Dice la leyenda que alguna vez Andy McCluskey, vocalista, fundador y bajista de Orchestral Manoeuvres in the Dark, en una noche en su natal Liverpool, tuvo dos opciones: salir a ver el paso de la gira Wings Over Europe o asistir a la primera presentación de Kraftwerk en su ciudad. El británico optó por la segunda y a raíz de ello, al día siguiente decidió abandonar su guitarra para construir su propio sintetizador. El resto es la historia del synth pop. Una historia que, a casi 50 años de comenzar, ha influido fuertemente a las generaciones futuras de músicos alrededor del mundo.
Uno de los proyectos actuales que fueron influidos por la era del post punk, el new wave y particularmente la del synth pop, es el encabezado por el dueto que forman Richard Devaney y su pareja, Aidan Noell, y que lleva el nombre de Nation of Language.
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Originarios de Brooklyn, uno de los cinco barrios principales de Nueva York, a lo largo de esta década Nation of Language han pasado de crear y reproducir sonidos inspirados en la era dorada del new wave, a formar parte de los festivales más importantes de música alternativa alrededor del mundo, incluido el Corona Capital 2023 y han pasado del underground a ser firmados por uno de los sellos más emblemáticos del género: Sub Pop.
Ahora, a propósito del lanzamiento de su cuarto disco llamado Dance Called Memory, que sale esta semana, hablamos con ellos acerca de ello:
-Los primeros sencillos de este nuevo disco parecieran estar hechos para llegar a un público más amplio, igual que sus letras, como en el caso de “I’m not Ready for the Change”, en la que parece como si le hablaran a los millennials y al proceso que viven de llegar a la mediana edad.
“Esa canción la escribimos cuando muchas cosas estaban cambiando al mismo tiempo. En ese momento comenzamos a sentirnos abrumados, sentimos que la gente que conocemos ya no era la misma y que todo lo que estaban pisando nuestros pies estaba cambiando”, dijo.
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“Como millennials que somos, las cosas se ponen extrañas, porque de repente tus amigos empiezan a tener hijos; estás en una relación, ellos también. Las cosas empiezan a cambiar; empiezas a perder amigos, gente importante, a tus abuelos… O sea que esas cosas de la vida empiezan a aumentar… De hecho, ‘I’m not Ready for the Change’, está inspirada en mis padres que cuidaron a uno de sus mejores amigos del vecindario; desde que tenían 18 años de edad se conocían. La escribimos desde su perspectiva, pero también desde la nuestra. Yo personalmente (Richard) cuidé a mi abuelo también en sus últimos momentos, de hecho murió en la casa. Fue muy triste pero a la vez hermoso, porque cuidar a alguien que amas es también por amor y amistad”, explicó.
En cinco años, Nation of Language han lanzado cuatro discos de estudio. En 2020 se presentaron con Introduction, Presence, un disco totalmente autoproducido y autodistribuido. Tres años después ya habían lanzado otros dos, A Way Forward (2021) y Strange Disciple (2023), ambos con el sello PIAS, disquera independiente que fue adquirida por Universal en 2024.
Ahora que están firmados por Sub Pop, Nation of Language han creado un álbum más accesible para las generaciones más recientes. En Dance Called Memory hay reminiscencias al synth pop por supuesto, pero el sonido es más atmosférico, por momentos nos lleva a la nueva nostalgia por la era de los primeros años de la década de 2010, pues hay ecos de bandas como MGMT o el Animal Collective de la época del disco Merryweather Post Pavillion. Sin embargo, la presencia de las guitarras y el bajo es predominante e intensa.
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-Noto en este nuevo LP una especie de nostalgia y ciertas reminiscencias de bandas de principios del siglo 21, como MGMT o Animal Collective, más que de OMD o Depeche Mode. ¿Cómo fue su proceso para llegar a este sonido?
“Creemos que… de algunas formas… no lo sabemos (risas), con cada disco que haces creces de muchas formas; MGMT es un gran ejemplo de una banda que va cambiando, que si bien tienen una gran influencia del pasado y todo su espíritu, son modernos”, continuó.
“Sus discos son muy buenos, sobre todo el primero, que es el más grande de todos, son muy interesantes y por supuesto que son una gran influencia para nosotros, y parte de la evolución en este nuevo disco es que las composiciones fueron hechas con guitarra, antes de priorizar las bases electrónicas del ritmo de las canciones, eso las ha hecho muy sólidas como composiciones”.
-¿Han oído hablar del efecto throwback? Es una teoría sobre por qué estamos tan aferrados a la cultura popular del pasado. Algunos dicen que es por la sobreoferta de información en internet y otros que ya se nos acabaron las ideas.
