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El Extranjero

Nayib Bukele incomoda al trasiego de droga de Venezuela a Estados Unidos

El plan del presidente del El Salvador, Nayib Bukele para acabar con la violencia golpea la ruta del trasiego de droga de Venezuela a Estados Unidos

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Nayib Bukele se desmarcó de las acusaciones de lavado de dinero.

Todo parece indicar que la postura del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, en su lucha contra la delincuencia resulta muy incómoda y riesgosa para  trasiego de droga que es enviado desde Sudamérica, específicamente de Venezuela, hacia Estados Unidos.  

Las recientes denuncias judiciales estadounidenses en contra de Nicolás Maduro –por el que se ofrece 15 millones de dólares por su captura– demuestran que Venezuela se convirtió en un paso clave para la cocaína que se envía hacia Estados Unidos a través de Centroamérica, con todo un enjambre de conexiones políticas.

Algunos círculos al interior del régimen de Maduro han tenido abundantes socios en Centroamérica, así lo demuestran las recientes acusaciones de narcotráfico presentadas por Estados Unidos contra Maduro y otros miembros de su administración, que según algunos informes, conforman el llamado “Cártel de los Soles”.

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En El Salvador, el político José Luis Merino, del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), fue uno de los principales socios de lavado de dinero del régimen Venezolano de acuerdo con investigaciones en El Salvador y Estados Unidos.

En 2006, Merino, su hermano Sigfredo Merino y varios alcaldes salvadoreños fundaron un conglomerado empresarial conocido como Alba Petróleos.

Durante más de 10 años, la empresa aprovechó dineros provenientes de la petrolera estatal venezolana, Petróleos de Venezuela S.A. (PdVSA), con el fin de crear compañías fachada que se utilizaron para lavar millones de dólares, según una investigación del Ministerio Público de El Salvador. 

Al menos dos agencias de EU, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y la Administración para el Control de Drogas (DEA), afirman que José Luis Merino es persona de interés en investigaciones en curso. 

Había sido un miembro de alto rango del ejército guerrillero de El Salvador, que en 1992 se transformó en un partido político como parte de un acuerdo de paz que puso fin a la guerra civil de 12 años en el país. 

De allí es de donde proviene su alias, “Ramiro Vásquez”, así como sus contactos con las “extintas” Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Según fiscales estadounidenses, el grupo guerrillero fue otro importante aliado del régimen criminal de Venezuela.

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Con las FARC, Ramiro también se involucró en el tráfico de armas desde Venezuela a principios de la década de 2000, como se desprende de varios correos electrónicos descubiertos en la computadora de Raúl Reyes, uno de los guerrilleros más tenaces de la época.

Merino se distanció del régimen de Maduro en Venezuela después de que las autoridades comenzaran a investigarlo por unos 600 millones de dólares que habían desaparecido de las cuentas de Alba Petróleos y PdVSA, según fuentes del FMLN y de las fiscalías en El Salvador y Venezuela que fueron consultadas por InSight Crime.

Pero ahora el vínculo del trasiego de droga se puede romper en El Salvador, a medida que el presidente Bukele ha implementado una serie de medidas en contra de la delincuencia, sobre todo, para frenar a las maras y a su poder para controlar el trasiego. Ese plan de trabajo le ha provocado críticas muy fuertes de la oposición al grado de señalarlo como “dictador”.

Bukele le ha contestado a sus detractores por Twitter que: “¿Y qué querían que hiciera la dictadura? que dejáramos que mataran a 80 personas cada cuatro días cómo pasaba con el gobierno de ustedes, porque ahí no había dictadura, ahí mataban a 16 personas a machetazos y no había dictadura, quemaban un bus y al que trataba de salir lo ejecutaban y no había dictadura”.    

En septiembre de 2019, la la revista Factum vinculó a Bukele con Sigfredo y José Luis Merino, pero el mandatario de inmediato lo negó. La publicación señala que el mandatario y empresas de su familia recibieron entre febrero y octubre de 2013 ocho cheques por un monto de 1.9 millones de dólares por parte de Inverval (con fondos de Alba Petróleos). Según documentos consultados en la Fiscalía los fondos fueron emitidos a nombre de “Nayib Bukele”; de Obermet, la empresa de publicidad de la familia del presidente.

