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La Opinión

La prensa mexicana huele a viejo

El Covid-19 no sólo puso contra la pared a los humanos, sino infectó a los periódicos, la radio y la televisión conservadora y tradicional en México

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Carlos Pozos
Pedro Baroja era el seudónimo usado por Rafael Cardona para defender en las páginas de Excélsior a Miguel de la Madrid

La mañana del  miércoles 6 de mayo de 2020,  Jenaro Villamil, titular del Sistema Público de Radiodifusión, habló sobre el rol de la “infodemia” en tiempos del Covid-19 y de la cuarta transformación encabezada por Andrés Manuel López Obrador.  Y no de la prensa mexicana.

Al haberlo visto en las conferencias recordé que en las clases de la Maestría en Periodismo Político, que tomé en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, dio la clase de Estudios de Audiencias en el tercer trimestre de abril a julio del 2018.

Villamil nos habló también del papel de la publicación de periódicos y revistas, la cual pronosticó y sentenció desde hace dos años: “Están condenadas a desaparecer, devoradas por la vorágine de los medios digitales, y sólo las más fuertes, las que se adapten y lean los signos de los nuevos tiempos, sobrevivirán”.

En clase puso como ejemplo el número de trabajadores de los medios en Estados Unidos se habían reducido 37 por ciento. Y en México no es la excepción, un país de más de 120 millones de habitantes, el tiraje cotidiano de todos los diarios impresos no llega a un millón, y ahora menos, con la pandemia de Covid-19.

Réquiem por la prensa en México

Ahora en la cúspide de la pandemia en nuestro país, observó que el coronavirus no sólo mata a seres humanos, sino que también a los medios tradicionales de comunicación como la prensa, radio y televisión los ha infectado.

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La prensa escrita, la radio y la televisión, quienes aun siendo diarios sólidos, con casi o más de 100 años de antigüedad y con una “cobertura nacional” como Excélsior, El Universal, El Sol de México, Diario de México, El Universal y Gráfico huelen a viejo. Tampoco quisieron romper desde sexenios atrás con las viejas prácticas que los dominó y ha controlado a la mayor parte de la prensa mexicana.

Ahora, ante la reducción de la publicidad oficial de parte de la 4T, sienten los estragos, pero no les debe de sorprender pues siempre vivieron a “costillas del presupuesto económico de los dineros que administraban del pueblo, esos gobiernos”.

La prensa mexicana huele a viejo
La prensa mexicana huele a viejo / Foto: Cuartoscuro

De acuerdo con un estudio de la organización civil fundar, el gobierno de Enrique Peña Nieto gastó más de 50 mil millones de pesos en publicidad durante el último año de su sexenio. Destaca que aproximadamente 40 por ciento de ese gasto o 10 de las mil 433 empresas fue para las empresas mediáticas, que operan en el país. Y Televisa y TV Azteca  juntas recibieron el 30 por ciento.

¡Qué decir de los periódicos más jóvenes!, y -luego analizaremos a las revistas-.

Pero el Covid-19 ha contagiado a otro tipo de prensa, aquellas que en efecto dejaron de vivir del gobierno en turno y optaron por conseguir que la mayoría de sus anunciantes fuera parte de la iniciativa privada, anuncios y patrocinios de particulares, parecía una apuesta más segura para periódicos como: La Prensa, Reforma, Milenio, La Crónica de Hoy, La Jornada, Uno más Uno, Basta, La Razón de México, Ovaciones, Reporte Índigo, el Metro, El Financiero y El Economista, El Esto y Récord. Pero en tiempos de pandemia, la crisis pega por todos lados.

Como no existe una “vacuna” contra la infección de Covid-19, un buen remedio paliativo para las empresas de comunicación, para su frenar su declive y el contagio de este coronavirus, será cambiar y ofrecer a la sociedad información total, y romper con la consigna que se les imponía por parte de las administraciones anteriores, de sólo “informar lo debido” o lo usualmente usado ahora “solo lo malo”, lo cual origina el sesgo de la información y la parcialidad.

Ahora la mejor vacuna, es publicar periodismo de investigación, periodismo de hechos, periodismo que tenga en sus páginas trabajos como “La Casa Blanca de Peña Nieto” o la “Estafa Maestra”, reportajes que se dieron en medios digitales, con los que estos medios les han tomado la delantera a los medios tradicionales.

