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Sonora, foco rojo del cambio climático

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Hermosillo, Sonora.- El reloj marca las 14:37 horas y el termómetro llega a los 44 grados, pero la sensación térmica es de 49, es lo que realmente siente cualquier persona a la intemperie pero bajo una sombra.

El intenso calor de junio a septiembre es algo normal en todo Sonora, pero estos extremos ya no son habituales, tampoco la frecuencia con la que se repiten. Son efectos del cambio climático.

Sonora es uno los estados en el país que más resienten este fenómeno. Los efectos se perciben y están documentados, como periodos de verano más intensos y más amplios, así como sequías más prolongadas.

De acuerdo a la maestra e investigadora del Colegio de Sonora, América Lutz Ley, otro de los resultados del cambio climático son las lluvias torrenciales de breves tiempos de duración que dejan severos daños en las ciudades de la entidad.

Pero eso no es todo, hay menor disponibilidad de agua, más incendios forestales y una mayor desertificación.

Lutz Ley es de las académicas en Sonora que más ha investigado este tema, cuenta con un doctorado en Ciencias de Recursos de Tierras Áridas con especialidad en Cambio Global por la Universidad de Arizona.

“El cambio climático es un problema de todo el mundo.  Aunque todos tenemos un poco de responsabilidad compartida en diversos grados, lo cierto es que se requieren cambios de comportamiento masificados para ver algún resultado en el mediano y largo plazo”.

¿Cuáles son los principales efectos del cambio climático en Sonora?

Hay afectaciones en todo el mundo, incluido nuestro estado, puesto que es un problema de escala mundial. Estas afectaciones varían dependiendo del lugar del estado donde nos ubiquemos, pero en términos generales incluyen: océanos más calientes y aumentos en el nivel del mar en zonas costeras; temperaturas más elevadas y lluvias más extremas e irregulares con una tendencia a disminuir en el futuro; más fenómenos extremos como huracanes, sequías prolongadas acompañadas de más lluvias atípicas (que cae mucha agua en poco tiempo) e incendios forestales más frecuentes; así como pérdidas de biodiversidad significativas.

Lo que no sabemos es qué porcentaje de esas alteraciones se deben al cambio climático y qué tanto se deben a la variabilidad natural de la región que, al ser un desierto, es muy alta. La solución más viable es considerar juntos al cambio climático y a la variabilidad natural, porque en la vida diaria, ambos procesos se combinan y los experimentamos juntos, no por separado.

¿Qué otros efectos, de menor impacto se observan?

Yo diría que las lluvias torrenciales no son atípicas de una región desértica, como tampoco lo es, por ejemplo, el frío extremo en el desierto. El noroeste de México presenta rangos muy amplios en lluvias y temperaturas y está influenciado por un tipo de fenómeno que nombramos “el monzón de Norteamérica” y ocurre justo en el verano. El monzón se caracteriza por ese tipo de lluvias que vemos desde nuestras casas: episodios con mucha agua, viento y mucha actividad eléctrica, pero que son breves o cortos

¿Cree que se complicará el abasto de agua en Sonora?

Definitivamente. Las proyecciones en la disponibilidad de agua para el estado es uno de los aspectos más notorios del cambio climático en la región. Las tendencias climáticas señalan que, en general, tendremos menos agua y que además el suministro se hará más irregular.

La gente puede decir “¿cómo menos agua si está lloviendo mucho?” recordemos que nos estamos refiriendo a promedios sobre largos periodos de tiempo. El cambio climático no se ve de un día a otro, ni siquiera de un año a otro, pero sí avanza progresivamente en el largo plazo.

Es muy fácil echarle la culpa al cambio climático por la falta de agua, sin considerar que el problema de agua en Sonora tiene un componente de mala gestión muy importante.

Hay competencias deshonestas por el agua entre sectores, leyes y reglas que no se aplican o no se vigilan, no tenemos datos confiables ni actualizados del agua que hay ahora en nuestras cuencas, hay acaparamientos y monopolios de agua por ciertos usuarios y, en general, muy malas prácticas en todos los tipos y niveles de uso.

