La figura de la Catrina, creada por José Guadalupe Posada, se ha convertido en uno de los símbolos más representativos del Día de Muertos en México. En La Paz, Baja California Sur, esta tradición ha tomado fuerza en festivales y concursos realizados cada noviembre, donde la creatividad y la interpretación son elementos esenciales.
Entre los participantes que han marcado historia en esta celebración se encuentra Julio César Amézquita Sánchez, quien ha dedicado más de diez años a caracterizar y enseñar el arte de la Catrina. Comenzó su interés por este personaje en 2012, cuando asistió por casualidad a un festival del Día de Muertos en el Teatro de la Ciudad de La Paz.
Al año siguiente decidió participar por primera vez en el certamen, donde obtuvo el tercer lugar en la categoría de jóvenes y adultos. Aquel logro marcó el inicio de una trayectoria constante en la representación de la Catrina.
“La primera vez que participé fue en 2013 y gané el tercer lugar. Fui con entusiasmo, aunque con miedo, porque en ese tiempo todavía existía discriminación. Muchas personas pensaban que la Catrina debía ser representada por una mujer, pero yo me animé y seguí adelante”, compartió.
A partir de esa experiencia, su relación con la Catrina se transformó en una actividad artística y cultural que ha mantenido a lo largo del tiempo. Desde entonces ha participado en diversos eventos locales y ha colaborado en la preparación de nuevos talentos.
“Después de esa primera participación seguí asistiendo. Me apasionaron las tradiciones mexicanas y la figura de la Catrina. Aunque ya no volví a ganar, comencé a llevar modelos y a enseñarles cómo prepararse para el concurso. Ya he enseñado a más de veinte personas, y algunas han obtenido premios”, explicó.
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El proceso para crear una Catrina, señaló, requiere dedicación y conocimiento técnico en maquillaje, vestuario y diseño de accesorios.
“El maquillaje es teatral y artístico. Antes era el tradicional, blanco y negro, pero con el tiempo se han agregado más colores. Uso productos a base de agua o alcohol porque el maquillaje en crema no sirve con el calor. Un maquillaje completo puede tardar entre 45 minutos y cuatro horas, dependiendo del estilo que se quiera lograr”, indicó Amézquita.
Además del maquillaje, el vestuario y los accesorios son elementos esenciales para completar la caracterización. El sombrero, pieza distintiva de la Catrina desde su origen, sigue siendo parte fundamental del personaje.
“Una Catrina tradicional debe usar sombrero. De ahí puedes crear tu propio estilo. Algunos usan vestidos folclóricos, otros diseños estilizados, pero lo importante es conservar la esencia del personaje. El sombrero es lo más representativo, porque así comenzó la figura con la calavera garbancera de Posada”, mencionó.
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Con el paso del tiempo, Julio César ha desarrollado su propio estilo, influenciado tanto por la estética tradicional como por elementos contemporáneos. También ha enfrentado dificultades para conseguir materiales, especialmente antes de que las compras en línea facilitaran el acceso a productos especializados.
“Antes era difícil conseguir materiales. Solo había dos o tres mercerías y muchas cosas eran caras. Ahora es más fácil con las plataformas digitales, pero el personaje sigue siendo costoso por los productos de maquillaje y los trajes”, agregó.
Más allá del aspecto técnico, Amézquita considera que la Catrina es una representación cultural que permite expresar la identidad y las tradiciones mexicanas, sin importar el género de quien la interprete.
“Siempre me he inclinado por enseñar a personas de la comunidad LGBT. Quiero mostrar que una figura femenina como la Catrina no tiene que ser interpretada únicamente por mujeres. Lo importante es mantener viva la tradición y que cualquier persona pueda representarla”, señaló.
Julio César continúa participando en el festival del Día de Muertos, aunque ahora lo hace más como figura invitada que como competidor.
“Este año volveré a caracterizarme, pero ya no compito. Lo hago por amor al arte y a la tradición. Ya no busco premios, sino mantener viva esta expresión que forma parte de nuestra cultura”, indicó.
En la actualidad, además de sus caracterizaciones, Amézquita comparte su experiencia con nuevos participantes a quienes enseña técnicas de maquillaje y expresión escénica. Desde sus redes sociales, difunde su trabajo y promueve el respeto por las tradiciones mexicanas.
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Desde hace más de una década, Julio César Amézquita ha contribuido a mantener viva una de las representaciones más emblemáticas del Día de Muertos en La Paz, recordando que detrás de cada Catrina hay horas de trabajo, creatividad y dedicación para preservar una tradición que sigue siendo parte esencial de la memoria colectiva mexicana.
Raúl Rodriguez De León | El Sudcaliforniano
