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La Opinión

El pasaporte sanitario exigido para viajar a Europa es el nuevo dolor de cabeza del turismo

Europa exige a los turistas un pasaporte sanitario y su vacuna contra el Covid-19 hay sido avalada por las autoridades sanitarias

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Atrás quedaron los días donde planeabas tu viaje hacia Europa, o cualquier otra parte del mundo, y lo principal era que tuvieras tu pasaporte, visa en caso de ser necesario, liquidez económica, un itinerario de viaje y listo, hoy es prioridad contar con un “pasaporte sanitario” de vacunación, debido a la pandemia del Covid-19.

Lo peor es que no sólo con tener el pasaporte sanitario estás del otro lado del charco, tienes que asegurarte de que la vacuna que te fue inoculada sea de las avaladas por la Unión Europea, de los contrario todos tus planes se pueden venir abajo. 

El viejo continente acepta como válidas las fórmulas de Pfizer, Moderna, Johnson & Johnson y la de AstraZeneca, pero no en todas sus versiones, la elaborada en Europa no tiene problemas, la hecha en India y Corea del Sur no son aceptadas. No se diga las dos vacunas chinas CanSino, Sinopharm y Sinovac.

Tampoco está aprobada en la UE la inoculación rusa, Sputnik V, la Organización Mundial de la Salud (OMS) no ha dado su aval a esta opción, habría que cuestionarse si la decisión de no hacerlo es porque no siguieron los protocolos sanitarios que exige Occidente, o es un bloque a la llamada diplomacia de las vacunas.

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El mismo rasero se aplica para las inoculaciones chinas, lo preocupante es que en América Latina y la mayoría de los países pobres los antídotos chinos y el ruso son las que se han venido utilizando en esas naciones, su accesibilidad es más simple, su precio más bajo y el acaparamiento es menor por parte de los países ricos.

Ya habíamos comentado en este espacio que la vacuna iba a polarizar al mundo, con los vacunados y los que no, pero con el paso de los días y la urgencia de reactivar las economías en el mundo se está gestando otra subdivisión, los inyectados con los antídotos aprobados por Occidente y los que no.

Hace un mes Estados Unidos, uno de los líderes mundiales, apostaba por que se desbloquearan las patentes de las vacunas en Occidente y con ello acelerar la vacunación, pero de inmediato la Organización Mundial de Comercio (OMC), las farmacéuticas y países como Alemania, se opusieron a toda costa a apoyar ese proceso que descobija a los inversionistas de las investigaciones para desarrollar los antídotos en contra del coronavirus.

El problema, es que mientras en el mundo nos peleamos o nos dividimos por si nos tocó una u otra vacuna, las mutaciones del Covid-19 siguen ganando la batalla sanitaria y parece que ya no basta con dos dosis, se habla de un tercer refuerzo.

La mutación Delta ha encendido todas las alarmas en el mundo, pues encabeza la quinta ola de contagios y peor aún esta versión del coronavirus está golpeando a los sectores de la sociedad más jóvenes e inclusive a niños. Muchos de los cuales ya están de regreso en las escuelas.

En el caso de México, los primeros intentos de regresar a las aulas resultaron contraproducentes, casi de inmediato se reportaron contagios entre estudiantes, lo bueno es que el número de niños que regresó a las escuelas de manera opcional fue muy bajo y eso evitó un daño mayor.

Precisamente, esa urgencia de tratar de regresar a una “nueva normalidad” por parte de los gobiernos en el mundo ha resultado una mala decisión en muchos países con una alta tasa de vacunación, como es el caso de Estados Unidos (63% al menos con una dosis).

Es verdad que algunos sectores de las economías han padecido los estragos de los confinamientos, pero puede resultar peor adelantar las aperturas, por ejemplo, en el rubro turístico unas semanas de bonanza se pueden convertir otra vez en meses de sequía económica.

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El sector del entretenimiento es de los sectores más golpeados, pero parece una broma de mal gusto ver el estadio de Wembley, en Londres, sede de la final de la Eurocopa hasta el tope de gente (65 mil), sobre todo, después de que Reino Unido fue uno de los países más afectados en la primera y segunda ola de contagios. Aun con el pasaporte sanitario solicitado.

Algo similar se vivió en Brasil con la final de la Copa América, el estadio Maracaná, Río de Janeiro, fue sede de este evento con un aforo de supuestamente 10 por ciento de aficionados (5,500), la verdad no son pocos para volver a levantar los contagios. 

Y no olvide que Brasil es el país sudamericano con mayor número de contagios y muertes por el Covid-19, pero el business es el business, aunque sea por un ratito, hoy los recontagios empiezan a dominar la cancha.

En Nueva York se armó un desfile multitudinario la semana pasada, para celebrar el fin de la pandemia, sin ningún tipo de protección sanitaria, hoy Estados Unidos reporta un promedio de 24 mil contagios diarios y nunca ha dejado de liderar este rubro según los conteos de la Universidad Johns Hopkins.

En India, Irak, Israel, Malasia, entre otros, el problema está en las grandes concentraciones religiosas que en muchos de estos países nunca han parado, sin duda, son focos de contagios.

Naciones como Irak todavía dudan del impacto sanitario del Covid-19, sólo que hace unos días casi 100 personas murieron en un hospital dedicado precisamente a los contagiados y lo peor es que es el segundo incidente similar que sufren.

El asunto posiblemente no esté sólo en manos de nuestros gobernantes, también tiene que ver con nosotros, intentando tratar de esperar un poco más y tomando conciencia de nuestro sactos, la verdad es una decisión personal y nadie puede criticarte por la posición que asumas. A un año y medio del inicio de la pandemia todas las posturas, como el pasaporte sanitario, son válidas. O usted ¿qué cree?

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