:)

Sonora

¡Asado gratis! el toque de las carnicerías en Sonora

Ignacio Lagarda, cronista de Hermosillo, dijo que este servicio llegó para quedarse al pie de la carnicerías de Sonora desde mediados de la década de 1980..

Published

on

HERMOSILLO, Sonora. El olor a carne asada sale de los asadores instalados por las carnicerías más famosas del estado.

No sólo venden el producto, ahí se lo cocinan gratuitamente al cliente, no importa si es fin de semana o de cualquier otro. Cualquier cliente las carnicerías se lleva la parrillada ya preparada, por lo que no tendrá la necesidad de encender carbón en casa, ni preparar las salsas.

Carne de res, especialmente cortes como diezmillo, palomilla, rib, pechuga de pollos, cerdo, tripas, costillitas, cebollitas cambray y chile verde, son los m´s comunes en el asador.

Lee: Los paladares estadounidenses demandan carne de Sonora

La historia no es nueva, pues este servicio llegó para quedarse al pie de la carnicería de Sonora desde mediados de la década de 1980, cuando varios negocios de venta de carne de res lo introdujeron, con el objetivo de atraer más clientes, según comentó el cronista de Hermosillo, Ignacio Lagarda.

“Fue en las carnicerías Hereford y Aldecoa donde surgió este servicio gratis de carne asada, que llegó para quedarse”,

ignacio lagarda, cronista de hermosillo

El negocio funcionó en aquellos tiempos y en la actualidad es parte del marketing de los carniceros y otros comercios donde venden cerdo y pollo.

Actualmente se encuentra en otras ciudades de Sonora, como Obregón, Guaymas, Puerto Peñasco.


Manuel Arzate, de 32 años, gerente de la carnicería San Francisco, ubicada en el Mercado Municipal Número Dos, narró a Cobertura 360, que su tío Manuel introdujo el servicio de parrilla.


“Yo tenía cinco años y ya andaba aquí, era el encargado de asar las cebollitas que también le vendíamos y les seguimos vendiendo a los clientes”, comenta.

Este valor agregado que le dan les permite alcanzar ventas de aproximadamente 150 kilos de carne de res en un domingo.

“Hay domingos buenos en los que alcanzamos a vender 150 kilos, hay malos en los que apenas vendemos 50 o 20 kilos. Pero la gente llega aquí y se lleva todo, hasta la salsa fresca, sin la necesidad de mancharse las manos de carbón”

Manuel Arzate, de 32 años, gerente de la carnicería San Francisco

Además de vender los ingredientes de la parrillada ya cocinados, en establecimientos como la San Francisco también hay disponible salsa bandera (tomate, cebolla!y cilantro finamente picados), cebolla morada cortada en julianas, guacamole y tiras de chile verde asado.

Si el cliente lo prefiere puede llamar antes de pasar a recoger su pedido, que puede ser un paquete para unas ocho personas a un precio de 350 pesos, que incluye carne, verduras , tortillas y salsas, todo estará listo.

Lee: Los food trucks son la otra oferta culinaria en Hermosillo


En todo este negocio, el que más se sacrifica es el parrillero. Deben soportar temperaturas a la intemperie de hasta 45 grados, más el carbón encendido, el calor al que está expuesto puede ser de unos 60 grados.

Héctor Miller, gerente y parrillero de la carnicería La Paloma dice que es difícil aguantar estas condiciones, pero esto es lo que al final al atrae a los clientes, más aún en temporada de calor.

Estos trabajadores reciben su recompensa, pues además de su sueldo diario los clientes les dejan propina.

No hay como la carne asada en la parrilla, con carbón de mezquite, y si hay alguien que te ofrezca este servicio cuando no se puede preparar todo con propias manos, resulta una excelente opción.

Por Marcelo Beyliss