Estamos en el año 2015. Prendes la radio porque eso que hoy llamamos plataformas de streaming, aún no son populares en nuestro país; apenas se están dando a conocer Claro y Spotify; cómo dijimos, prendes la radio y de repente sintonizas Alfa, 97.7 o alguna versión rústica de lo que ahora es Radio Disney.
Escuchas la nueva programación y todo tiene un toque de EDM (Electronic Dance Music). O casi absolutamente todo: desde Katy Perry (“This is What We Do”); hasta Coldplay (“A Sky Full of Stars”); desde Paul McCartney (“Fuh You”), hasta Sigma y Lana del Rey (“Nobody to Love” y el remix de “Summertime Sadness”).
En medio de esa salutación sonora que sólo los ritmos de moda pueden conseguir para luego ser olvidados por el siguiente ritmo en turno, una canción sobresale del resto de la programación. Un tema que no olvida cierta humanidad a pesar de haber sido concebida a partir de un sampleo. Una rola que te recuerda a un Bowie pausado o a una rola pub de Gary Glitter, antes de que la película El Guasón la quemara.
La rola se llama “Tearing me Up”, la banda se llama Bob Moses y la historia musical del siglo XXI, aún en pañales, tiene un lugar especial reservado en su cofre de rarezas infravaloradas.
Platicamos con Bob Moses, el dueto electrónico (y también autodenominado rockero); originario de Canadá, formado por Jimmy Vallance y Tom Howie, gracias al lanzamiento de su nuevo disco, Blink, un álbum que según los testimonios de sus creadores, es su obra más personal y madura. Hablamos del profundo significado casi espiritual que viene acompañado con la reflexión y conciencia, de lo efímero del tiempo, del pensamiento profundo y de cómo este es una forma de nueva rebelión ante la uniformidad que ha llegado casi como pensamiento único en la era del social media, la AI y la estética ultra minimalista; hablamos de la era del EDM, y de cómo una simple canción puede cambiar tu vida.
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Parece que Blink, su nuevo disco, tiene una carga emotiva profunda, una especie de aceptación ante lo efímero de la vida, ¿cierto?
Es gracioso, porque nosotros comenzamos con esta banda en Brooklyn, en algunos bares, cuando estábamos en nuestros primeros veintes. Parece que no fue hace mucho, pero ahora somos padres y estamos de gira y es como un sueño hecho realidad. Todo ha ocurrido al mismo tiempo, en un parpadeo. Así que este es un acto de gratitud por todo lo que ocurre ahora. Ahora vemos las cosas hacia atrás, hay momentos que amarás por siempre aunque se fueron a la velocidad de un parpadeo, y así fluye la vida: te despiertas y de repente todo es parte de un archivo personal. Cada persona lo experimenta a su manera y este disco es nuestra manera personal de experimentarlo.
Después de la pandemia he hablado con varios músicos que presentaron trabajos profundos y personales, como si la introspección se hubiera convertido en una nueva forma de rebeldía, ¿han notado eso?
Nos agrada este punto de vista. La rebelión siempre ha sido un acto de ir en contra del status quo y del régimen establecido. Es una posibilidad de la introspección y de la honestidad con uno mismo; es una forma de abrazar la posibilidad de estar bien con uno mismo. Así que ver a la introspección como una forma de rebelión moderna es muy interesante desde el punto de vista de un periodista como tú, que le habla a la gente de sus artistas que ahora hablan de introspección y desde sus pensamientos, creemos que esta tendencia se debe a que estamos saturados de información. Hay mucho contenido y estamos sobreexpuestos y confundidos, y quizá sea que estamos buscando una respuesta y de que necesitamos ser más personales, es una reacción natural.
Si la vida es un Blink (pestañeo), ¿cómo ha sido éste, en estos diez años desde su primer disco?
Sí, preocupa cómo pasa el tiempo. Hace diez años, más o menos a estas alturas, estaba saliendo nuestro primer disco, y no sabíamos cuál sería el destino de esta “banda de camioneta” que prácticamente vivía en su propia casa rodante; estábamos de gira por Estados Unidos, tocábamos en lugares pequeños para algunos cientos de personas. Estábamos construyendo el sueño de hacer esto todos los días y en ese momento queríamos convertirlo en algo para siempre; hubo mucha gente que nos apoyó y que lo sigue haciendo. Este nuevo LP es un monumento también para todos aquellos que nos ayudaron a seguir escribiendo música. Este tiempo que ha pasado ha sido realmente loco y lo que nos queda es continuar hacia adelante y eso es lo que seguiremos haciendo. Estos diez años han sido también años de una fuerte amistad entre nosotros y de crear lo que sabemos hacer. Somos afortunados y esperamos poder seguir haciendo esto por otros díez años más.
