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Los gobiernos levantan medidas de salud pública por Covid-19 y empresas relajan sus cuidados

Los negocios funcionan como si la pandemia hubiera terminado

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Foto: Antonio Perez-Chicago Tribune

Los países de América del Norte y Europa levantaron sus medidas de salud pública, pues algunos gobiernos consideran que la pandemia por Covid-19 ha terminado, y restaurantes, teatros y todo tipo de negocios operan a plena capacidad y sin pruebas de vacunación.

Lo anterior, a pesar de que muchas personas continúan siendo altamente susceptibles al Covid-19, sobre a medida que la inmunidad derivada de la vacuna y de infecciones previas comienza a disminuir, al tiempo que las campañas de refuerzo se estancan y siguen surgiendo variantes cada vez más contagiosas.

Para nadie es un secreto que miles de personas continúan muriendo y que la cantidad de personas que viven con los efectos debilitantes a largo plazo de la enfermedad está creciendo.

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No es la pandemia por Covid-19 la que ha terminado, sino los esfuerzos de los gobiernos para minimizar el costo humano de la pandemia. Con los gobiernos aparentemente renunciando a su responsabilidad de mantener a las personas seguras, es hora de que las empresas tomen la iniciativa en materia de salud y seguridad.

Proteger la salud y la seguridad de los empleados, clientes y proveedores en ausencia de mandatos gubernamentales es la esencia misma de la responsabilidad social corporativa; una obligación que toda empresa tiene de actuar al servicio del bien público.

Sin embargo, recientemente hemos visto que, en lugar de invertir en la protección de los trabajadores y los clientes, los directores ejecutivos de algunas empresas han exigido que se ponga fin a los mandatos de máscara y que los líderes empresariales han sido algunos de los defensores más férreos de la idea “volver a la normalidad“.

Parece que a las empresas les resultó más fácil ser socialmente responsables cuando había un claro consenso social sobre el Covid-19 y los gobiernos estaban dispuestos a brindar una orientación clara. Pero ahora, más que nunca, es hora de que las empresas den un paso adelante.

Si esperamos que las empresas sean más responsables social y ambientalmente al minimizar las emisiones de gases de efecto invernadero o eliminar las prácticas socialmente dañinas, como la explotación laboral, ¿por qué no hacemos lo mismo con el Covid-19?

Deberíamos aplicar presiones similares a las empresas que no están dispuestas a exigir máscaras para empleados y clientes durante los picos, y elogiar a las que están librando la lucha para proteger a sus clientes y empleados.

Chapman’s Ice Cream, por ejemplo, ha promovido la vacunación contra el Covid-19 entre sus empleados y pagado pruebas periódicas para aquellos que se niegan a vacunarse.

Apricot Tree Café, un restaurante en Mississauga, Ontario, ha buscado garantizar la seguridad de su personal y clientes invirtiendo en filtros HEPA y monitores de dióxido de carbono, prácticas que son reconocidas por los expertos en salud pública como cruciales para combatir los patógenos en el aire.

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Más empresas deberían inspirarse en estas dos y cumplir su compromiso con la responsabilidad social corporativa.

Llevar a cabo acciones voluntarias para el bien social no es fácil y, en nuestra sociedad cada vez más polarizada, estos esfuerzos pueden alejar a algunas partes interesadas.

Por ejemplo, los clientes que solo quieren “seguir adelante” de la pandemia pueden disgustarse con las empresas que imponen mandatos de uso de mascarillas, pero esa es la esencia de la responsabilidad social corporativa: hacer lo correcto, incluso cuando es difícil.

Maxim Voronov y Burkard Eberlein /El Sol de México

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