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La Opinión

Arizona, Carolina del Norte, Florida, Michigan, Pennsylvania y Wisconsin elegirán al presidente de EU

Quien gane 70 votos electorales de Arizona, Florida, Pennsylvania, Wisconsin, Michigan y Carolina del Norte será el presidente de Estados Unidos

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Donald Trump ganó la elección con los votos electorales otorgados por los estados de la Unión Americana

En Estados Unidos, el candidato que obtiene la mayor cantidad de votos populares no es necesariamente quien gana la elección presidencial. En realidad, el factor que define al ganador del máximo cargo son los votos electorales de los diferentes estados. 

Los ciudadanos de cada estado de la Unión Americana acuden a las casillas, votan por uno u otro candidato, su sufragio se contabiliza y, al final, el candidato que obtenga más votos populares en dicho estado es quien gana los votos electorales asignados para esa entidad.

En 2016, Donald Trump obtuvo menos votos populares que Hillary Clinton, pero venció cómodamente a la candidata del Partido Demócrata en cuanto a los votos electorales (ganó en más estados). Fue así como llegó a la Casa Blanca. 

Así, la elección presidencial de Estados Unidos no es una elección nacional, sino la sumatoria de una serie de comicios estatales.

En total, los 50 estados más el distrito de Columbia (que alberga a la capital, Washington D.C.) suman 538 votos electorales, por lo que el candidato que obtenga 270 de ellos resulta ganador.

Pero no todos los estados están en disputa. Algunos votarán por Donald Trump y otros elegirán a Joe Biden sin importar lo que ocurra entre esta fecha y el 3 de noviembre de 2020, día en que se realizará la elección. En otras palabras, hagan lo que hagan, ambos candidatos tienen asegurados alrededor de 200 votos electorales.

Los otros 70 votos electorales que necesita el ganador son los que realmente cuentan. Es muy probable que esas 70 unidades provengan de seis estados clave que definirán el rumbo de la elección.

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A continuación, se presentan los seis estados clave que pueden inclinar la balanza en los comicios presidenciales de noviembre. Trump obtuvo el triunfo en todos ellos hace cuatro años y, en buena medida, eso explica su victoria y la estrepitosa derrota de Hillary Clinton.

  • Arizona (11 votos electorales)

El Partido Demócrata no gana en este estado desde 1996, cuando Bill Clinton buscaba la reelección. Sin embargo, las encuestas recientes parecen favorecer a Joe Biden. Esto se explica principalmente por dos factores.

En primer lugar, Arizona ha vivido una serie de cambios demográficos que favorecen a los demócratas: cada vez tiene una mayor cantidad de población latina con derecho a votar, la ciudad de Phoenix y su zona conurbada han crecido en los últimos años y se han gestado flujos migratorios provenientes de estados más progresistas, como California.

En segundo lugar, el candidato demócrata que busca ser senador por Arizona, Mark E. Kelly, es una figura altamente popular en el estado, pues es un astronauta en retiro y fue capitán de la Marina estadounidense. Su arrastre electoral local puede beneficiar a Biden.

  • Carolina del Norte (15 votos electorales)

Es un estado tradicionalmente republicano, pero que suele protagonizar carreras parejeras entre los candidatos de ambos partidos tanto cuando se vota por cargos locales como cuando se elige a candidatos federales, incluido el presidente.

En 2008, Barack Obama triunfó en Carolina del Norte; pero, en 2012 y 2016, los republicanos recuperaron el estado luego de cerradas disputas electorales. De nuevo, en 2020, se prevé que esta entidad sea cede de una competencia muy pareja entre Trump y Biden.

De acuerdo con varios analistas, Biden puede inclinar la balanza a su favor si logra movilizar el voto de las comunidades afroamericanas y las poblaciones suburbanas, como lo ha logrado hacer en la vecina Carolina del Sur. Es un reto muy grande, pues Trump tiene una base electoral sólida entre los norcarolinos.

  • Florida (29 votos electorales)

Por la cantidad de votos electorales que otorga y por ser un swing state (las entidades que no se identifican claramente con alguno de los dos partidos políticos y pueden cambiar el sentido de su voto en cada elección), éste es uno de los botines más codiciados por ambos candidatos.

Trump goza de una alta popularidad en este estado. Incluso, ahí se localiza el famoso complejo de Mar-a-Lago que utiliza como casa de campo y como sede para recibir a algunos mandatarios de otros países.

Además, en este momento, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, es republicano y goza de una aprobación estable entre la población de la entidad.

No obstante, la mayoría de encuestas muestra que Biden lidera la intención de voto en Florida, aunque por un margen pequeño (3 por ciento).

Adicionalmente, Barack Obama salió victorioso en 2012 y mantuvo una buena tasa de aprobación en ese estado durante su mandato. Quizá la popularidad de Obama podría beneficiar a Biden, quien fue vicepresidente durante su gobierno.

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  • Michigan (16 votos electorales)

Trump le arrebató este estado, que se consideraba como un bastión demócrata, a Hillary Clinton en 2016.

Se trata de uno de los principales enclaves industriales de Estados Unidos, en donde el sector automotriz tiene un peso importante.

Los analistas consideran que será uno de los estados más peleados y más decisivos para la elección de noviembre. También consideran que un factor determinante para el resultado en esta entidad será el estatus de la industria automotriz (que ha sufrido especialmente los efectos del Covid-19) en el momento de la elección.

  • Pennsylvania (20 votos electorales)

Es otro estado tradicionalmente demócrata que Trump le arrebató a Clinton en 2016. Alberga una diversidad de comunidades importantes: desde centros industriales hasta grandes ciudades, como Pittsburg.

Esta pluralidad se refleja en las diferentes preferencias electorales de los ciudadanos. Por eso, también será un estado muy competido.

Pennsylvania es el máximo productor de gas natural de todo el país, por lo que las posturas de Trump favorables a la industria petrolera pueden redituar electoralmente al Partido Republicano en este estado. Pero también es una de las entidades con mayor población de la tercera edad, un sector social en el que Biden es altamente popular.

Será una contienda muy cerrada.

  • Wisconsin (10 votos electorales)

Otro caso más de un estado tradicionalmente demócrata que Trump ganó en 2016.

En buena medida, los republicanos obtuvieron el triunfo en Wisconsin hace cuatro años debido a que Hillary Clinton asumió que tenía asegurado este estado y no hizo campaña en él, lo que ocasionó un alto abstencionismo entre la población urbana (especialmente de Milwaukee) mayoritariamente demócrata, al tiempo que los votantes republicanos de los pueblos más pequeños y de las comunidades rurales sí acudieron a las urnas para votar por Trump.

Habrá que ver si este patrón se repite o si Biden logra despertar el interés de los votantes urbanos de Wisconsin.

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