y el proceso de investigación de la fiscalía encargada fue manejado políticamente para perseguir enemigos del gobierno.

El actual período presidencial comenzó en 2016 con Pedro Pablo Kuckzinsky, pero antes de cumplir dos años como mandatario, se reveló que cuando fue ministro de Economía de Alejandro Toledo (en el período 2001-2005) cobró 400 mil dólares por una asesoría a los brasileños, con una empresa que fundó en Miami, la misma que sólo era un nombre formal, pues fue creada para cobrar “asesorías”.

Antes de que el Congreso declarara la Vacancia Presidencial por “Incapacidad Moral Permanente” (una figura que está en la Constitución Peruana) PPK renunció y su primer vicepresidente, Martín Vizcarra, asumió la Presidencia.

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Vizcarra inició con buenos augurios, pero rápidamente se pudo observar dos cosas: que estaba manejado por grupos de izquierda que venían operando en el aparato Estatal desde el gobierno anterior (de Ollanta Humala) y que su gestión era altamente ineficiente.

La pandemia fue la gota que derramó el vaso, cuando Perú se convierte en el país con cuatro récords mundiales: el primer país con más muertos, contagiados y despidos por millón de habitantes, y con la peor caída de la economía en el mundo.

 Adicionalmente el grupo de poder que respaldaba a Vizcarra y que maneja varios medios de comunicación (los canales de TV América y Canal N, los diarios El Comercio y Perú 21 entre otros medios) grupo involucrado también en el escándalo Odebrecht (su principal accionista es “Colaborador Eficaz” del proceso) comenzó a sacar informes sobre declaraciones de hasta seis aspirantes a Colaborador Eficaz de a la Fiscalía del Caso Lava Jato (Odebrecht) quienes afirman que pagaron millonarias coimas (sobornos) a Martín Vizcarra cuando éste era Gobernador de Moquegua (una región al sur del Perú).

Sumado a esto, se revelaron varios chats del propio Vizcarra conspirando con líderes del parlamento que él disolvió en noviembre del año pasado, para lograr la mayoría necesaria y vacar a PPK. Es decir, se descubrió que además de cobrar coimas, era un desleal y un traidor con quien lo llevó a la vicepresidencia. Esta fue la gota que derramó el vaso. Al día siguiente y de forma casi sumaria, el Congreso, que fue elegido en enero último para reemplazar al que Vizcarra mismo disolvió en noviembre pasado, vacó a Vizcarra y nombraron al presidente del Congreso, Manuel Merino, como presidente de la República de Perú.

Merino no logró conseguir consenso ni respaldo de la opinión pública y aquí viene algo muy importante: Los medios de comunicación que revelaron las coimas a Vizcarra y realizaron una campaña permanente de acusaciones e investigaciones con el claro fin de demoler a Vizcarra, comenzaron a promover (juntos con los mismos grupos políticos de izquierda “caviar” y radical que antes apoyaban a Vizcarra) que la gente salga a quejarse a la calle a protestar. Incluso en forma insólita, muchos de los periodistas de esos medios le decían a la gente cómo tomar precauciones para no contagiarse durante sus protestas.

Algo insólito realmente. Esa protesta tuvo dos momentos: uno al inicio en la que no era mucha gente la que salió a protestar. Pero luego la protesta comenzó a crecer de forma incontenible y fue una auténtica explosión social. Se pudo ver claramente que Perú era en realidad una “olla de presión” que explotó incontenible.

Los grupos de izquierda caviar y radical y los propios medios de comunicación que claramente querían lograr manipular a la muchedumbre, lograron generar la explosión, es cierto, pero la indignación y el hartazgo de la gente es real, ante la incapacidad y las evidencias de corrupción de una parte de la clase política y la falta de conexión con las demandas del pueblo de toda esa clase política.

¿Por qué el Congreso actúa de esa manera, siendo que  casi la mitad de los diputados están bajo investigación por corrupción?

El Congreso actuó de forma constitucional. La figura de Vacancia Presidencial por Incapacidad Moral Permanente es una figura constitucional que implica un juicio político, no legal sino político. Y se consideró que una persona con fuertes evidencias de corrupción como Vizcarra, no tiene la capacidad moral para gobernar el país.

Luego de la muerte de dos jóvenes durante las protestas, el presidente nombrado por el Congreso, Manuel Merino, renunció. Ante la crisis el Congreso nombró una nueva Mesa Directiva del Congreso, pero su presidente (una mujer fuertemente vinculada al terrorismo) no alcanzó el consenso para que asuma ese cargo y por consiguiente, siguiendo la línea de sucesión constitucional, no pudo asumir el cargo de Presidente de la República  (la Constitución manda que a falta de vice presidente, asume el cargo de Presidente de la República el Presidente del Congreso) se nombró otra mesa directiva y esta vez sí consiguió el consenso el ingeniero Francisco Sagasti, hombre de izquierda cuya trayectoria es menos cuestionada.

¿Qué tanto está metido el fujimorismo en esta crisis?

El Fujimorismo es parte de la crisis y es un partido que se ha ido atomizando desde el inicio de la crisis. Las encuestas le dan hoy sólo 6 por ciento de simpatías.

¿Desde Estados Unidos cómo se percibe la situación que vive Perú?

Para quien conoce cómo funcionan las cosas y los grupos de poder en el Perú, está claro que esos grupos de poder y sus medios de comunicación han quedado satisfechos con la elección y la asunción al poder del señor Francisco Sagasti.

Queda ver con expectativa si Sagasti, un hombre de 76 años, sacrifica su activo político y la imagen mayormente limpia que hoy tiene, para satisfacer los intereses económicos de los empresarios corruptos y los grupos políticos a su servicio, o decide hacer un gobierno de transición limpio, racional y coherente.