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Baja California

Una monja toca en los camiones para sostener su orfanato en Tijuana

La monja Liliana Camacho toca su guitarra y canta en camiones para sostener su casa hogar para niños pobres

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TIJUANA, Baja California. Un orfanato ubicado en una de las zonas más pobres de esta ciudad fronteriza se ha sostenido gracias a “los diez milagros” de la monja que lo fundó.

Se trata de sor Liliana Camacho Angulo, una monja de 40 años de edad que pertenece a la orden de la Divina Misericordia y que en el 2009 estableció la Casa Hogar Sonrisa de Ángeles en el ejido Maclovio Rojas, una de las colonias más marginadas de Tijuana que se localiza en los límites con la ciudad de Tecate.

Y son los dedos de sus manos a los que ella misma se refiere como “milagros” porque con ellos la monja toca la guitarra y canta en los camiones de transporte público y recaudar dinero entre los pasajeros.

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Es lo que la madre Liliana ha tenido que hacer por años para poder alimentar a cientos de niños huérfanos y mantener el orfanato, una labor que el pasado mes de julio tuvo que suspender al enfermar por el COVID-19, aunque tan pronto como pudo recuperarse, la monja volvió a tocar y cantar.

“De qué me sirve llorar, deprimirme y estar encerrada si tengo diez milagros, si tengo diez dedos, entonces hay que ponerlos a trabajar”, dijo sor Liliana en referencia a sus dotes como guitarrista.

“Una de las actividades que se me facilita es tocar la guitarra, tal vez no como antes, pero ya por la edad, la falta de tiempo y por atender a los menores no le dedico mucho tiempo, solamente lo hago cuando hay una necesidad apremiante”, agregó.

Al no recibir recursos del gobierno y en tanto el apoyo económico de la Arquidiócesis de Tijuana aún está en proceso, el orfanato se ha mantenido de donaciones y de lo que sor Liliana recauda cantando con su guitarra en los camiones.

Sin embargo, durante la pandemia los donativos han disminuido mientras que las necesidades de los niños aumentan además de que el lugar requiere de mantenimiento, permisos y reparaciones, dijo la monja.

Actualmente en la Casa Hogar Sonrisa de Ángeles viven alrededor de 40 niños huérfanos con quienes la madre Liliana suele cantar y hasta jugar al futbol y con quienes se identifica porque durante la infancia sufrió de la ausencia de su padre que emigró a Estados Unidos.

“Me siento feliz porque los niños, a pesar de que son de diferentes situaciones los que están aquí, tienen actividades muy recreativas para que puedan solucionar sus conflictos en el futuro”, mencionó.

Para reducir riesgos de contagio en el orfanato luego de sus andanzas como cantante de camiones, asegura que se han establecido medidas de sanidad y que ella misma ha adoptado una rutina de desinfección cada vez que ingresa al orfanato.

Una de las primeras que llegó a este orfanato para recibir techo, comida y educación es ahora una joven que recientemente logró graduarse de la universidad.

“Si no hubiera sido por ella y por las personas que le ayudan a lo mejor no hubiera ni empezado la carrera”, mencionó la joven que pidió sólo ser identificada como Elizabeth.

Para Yesenia García, trabajar con la madre Liliana es una enseñanza de vida.

“De hecho es sorprendente”, dijo quien es trabajadora social en el orfanato, “porque nosotros sabemos que ella anda por lugares que a veces no nos imaginaríamos para traer lo mejor para los niños”.