Bukele dice que “él no había hecho tratos con Alba sino con una empresa que tenía negocios con Alba Petróleos”, firma a la que ha criticado por sus vínculos con el FMLN. Hoy el presidente enfrenta una fuerte ofensiva por parte de varios políticos posesionados en el Congreso para desacreditar a su gobierno.

La red no termina ahí, los fiscales estadounidenses presentaron cargos a finales del pasado abril contra el exdirector de la policía de Honduras, Juan Carlos Bonilla, lo que ha salpicado de nuevo al presidente hondureño, Juan Orlando Hernández.

Las operaciones de algunos de los grupos del crimen organizado más poderosos de Honduras, como Los Cachiros, el clan Valle Valle y el Cartel del Atlántico, estaban en pleno apogeo cuando el expresidente Manuel Zelaya llegó al poder en 2006. 

De hecho, antes de que Manuel Zelaya llegara a la presidencia, un antiguo capo, Héctor Emilio Fernández, alias “Don H”, supuestamente le ofreció un soborno de cerca de dos millones de dólares para que protegiera sus operaciones de narcotráfico.

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Pero, no fue sino hasta 2009, cuando Zelaya fue derrocado en un golpe de Estado apoyado por Estados Unidos, tras el cual el Partido Nacional llegó al poder, que Los Cachiros y los Valle Valle obtuvieron acceso directo a la élite política del país.

Después del golpe, Honduras se convirtió en el principal puente aéreo de la cocaína procedente de Venezuela, en tanto los clanes de la droga de Los Cachiros y los Valle Valle consolidaban su poder con protección de funcionarios del gobierno y proveedores confiables de cocaína y otras drogas en Venezuela, destaca en un análisis InSight Crime.

Por esa misma época, el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, Diosdado Cabello; el exjefe de inteligencia, Hugo Armando Carvajal Barrios, y el general retirado Clíver Alcalá Cordones, comentaron las posibles consecuencias del derrocamiento de Zelaya. 

Según la más reciente acusación de Estados Unidos, Cabello advirtió que la inestabilidad que seguiría podría “arruinar el negocio”. Después de la reunión, Maduro supuestamente viajó a Honduras en calidad de ministro de Relaciones Exteriores para tratar de “intervenir” y evitar que la cambiante dinámica política “interrumpiera las actividades de narcotráfico”.

En 2011, la Oficina de la Política Nacional para el Control de Drogas (Office of National Drug Control Policy, ONDCP), de la Casa Blanca, estimaba que hasta el 25 por ciento de la cocaína que llegaba a Estados Unidos salía de Venezuela, una cifra apenas por debajo de la de Colombia. 

Mientras, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) identificó en 2012 a Honduras como el “punto de entrada favorito de la cocaína que se dirige hacia el norte”, y que el tráfico aéreo de la frontera entre Colombia y Venezuela había “aumentado fuertemente” y se había reorientado, pasando del Caribe a la nación centroamericana tras el golpe de Estado de 2009.

Otro más en  el enjambre es Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, uno de los aliados ideológicos más cercanos de Venezuela, hay acusaciones de que su régimen ha ayudado a facilitar las actividades de narcotráfico y las operaciones de lavado de dinero de actores corruptos en Venezuela.

Una investigación de Connectas en 2019 sostiene que Alba de Nicaragua (Albanisa), filial de la petrolera venezolana PdVSA, fue uno de los principales frentes del presidente Ortega para utilizar dinero venezolano con el fin de fomentar alianzas políticas y programas sociales que le han ayudado a mantenerse en el poder, destacó en un análisis InSight Crime.

Un año antes, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos había sancionado a uno de los aliados más cercanos de Ortega y al vicepresidente de Albanisa, Francisco López Centeno, por supuestamente malversar fondos estatales y obtener ilegalmente contratos gubernamentales, entre otras cosas.

En tiempos electorales para Estados Unidos, la mira está puesta en Venezuela, pero si cae el presidente Maduro en las garras de Washington muchos contactos del enjambre en Centroamérica deberán de buscar un refugio porque el golpe los puede alcanzar.