En una ciudad con casi un millón de habitantes, la movilidad para personas con discapacidad es prácticamente inexistente. Culiacán apenas cuenta con siete camiones adaptados para sillas de ruedas y activistas dedicados a visibilizar los espacios para este sector poblacional señalan que transitar por las calles es igualmente problemático.
“Yo tengo poliomielitis de nacimiento. A pesar de eso llevé una vida normal, jugando y todo. Ahorita de grande es cuando tengo dificultades. Lo peor es que se me descompuso el carro y tengo que pagar Uber porque me da miedo tomar camión y caerme”, comentó Rolando Meza, uno de los fundadores de la agrupación Somos Hoy Por Ti.
Cómo hay miles de personas con limitaciones de movilidad se enfrentan a un transporte público inaccesible, obligándolos a depender de aplicaciones de transporte privado, con un costo elevado que se convierte en una carga constante para sus bolsillos.
Una deuda histórica con la inclusión
De acuerdo con cifras oficiales, en Sinaloa más de 104 mil habitantes del estado tienen dificultades para caminar o moverse, según estadísticas de INEGI, estos incluyen a adultos mayores. Sin embargo, en Culiacán la infraestructura sigue rezagada: banquetas angostas, rampas mal diseñadas, escaleras en las aceras y vehículos estacionados sobre la vía peatonal dificultan aún más la movilidad.
Anel Mejía, auxiliar de proyectos de Mapasin, subraya que este problema no afecta únicamente a las personas con discapacidad, sino a toda la población:
“No solo es para quienes usan silla de ruedas o muletas. También para adultos mayores, madres con carriolas, embarazadas o cualquier peatón que quiera caminar seguro. El espacio público es de todos, pero culturalmente se piensa que la banqueta frente a la casa es un espacio privado. Eso genera obstáculos que obligan a las personas a bajarse a la calle, poniéndose en riesgo”.
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Una ciudad que invisibiliza
La falta de infraestructura también provoca que las personas con discapacidad sean menos visibles en la vida urbana. Mejía lo explica así:
“Cuando no ves a personas en silla de ruedas o con bastón en la calle, no significa que no existan, sino que la ciudad no les permite salir. El transporte público es inaccesible y muchas veces ni siquiera pueden llegar al centro a realizar actividades cotidianas”.
Calidad de vida en riesgo
El grupo Somos Hoy Por Ti, que promueve espacios incluyentes, advierte que la carencia de transporte adaptado y banquetas accesibles afecta directamente la calidad de vida. Al limitar su capacidad de trasladarse por sí mismos, miles de personas ven reducidas sus posibilidades de estudiar, trabajar o simplemente hacer compras o actividades recreativas.
“Es insuficiente tener solo siete camiones adaptados en toda la ciudad. Eso no garantiza que alguien en silla de ruedas pueda esperar con certeza un transporte en su colonia y llegar seguro a su destino”, comentó José Maria Figueroa del grupo.
Chema es amigo de Rolando desde la prepa y ya de adultos participan activamente en exigirles a las autoridades espacios dignos para personas con discapacidad.
Accesibilidad para todos
Más allá de rampas o camiones especiales, el acceso universal es un derecho que beneficia a toda la población. Cualquier persona puede enfrentar una discapacidad temporal por un accidente o una lesión, y contar con infraestructura adecuada puede marcar la diferencia.
“Todos merecemos un espacio libre en el cual caminar y movernos con seguridad. La accesibilidad no es un lujo, es una necesidad”, comentó Rolando.
Otra historia
Rodrigo, de 54 años, arriesga la integridad cada mañana al ir por su desayuno. Lo que para muchos es un simple trayecto, para él implica bajar a la calle para poder cruzar, ya que su colonia carece de rampas para personas con discapacidad.
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Como velador, ha aprendido a adaptarse, pero cada desplazamiento es un riesgo: algún vehículo podría no verlo y ocasionar un accidente.
“Si, tómele foto para que vean, ¿me dice que hoy es día del peatón? No lo sabía yo ya estoy acostumbrado me bajo con precaución pero si me gustaría que hubiera una rampa” expresó
Josemiguel Souza | El Sol de Sinaloa
