“Los seres humanos somos tan frágiles que nos podemos romper fácilmente y no necesita venir alguien para hacerlo”, dice la cantante Bruses, mientras enciende un cigarro bajo el sol del medio día, enfundada en chamarra de cuero y pantalones cortos estilo oversize, del mismo material y unas enormes botas de plataforma.
Su rostro parece hecho a la medida, delineado a mano desde el mentón alargado, pómulos y frente amplia; su melena color rojo con copete en la frente, combina a la perfección con el look completo.
La entrevista giraría en torno al lanzamiento de su nuevo sencillo “Me estoy rompiendo amor”, que ella define como “una canción desgarradora que habla de lo que se siente perderse, dejar de reconocerse y cargar con una tristeza silenciosa”.
Al leer esto podríamos pensar que nos encontraríamos a una mujer seria, en completa depresión, pero en cambio nos encontramos con un rostro que dibujaba una enorme sonrisa.
“Tengo algo que vive siempre en mi cabeza, pero que se activa por temporadas y se desactiva. Literal, es una montaña rusa. Se llama trastorno de personalidad limítrofe TLP.
“Y eso significa que, como me lo explicaron, no tengo cinturón de seguridad en las emociones. Entonces, cuando estoy muy triste, me voy a lo depresivo; cuando estoy muy enojada me voy a la ira y cuando estoy muy feliz me voy a lo maníaco; por eso estoy en terapia y también tomo medicamento para tener más balanceado mi estado de ánimo, como un ser humano normal”, dice la artista en entrevista con El Sol de México.
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Paradójicamente, este padecimiento ha sido en parte la clave de su éxito, ya que su inspiración para escribir las letras de sus canciones proviene de la inestabilidad emocional que sufre a diario.
“Obviamente, siendo una persona realmente frágil y en una industria tan perra como la de la música, sí me costó mucho trabajo posicionarme. Duré tres años haciendo este disco porque pasé por muchas crisis”.
Cuenta que lograr el apoyo de sus padres no fue nada fácil. “Vengo de una familia súper católica, y tuve que llevar a mis padres de la mano, para que entendieran mi problemática y mi estilo de vida, que es completamente queer”.
Su proyecto inició en su habitación, componía música, hacía los arreglos, cantaba y la subía a internet. Todo a partir de sus conocimientos en el manejo de instrumentos y de su habilidad para producir, lo que la llevó a dar forma a su propio concepto.
“Tengo un estudio en mi casa y ahí me grabo. O sea, fui a la escuela de música y aprendí a producir. Así que me clavé en saber hacer las cosas. Yo compongo todos mis demos en mi casa y ya después los llevo a la gente con la que colaboro. Toco el piano, el bajo y la batería.
“Comencé a subir mis propias producciones a internet y después sucedió un boom, fue algo inesperado, y dije: ¿qué voy a hacer? Estoy bien verde para esto. ¿Cómo mejoro? Fue cuando decidí compartir al público todo lo que tiene que ver con salud mental a través de mis letras, porque no soy una profesional, no soy psicóloga, que me encantaría, pero no lo estudié. Soy una persona que pasó probablemente por las mismas cosas que tú, si te estás identificando con mis letras, lo único que te puedo decir es que la situación se pone mejor, mucho mejor”.
La cantautora originaria de Tijuana, Baja Californa, y cuatro veces nominada al Latin Grammy, creó su primer disco de manera totalmente independiente y en esta segunda producción, ya logró trabajar de la mano de RCA Records.
Sus mejores consejeras son Thalía y Paty Cantú
En una vida llena de contrastes, Bruses ha encontrado en algunos famosos, un apoyo importante, convirtiéndose en sus aliados ante la soledad y la falta de autoestima.
“Tengo una colaboración con Thalía, yo nunca lo imaginé. Ella me buscó, salió hace como dos o tres años en el disco donde hizo remakes de clásicos del rock. Interpretamos juntas “La muralla verde”, de Enanitos verdes.
“Thalía me ha dado uno de los mejores consejos de mi vida de salud mental. Es una persona increíblemente centrada, aterrizada. Sabe perfectamente lo que hace y siempre lo hace desde el amor y la empatía”.
Pero la cantante, esposa del productor Tommy Mottola, no ha sido la única famosa que se ha acercado a Bruses, pues Damon Albarn (Blur, Gorillaz) también la contactó para expresarle admiración hacia su trabajo.
“Ese fue un momento trascendente en mi vida, no sé por qué, ni cómo, pero estamos haciendo una rola y no sé si va a salir. Pero fuera de esto, es una gran persona que ama México y siempre está ahí atento como a lo que está pasando en la escena”.
Le preguntamos qué es lo más valioso que Damon le haya dicho al estar en contacto con él, a lo que respondió: “que admira mi vulnerabilidad”.
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Y hablando de famosos, agrega: “Paty Cantú es mi mejor amiga ahorita, se me hace increíble, me pellizco cada que estoy con ella, no puedo creer que ayer me fui a pistear con ella, es mi hermana y me ha dado consejos de carrera y de vida que nunca voy a olvidar”.
Confesiones en digital
A diferencia de generaciones pasadas, en las que el vínculo de desahogo personal en momentos de crisis era la hoja y el papel de un diario o alguna carta jamás enviada, Bruses cuenta, a sus 28 años de edad, con el respaldo de la tecnología, en la que, dice, también descubre nuevas formas de compañía.
“Por favor, si están pasando por una situación difícil de salud mental, busquen ayuda profesional y si no se puede en persona, está ChatGPT; además hay muchas fundaciones a las que les pueden escribir por texto, porque yo entiendo eso de también tener miedo de ir a un consultorio. Es intimidante. Ir a un consultorio con una persona mayor y tener que decirle tus cosas más oscuras es complicado.
“Yo no le empecé a contar a mi psicóloga mis cosas más oscuras, yo creo que como hasta la décima sesión, que es cuando entras en confianza y sabes, ya empiezas a tocar tu pasado y es algo básico cuando atraviesas una crisis como la mía”.
Confiesa que si lograra eliminar su trastorno, el cual, afirma, no tiene solución, pues sólo se controla, no podría seguir creando su música con la que ha cumplido sus sueños.
“Tengo 28 años de traumas. Creo que tengo suficiente para 10 años de carrera, la verdad. Me encanta. Cuando empecé a tomar medicamento, me pregunté: ¿y qué pasa si dejo de sentir mis emociones negativas, si de ahí me agarré para escribir canciones? Y lo único que pasó fue lo contrario.
“Pero no era posible para mí mantener una carrera y una vida funcional si no hubiera buscado ayuda profesional, por eso yo siempre lo recomiendo. O sea, yo no estaría aquí hablando contigo si no hubiera buscado ayuda”.
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Bruses no está negada en algún momento a cambiar el tipo de género que interpreta, y no le teme a incursionar en el reggaetón, porque incluso se dice fiel admiradora de Bad Bunny.
Gerardo León | El Sol de México