“Es muy fácil romantizar el pasado, definitivamente. Para nosotros es algo normal, porque nuestras familias escuchaban punk y new wave, y ya cuando reescuchas esto cuando eres adulto y tienes una conexión natural con esta cultura porque es parte de tí, al grado de que no preguntas ‘¿estará bien hacer música con sintetizadores?’”.
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“Cada década tiene sonidos bien interesantes que cuando los fusionas, has creado algo nuevo”.
“No creemos que la humanidad se haya quedado sin ideas, más bien creemos que se sigue explorando el pasado musical, porque pretendemos, en alguna forma, que no se olvide”, añaden.
En el caso de Dance Called Memory, la banda rompe la máxima del llamado efecto throwback, pues aquí llevan las vibras del synth pop ochentero pero digerido para la gente del decadente primer siglo 21: la reflexión de la nostalgia se sumerge en “Under the Water” (ahora los días parecen ser más largos / me hundo más y más bajo el agua); la crudeza de decir adiós en “I’m not Ready for the Change” y el primer sencillo, “Inept Apollo”, con su video de plano secuencia en una toma que recuerda al de “Ava Adore”, de The Smashing Pumpkins, pero con imágenes sacadas de alguna película de John Huges, mientras que las fotos del pasado al estilo view master y la parodia sheakespieriana de Hamlet, el dios Apolo que marca el destino y la tragedia (querida no me olvides / voltea hacia mí y date la vuelta), nos dan un definitivo rush de frescura, como un mensaje retrofuturista enviado desde una cápsula de tiempo en alguna preparatoria gabacha en 1985.
-Hoy está ocurriendo una especie de resurgimiento del rock y sus derivados en todo el mundo. En México hay un movimiento llamado NO WAVE, con muchas bandas que suenan entre darks, Roxy Music y el primer Nirvana. Los rusos traen un movimiento de post punk muy fuerte y en el Reino Unido hay bandas como Idles y Fontaines DC, que lo están haciendo increíble. ¿Cuáles son sus bandas favoritas del momento?
“Precisamente los que acabas de nombrar. Nos gustan mucho Fontaines DC e Idles; de hecho hicimos algunos shows con Idles en Australia. Una de las cosas más impresionantes que tienen ambas bandas es la comunidad que han creado con sus fans. O sea, tienen shows llenos de energía, de buena vibra, te contagian”.
“Y por supuesto Beach House, ahora somos parte de la misma disquera en la que están y es una de nuestras bandas favoritas; también Wiseblood, que acaban de sacar su último disco con Sub Pop; uno de los actos nuevos con los que también hemos podido tocar, Water from your Eyes, tienen unos shows increíbles”.
-Hace dos años tocaron en México, en el festival Corona Capital ¿Cómo fue su experiencia por acá?
“Los fans estaban bien excitados, uno sacó una bandera de México a la mitad del show y al final nos la regaló con un bello mensaje. Desafortunadamente Ian estaba enfermo, pero regresar a la Ciudad de México es una posibilidad que nos encantaría abordar, al igual que visitar otras ciudades, esperamos se pueda repetir esta experiencia”.
-En Ciudad de México hay una escena underground muy interesante, donde la gente va a bailar punk, post punk, new wave, donde la mayoría de los asistentes no son cincuentoes, sino personas más jóvenes. ¿En Nueva York hay algo parecido ahora mismo?
“Una de las cosas más padres de Nueva York es que si estás en algo diferente, al final terminarás alrededor de gente similar a ti, que esté en el post punk, en el punk, y en todas estas cosas. Depende de cómo lo veas, pero nosotros amamos encontrarnos con gente que esté en la misma sintonía, no importa que edad tengan, de hecho los primeros con los que compartimos la música que nos gusta es con nuestros padres, y en nuestros shows vemos algo similar, hay gente ya mayor que va con sus hijos y sus nietos y están juntos; o sea, es maravilloso que la música pueda juntar a las familias”.
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En el ADN de Nation of Language corre la influencia musical que los padres de cada uno de los miembros ejercieron sobre ellos: el new wave. De hecho, el génesis de la banda es la canción “Electricity”, de Orchestral Manoeuvres in the Dark. Canción que Ian Devaney escuchó en el coche de su papá por primera vez, y que le voló la cabeza. De ahí la importancia de la anécdota con la que iniciamos esta entrevista.
Y fue así que Nation of Language nos compartió mucha música… A diferencia de otros artistas que abiertamente declaran no escuchar a nadie más.
-Para cerrar, la última y los dejo ir (risas de la banda)… ¿Cuál es su disco favorito de la era del new wave y el synth pop?
“¡Talking Heads con Remain in Light. Sí, sabemos que no es un disco de synth pop necesariamente, y Organisation, de OMD”.
Francisco Hernández Ramos | El Sol de México