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La historia de Bob Moses (nombre adoptado gracias a la autopista Robert Moses, que conecta a Nueva York con la parte sur de Canadá, que ambos chicos usaban para llegar de sus hogares a Brooklyn), data de hace unos 15 años más o menos. Entonces eran selectores, músicos y DJs en antros locales. Estudiaban y trabajaban en la Gran Manzana y como muchas bandas que se forman en el underground, a la vieja usanza, y no gracias a alguna red social, la banda consiguió grabar su primer álbum… Hasta que una canción cambió su vida para siempre.
“Tearing Me Up” su primer éxito global, se convirtió en una especie de hit contra corriente, dentro de la misma corriente que la hizo famosa, el EDM. Un tema construido sobre la base del sampleo de la guitarra de “Rock and Roll Pt 1”, de Gary Glitter, con un ritmo hipnótico pero no saturado. La canción fue un éxito en MTV y al año siguiente consiguió el Grammy a Mejor Grabación Dance del año.
Hace diez años, en la radio mexicana programaban insistentemente una canción que me llamó mucho la atención. En medio de todos los hits del momento, sonaba una canción muy fina que se llamaba “Tearing Me Up”; ahora los escucho de nuevo y veo la misma buena realización. ¿Cómo lograron mantenerse firmes a su sonido sin ser seducidos por las modas de los últimos diez años?
Sabíamos quiénes éramos entonces y ahora sigue igual; no tenemos miedo de convertirnos en un grupo más, porque estamos conectados con nuestro sonido y con las personas que nos escuchan. La vida de un DJ es triste porque tiene que dejar su naturaleza atrás con el paso del tiempo. Cambiar es un proceso natural pero nuestra música ha sido el resultado de lo que nosotros somos en la vida real, habla de nuestras vidas y de la música que nos gusta. Es como entendemos la vida y esta es la razón por la que hacemos música y nos expresamos ante el mundo. Para ser honestos, lo que hacemos es algo que ya no suena en la radio, quizá no tenga mucho impacto, pero la clase de éxito que buscamos no es la clase de éxito arrollador sino el éxito correcto, el éxito que te mantiene vivo. Decía Tom Pettty que si no haces lo correcto no te vas a sentir contento contigo mismo y eso es exactamente lo que pensamos.
Hablando de “Tearing me up”, ¿cómo la aprecian después de tanto tiempo transcurrido?
Ya escuchándola bien, es una canción dance muy rara, es más bien una canción extraña para bailar que suena a blues y rock and roll. No la hicimos específicamente como una canción para bailar, pero se convirtió en ello, el público la adoptó para eso. Más bien es un experimento muy afortunado con el que nos encontramos cuando estábamos grabando algunas cosas. Es una canción tan rara, que en 2025 suena como una canción muy importante que ni siquiera es parte del mainstream pero que está ahí, como una obra notoria de su momento. En estos días la gente la descubre porque sigue sonando fresca. Es difícil de explicar, pero al escucharla ahora suena diferente, ya no se hacen canciones así. Al estar en el estudio es fácil comparar lo nuevo que hacemos con ese tema, y no es imposible caer en querer superarla, porque fue un gran paso para nosotros en ese momento.
El nuevo disco de Bob Moses es una obra personal y conceptual sobre el paso del tiempo, la vejez, la muerte y de alguna forma sobre la caducidad humana. Creado para explicarle a sus hijos estos temas de los que jamás se nos enseña durante la infancia, Blink es un disco maduro con tres sencillos poderosos.
¿Qué nos pueden decir de las canciones “Waiting for the World”, “Last Forever” y “Blink”?
Para este álbum le presentamos algunas canciones a Illangelo, quien es un gran amigo nuestro y también el productor de The Weeknd, además de que ambos también son canadienses, así que nos vimos en Los Ángeles unos días y comenzamos a grabar, todo fue muy rápido y el trabajo fue excelente. Estamos muy orgullosos de estas dos canciones porque “Last Forever” y “Blink” son los temas que mejor resumen el disco, son dos canciones que tienen todo el espíritu de este nuevo trabajo.
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Para cerrar, ¿tienen algún plan para regresar a México?
Claro. No podríamos decirte que día en específico, pero seguro estaremos el próximo año en ese país.
Francisco Hernández Ramos | El Sol de México
