Con una fusión de salsa, bolero y música de concierto, la obra Fantasía-Tumbao, de Luis Mario Ruelas, tuvo su estreno mundial en el Palacio de Bellas Artes, junto a la Orquesta Sinfónica Nacional de México (OSN), en septiembre pasado
Así, el mexicano se convirtió en el primer compositor originario de León, Guanajuato, y el tercero de su estado natal, en estrenar con la OSN en el máximo foro musical del país.
Por ello platicamos a fondo con este joven compositor, cuya obra fusiona la salsa, con el bolero y la música de concierto.
Presentar una obra por primera vez conlleva un arduo trabajo, desde la composición hasta la presentación en vivo. ¿Cómo fue para ti esta experiencia?
Primero siento un gran honor de que haya sido en estas condiciones y tienes razón, es muy diferente escuchar algo propio en estas dimensiones ya que aunque he tenido estrenos, sobre todo en Estados Unidos, donde estudio la carrera y la maestría, el camino de los ensayos hacia la presentación final siempre incluye cambios del original, como me lo imagino en mi cabeza. Para mí la música está viva sólo cuando se interpreta, no cuando está en el pentagrama. Cuando la tocan los músicos es el primer diálogo y viene luego el segundo con el público.
“Para mí fueron un completo gozo los ensayos -continúa- ver cómo en un principio los ritmos de la salsa, los más sincopados, los músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional, los abordaban con un poquito de cautela… Y tuve que decirles que al fin era salsa, que había que hacerla en un estilo desenfadado y que teníamos que lograr ese espíritu de la calle. Siempre es un reto, ya que mi música siempre tiene estos dos estilos, la clásica y la popular y tenemos que lograr esa integración a la tradición latinoamericana. En esta ocasión quedé muy contento con todos los elementos extras que le dieron un especial sabor latino al concierto”.
Fantasía-Tumbao representa la visión creativa pero también el enfoque de investigación de Ruelas, quien ha dedicado su trayectoria a explorar el diálogo entre las tradiciones populares latinoamericanas y la música contemporánea. Su propuesta refleja no sólo un avance para el repertorio sinfónico mexicano, sino también una contribución al fortalecimiento de la identidad cultural de la región.
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Hablar de la incorporación de los elementos populares a la música clásica nos remite a Béla Bartók y al reciente éxito de Arturo Márquez en las salas alrededor del mundo. ¿Cómo es esto para ti?
Estudio mucha música de Bartók debido a su acercamiento sobre todo en el campo, grabando temas del folklore musical y lo admiro enormemente.
Antes de estudiar música en mi casa se tocaba diariamente, ya que mi padre, quien es médico, tocó en peñas y desde siempre escuchaba chacareras, son jarocho y salsa mientras bailaban mis padres. Para mí es algo natural y por eso en mi repertorio no sólo he manejado salsa, sino que también he integrado otras tradiciones latinoamericanas.
“Posteriormente -añade- con mis estudios de violín, piano y ya adolescente, comencé a empaparme de lo clásico y en el Conservatorio me dediqué a estudiar a Stravinsky, Haydn, Beethoven, etcétera. En Fantasía-Tumbao se crea un diálogo genuino, soy muy honesto cuando te lo digo ya que de esa forma expreso la música, inclusive utilizando elementos de atonalismo libre y que llevando la tradición académica se resuelve en la coda de manera bombástica”.
“Muchos me preguntan si el maestro Arturo Márquez me influyó, pero no fue directamente porque siempre es mi propia visión, ya que me motiva la integración real con valores históricos, porque desde sus orígenes religiosos lo he intentado honestamente con elementos en mi memoria, como La Consagración o la Novena de Beethoven”.
¿Qué sigue para ti después de esta experiencia en Bellas Artes?
Tengo varios proyectos como compositor, encargos a futuro y la posibilidad de componer para un trío y una banda sonora para un documental. Está la idea de hacer una versión para orquesta de triples alientos, y ampliar la instrumentación de Fantasía-Tumbao, precisamente para buscar su programación más fácil, sin llegar a una gran orquesta. Y claro, me interesa seguir mi carrera docente en la Universidad de Arkansas, en Querétaro, como titular de la materia de Historia de la Música y colaborar desde esta perspectiva cultural con las nuevas generaciones.
“La música otorga muchas bondades a los estudiantes, como la sensibilidad, la capacidad de análisis de algo abstracto, su capacidad de expresión… Es algo muy positivo para la sociedad y para ellos”, agrega.
Como parte de un universo pequeño de mexicanos que tienen la oportunidad de estudiar en el extranjero, ¿cuál sería tu aporte para promover la música entre los jóvenes mexicanos?
Es muy complejo lo que comentas. Me siento privilegiado gracias a las becas que obtuve de la Universidad de Indiana, de la Fundación Latin Grammy, y de becas estatales de Guanajuato, sin las cuales no podría haber estudiado en el extranjero. Salir me permitió darme cuenta de que la batalla para que no recorten programas musicales es en todo el mundo, como en Inglaterra y en toda Europa, por lo que tienes que redoblar el esfuerzo que se ha hecho en nuestro país, reconociendo lo que hace el maestro Ludwig Carrasco con el Panel de Lectura de Orquesta, que es una oportunidad enorme para todos los colegas compositores con la Orquesta Sinfónica Nacional. Yo soy la prueba, porque así se logró este reciente concierto en Bellas Artes y por eso a los jóvenes siempre les digo que tengan honestidad en su trabajo y que crean en su voz, ya que hay espacio para todos, desde lo experimental y nuevo hasta lo más tradicional.
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“Siempre hay que ser honestos sí buscas en otros géneros, pero que parta desde esa facultad artística ya que lograran fuerza creativa y eso logra cualquier obstáculo. En mi caso tienes que ser un todologo, diseñar tu website, hacer mercadotecnia y componer, por lo que a veces hay grandes compositores que no logran esa plataforma, pero tienen que lograrlo a partir de esa honestidad y esfuerzo constante. Hay que recordar que siempre habrá público para todo. Si les gusta tu música qué bueno y si no les gusta también qué bueno… ¡Lo malo es que no te pelen!”, añade.
Tengo curiosidad: ¿Qué música escuchas cuando puedes darte un tiempo para hacerlo?
¡Es una muy buena pregunta! De todo, en realidad. Desde la música clásica hasta el minimalismo, pero también Queen, AC/DC, The Beatles, Soda Stereo, y jazz, desde el maestro Miles Davis hasta Dave Brubeck o Lou Armstrong, King Oliver y Duke Ellington y sus orquestaciones brillantes. Por supuesto también Tito Puente, Rubén Blades y Willie Colón. Todo puede servir para que la gente escuche, porque como dijo Stravinsky, la música habla por sí sola…
“Con Revueltas y su Sensemayá se puede imaginar la serpiente en medio de la selva para el ritual que detalla el poema original de Nicolas Guillén…. Hay que reconocer que hay todo para todos para lograr esa conexión. Ahora todos tienen una infinidad de música al toque de sus celulares, por lo que la inmediatez y la ridícula falta de concentración es la media de atención para muchos… La música clásica ha sobrevivido por los fans de las grandes interpretaciones, formando un universo de coleccionistas que soportan a la industria”.
Antes de concluir, Ruelas adelantó que tiene la idea de grabar Fantasía-Tumbao y otras obras, por lo que seguirá en el camino de la gestión para hacerlo posible, como él dice, “con mucho tiempo y esfuerzo” de por medio.
Guillermo Franco-guevara | El Sol de México
