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La tala clandestina, cacería y contaminación ahoga a los Montes Azules, un gran pulmón de la humanidad

En la Reserva de la Biosfera Montes Azules, en Chiapas, se encuentran representados el 29% de los mamíferos de México y enorme vegetación

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TUXTLA, GUTIÉRREZ, Chiapas. La Reserva de la Biosfera Montes Azules en la Selva Lacandona, cumple 43 años de su creación, es estratégica en la conservación de la biodiversidad en esa zona limítrofe con Guatemala, sin embargo, presenta problemas complejos como la tala clandestina, la cacería ilegal, la explotación no planificada de recursos naturales, incendios forestales, la expansión de la frontera agrícola, la ganadería extensiva, la invasión de tierras y el tráfico ilegal de especies.

La dirección regional Frontera Sur, Istmo y Pacífico Sur de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), informó que la región es habitada aproximadamente 19 mil 921 personas pertenecientes al grupo indígena tseltal.

El Área Natural Protegida se ubica en los municipios de Las Margaritas, Maravilla Tenejapa y Ocosingo, en una superficie de 331 mil 200 hectáreas, decretada el 12 de enero de 1978, forma parte de la región biológica de la Selva Lacandona y es considerada como la más diversa biológicamente en México y representa un acervo genético de los más importantes del país.

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En ese sitio se encuentran representados el 29 por ciento de los mamíferos de México, servicios de turismo de naturaleza y turismo arqueológico, ganadería, agricultura de subsistencia, se realiza una importante producción de cacao y café.

Documenta la CONANP que la Reserva de la Biosfera Montes Azules se conforma por varios tipos de vegetación, bosques de coníferas, bosque mesófilo de montaña, pastizal, selva alta perennifolia y vegetación hidrófila.

Por otra parte, refiere que las especies representativas de flora y fauna son emblemáticas como la ceiba (ceiba pentandra), ramón (brosimum alicastrum), cedro (cedrela odorata), caoba (Swietenia macrophylla) y palma xate (chamaedorea elegans), así como el jaguar (panthera onca), tapir (tapirus bairdii), guacamaya Roja (Ara macao), pecarí de labios blancos (Tayassu pecari) y mono saraguato (alouatta pigra).

Una hectárea de selva chiapaneca puede albergar 160 especies de plantas vasculares y hasta 7 mil árboles, en un árbol se pueden producir 70 especies de orquídeas, durante los años 70 y 60 fue fragmentada en muchos terrenos agropecuarios, los procesos de recuperación de la biodiversidad a cargo de la CONANP ha enlazado los sitios turísticos de la región como las aguas del río Lacantún y Usumacinta, las lagunas Miramas y Lacanjá, así como los ríos Negro, Tzendales y San Pedro, y es el centro de más alta diversidad biológica de América.

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Como resultado de la conservación se ha logrado recuperar poblaciones de fauna en peligro de extinción, como el jaguar, el tapir, el jabalí de labios blancos, el mono saraguato, el mono araña, la guacamaya roja, mediante programas de monitoreo se ha observado la presencia de especies de águila arpía, entre otras especies.

Isaí López |Organización Editorial Mexicana