Hemos escuchado que Sonora sería de los estados más afectados por el cambio climático ¿coincide usted con esto?

Coincido completamente con esto. ¿Por qué? Porque nosotros ya vivimos en una región de extremos climáticos. Todo el noroeste de México y el suroeste de los Estados Unidos son un foco rojo de cambio climático dado que los extremos que ya conocemos en temperaturas y lluvias podrían ampliarse aún más y llevarnos a temperaturas extraordinariamente altas (como ya ha pasado al romper récords) y sequías y lluvias extremas cada vez más frecuentes.

¿Qué deben hacer los gobiernos para contrarrestar el cambio climático en Sonora?

Contrarrestar el cambio climático no es algo que pueda resolverse solamente a nivel local, sino que requiere distintas actuaciones en lo internacional, nacional, estatal, local y hasta personal. Como tal, no es un problema sólo del estado, sino de todos los países. Las principales acciones deben enfocarse en dos aspectos: la mitigación y la adaptación.

La mitigación se refiere a cualquier acción para reducir la presencia de gases de efecto invernadero o sus efectos en la atmósfera. Los sectores más involucrados con la generación de gases de efecto invernadero, causantes del calentamiento global y el cambio climático son, de acuerdo con el último inventario de emisiones elaborado por el INECC (Instituto de Ecología y Cambio Climático), el de transporte, la producción de energía eléctrica y las actividades agropecuarias.

Las políticas entonces deben incentivar una reducción en los impactos de estas actividades, ya sea a escala organizacional, por ejemplo, pedir control de emisiones a vehículos de carga o fortalecer las redes y capacidades del transporte público; tanto como a escala individual, por ejemplo, reducir el uso de automóviles. Definitivamente deben ser acciones sinérgicas y no opciones únicas.

No puedes pedir un uso reducido de automóviles a particulares si no ofreces otras opciones viables, económicas y de buena calidad para transportar a las personas, como ciclovías seguras o camiones en buen estado y puntuales. De otro modo, todo queda en las buenas intenciones personales de cada quien. Esto lo sabemos de sobra, no estoy diciendo nada nuevo.

El otro asunto es la adaptación. Ésta se refiere a cambios en el comportamiento como respuesta a los efectos del cambio climático, ya sean presentes o esperados en el futuro. Aquí cabe lo que decía anteriormente respecto al agua. Si ya sabemos que ese será un problema mayúsculo.

¿Cuál es el panorama a mediano plazo y a largo plazo en Sonora con el cambio climático?

El panorama apunta a mayores extremos en los parámetros climáticos (temperatura y precipitación) y a tener eventos atípicos (lluvias extremas, huracanes, sequías) con mucha más frecuencia, para los que, sinceramente, no creo que estemos preparados.

Hemos sido un poco lentos en materia de cambio climático en el estado. A nivel nacional, tenemos una Ley General de Cambio Climático desde 2012, así como una estrategia nacional que la acompaña y que espero sea fortalecida durante la presente administración a través del Plan Nacional de Desarrollo.

A Sonora le tomó cinco años establecer su propia ley de cambio climático (hasta 2017) aunque era un mandato de la ley general. Igual ha pasado con el inventario de emisiones y con políticas aterrizadas de mitigación y adaptación.

No me queda muy claro si hace falta mayor inversión y apoyo institucional a estas tareas a nivel estatal. Por ejemplo, comenta la experta, la Comisión de Ecología y Desarrollo Sustentable de Sonora (Cedes) es la responsable de estas acciones, pero opera con limitados recursos financieros, humanos y de fiscalización.

Otro factor  podría ser que al estar frente a una cultura que, por vivir históricamente en una región de extremos climáticos, no es mentalmente sensible a los efectos del cambio climático como problema socio-ambiental, aunque se tengan impactos físicos, finaliza Lutz Ley.

Por Marcelo Beyliss