Creo que el error de la prensa escrita en nuestro país, (en especial en los “diarios tradicionales auto-llamados de distribución nacional”), se dio desde el momento en que se plegaron a la veneración presidencial y oficialista que dominó y controló a la prensa mexicana en todo el siglo XX y los dieciocho años de este siglo XXI. Además buena parte de sus reporteros –que recibieron migajas-, así como columnistas, articulistas, editorialistas, cartonistas, analistas, y uno que otro político metido a periodista, que eran tazados de diferente manera “de acuerdo con el sapo es la pedrada”, se influenciaron por las prebendas económicas o en especie, o con información “exclusiva” que negociaba el aparato corruptor del sistema que ofrecía y negociaba, lo que originó una epidemia de corrupción en el diarismo mexicano.

Ustedes amigos lectores seguro lo han escuchado y saben bien, y es que es una verdad a voces, que en el mercado de la prensa mexicana se sostenía una alianza casi incondicional –luego hablaré de la radio y la televisión– por las alianzas con la publicidad oficial, con la condonación del pago de servicio de energía eléctrica, con ciertas condonaciones del pago de cuotas del IMSS y del Infonavit, o por condonaciones de los pagos de impuestos ante la SHCP y los préstamos de Nacional Financiera, entre otros adictivos más.

Y es así, que por las buenas o por las malas, el gobierno tenía bajo control a estas empresas de comunicación que nunca realizaron grandes esfuerzos para romper con la dependencia a su adicción, pues les resultaba más cómodo vivir del erario del presupuesto federal. Y no pasaba nada.

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Mientras que la vacuna contra el Covid-19 se materializa, y todos los aspectos de la sociedad vuelven a su cotidianidad, el mundo y sus actores, necesitan encontrar sus medios de inmunización ante estos cambios, entre los cuales puedo identificar algunos, que son un comienzo de transición hacia nuevos horizontes y necesidades, en el periodismo, estos son: 1) publicar reportajes de corte social; 2) entrevistas de alto impacto social y de polémica; 3) reportajes de investigación profunda; y 4) una buena redacción de periodismo en géneros como la crónica, en reportaje, en columna, en lo editorial, que alcance a “rasguñar” a las grandes novelas, claro que estos no son limitativos, sino al contrario se trata de renovar o morir, pues de lo contrario, como pronostica el especialista Francisco Vidal, “A los periódicos les va a pasar lo que antes sucedió con las velas: Antes de la energía eléctrica fueron el principal mecanismo de iluminación y ahora son adornos”, claro y sí bien les va.

Me lo dijo un Gansito. Este plumífero me recordó que en la obra del periodista Rafael Rodríguez Castañeda “Prensa Vendida”, cita que en el año de 1983 en las páginas editoriales del diario Excélsior, aparecía la firma de Pedro Baroja, en artículos que semanalmente se dedicaban a la defensa de la persona y política del ex-presidente Miguel de la Madrid Hurtado.

En ese entonces nadie sabía ofrecer datos acerca del autor, pero a fines de del año de 1985  (año del terremoto) se empezó a develar el misterio: se trataba de un seudónimo que ocultaba el verdadero nombre del articulista…¿quieren saber quién era Pedro Baroja?

Pues como dice el Gansito y su famosa frase: ¡Recuérdame! Es: Rafael Cardona, director de información de la coordinación de comunicación social de la Presidencia de la República, quien trabajó con Manuel Alonso uno de los asesores más experimentados en materia de comunicación en México.

Manuel Alonso inició su carrera en el ámbito de las Relaciones Públicas en 1978. Estudió mercadeo y comunicaciones en Europa y los Estados Unidos y dirigió desde 1984 las operaciones de GCI Alonso y Asociados, una de las firmas de mayor prestigio en el país.

Con una amplia experiencia ha asesorado a firmas como American Express, Coca-Cola, KLM Royal Dutch Airlines, Toshiba y Hoteles Marriott, entre otras.

La labor de Relaciones Públicas que realizó para KLM y los Países Bajos, le valió el premio internacional de RP «PIRAF» en 1987 y el ORCA en 1990, 1993 y 1994.

De 1998 a 2003, ocupó la vicepresidencia y dirección del periódico Unomásuno.

Actualmente, Manuel Alonso es profesor en la Escuela de Comunicación de la Universidad Panamericana, miembro del Comité de Difusión de Amigos de Bellas Artes así como de los comités editoriales de las revistas Mundo Ejecutivo y Blue&Blanc.

Pues hasta aquí con Los Pozos de Carlos Pozos, y amigo lector si deseas que le haga tú pregunta al Presidente de México en la conferencia de prensa “mañanera”, por favor házmela llegar al correo: [email protected] o vía Twitter a: @lordmolecula, o bien visita mi Canal Lord Molécula Oficial en YOUTUBE , Facebook e Instagram. Y si está en tus posibilidades hacer una pequeña donación….Gracias y hasta mis próximos Los Pozos!!!