Dos locales que durante décadas albergaron negocios familiares hoy lucen vacíos tras el despojo del que fueron blanco. El reciente desalojo del restaurante Las Flautas, con más de 60 años de historia en la colonia Roma, y el del negocio de reparación Protectora Doméstica, en el Centro Histórico, son los más recientes desalojos de comercios tradicionales en la Ciudad de México.
Hace cuatro días ocurrió el desalojo del restaurante Las Flautas. El predio de tres pisos, ubicado en el número 130 de la calle Tonalá, en la colonia Roma Norte, está completamente desocupado y desde afuera se ven cortinas metálicas, plásticos y cartones bloqueando ventanas o accesos.
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Locatarios aledaños al negocio que estuvo ahí durante seis décadas, ya no quieren hablar del tema, pero permanecen atentos para ver quién ingresa al inmueble.
“No hemos visto mucho movimiento. Sólo todo está muy tapado, todavía el jueves las ventanas del restaurante no tenían puesta la cortina de metal, pero ahorita está todo cerrado. Quien sabe que va a pasar”, dijo un trabajador de la zona.
El negocio fue fundado desde hace seis décadas por Víctor y su esposa. Sus hijos y ahora nietos trabajaban en él, ofrecía uno de los menús de los más económicos de la zona, pues ahí se podían comer tacos desde 20 pesos y aguas de 38 pesos en contraste con un café vecino de temática japonesa, en donde las bebidas tienen un costo superior a los 70 pesos o una panadería extranjera en donde los comensales hacen largas filas para consumir bebidas de 80 pesos y panes desde 45 pesos.
“Las flautas tienen dos locaciones más. La primera en ser fundada fue en División del Norte (al sur de la CdMx), y el señor Víctor y su esposa lo fundaron como cualquier negocio. Ellos le apostaron todo a su negocio y se pusieron a vender flautas, la señora estaba en la freidora y el señor cobraba. Empezaron realmente a generar su propia clientela y era un localcito chiquito, pero muy bonito, igual que el que estaba aquí en Tonalá, que era muy bonito y los clientes les gustaba por su imagen”, contó a El Sol de México una persona allegada a la familia que pidió no ser identificada, debido a que el desalojo aún tiene en incertidumbre a los locatarios.
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Esta persona no precisó el estado legal del inmueble, pero aseguró que la renta del local estaba al corriente, pues hace poco habían pagado la correspondiente al mes de julio.
“Ese día (9 de julio) todo estaba normal. El restaurante abrió bien, había gente trabajando y comiendo. Estaba toda la operación normal y de repente, como a las 12 del día, llegó gente a meterse hasta la cocina y lo primero que hicieron fue tirarle los guisados a las empleadas, sin preguntar, sin mostrar papeles, alguna notificación, nada. Se fueron a meter, hicieron ese relajo. Empezaron a sacar todas las cosas. Llegaron vecinos, llegaron todos y la verdad fue un shock”, relató.
Actualmente los involucrados en la administración de Las Flautas de la Roma desconocen si el negocio regresará a la zona, es un tema que no han alcanzado a determinar. Frente al negocio, se encuentra un local comercial en renta propiedad del grupo inmobiliario CN arquitectos, y aunque este diario no pudo acceder al costo del inmueble, los precios de locales cercanos a la calle Tonalá, dentro de la colonia Roma, van desde los 18 mil pesos al mes por apenas 14 metros cuadrados hasta 84 mil pesos por 117 metros cuadrados, similar al espacio del local de Las Flautas.
En esa calle, frente a los negocios con comidas y bebidas extranjeras, aún sobreviven un comedor comunitario público que ofrece comidas por 11 pesos y una tiendita de barrio.
“Los desalojos y desplazamiento está pasando en toda la ciudad. Es muy triste que gente se esté aprovechando de un sistema que no funciona y se aprovechan y hacen estas cosas. Los juzgados han estado en huelga, ¿por qué los desalojaron?. Están subiendo mucho las rentas, eso también provoca la gentrificación. Los dueños contribuyen a todo eso. Las flautas daban prestaciones a sus trabajadores y era un negocio local, con comida local. Pero el gobierno no cuida o respalda esos negocios”, denunció la persona allegada al negocio recién desalojado.
Otro caso ocurrió en el Centro Histórico. Hace un mes, el número 51 de la calle Luis Moya, en la colonia Centro, fue desalojado. Ahora uno de los tres locales del predio ubicados en la planta baja ya cuenta con una lona de arrendamiento por parte de la inmobiliaria Master Casa México.
La empresa renta desde este año espacios comerciales en predios del Centro Histórico, uno de ellos ubicado en el Mercado Isabel la Católica, en el número 75 de la calle con el mismo nombre. Ahí locales de 10 metros cuadrados tienen costos de 17 mil 400 pesos, los de 12 metros cuadrados por 18 mil 600 pesos, de 18 metros cuadrados que alcanzan valores de 21 mil 600 pesos mensuales y también terrazas para la creación de restaurantes o discotecas.
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El local albergó el negocio llamado “Protectora Doméstica”, encargada de reparar artículos como licuadoras, lavadoras, televisores, además de la venta de refacciones. De acuerdo con otros locatarios vecinos, operó más de 20 años.
El dueño del negocio era familiar de otra locataria desalojada del inmueble, dedicada al mismo giro, y que llevaba trabajando en el espacio al menos dos generaciones familiares. “Todos nos conocíamos. Esa familia llevaba muchos años aquí, y ahora se escuchan que ya están perforando o haciendo obras adentro”, contó un locatario conjunto al inmueble.
Los trabajadores de la zona relataron a El Sol de México que han detectado que personas entran al inmueble principalmente por las noches, y durante el día se escuchan taladros y maquinaria. Y que un día después del desalojo, lo primero que hicieron fue poner chapas, candados y barreras en las puertas.
Además dicen desconocer la identidad u ocupación de las personas que, suponen, son los nuevos dueños. No obstante, se percataron de la colocación de la lona arrendando el local y desconocen el nuevo uso del predio.
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“Ha pasado mucha gente, ve el letrero y le toma foto, se ven interesados en el local porque es una buena zona para vender, pero los precios ya están altos”, dijo uno de los locatarios de la calle Luis Moya.
Dana Estrada | El Sol de México
