La artista malagueña habla de su disco debut, en el que reflexiona sobre temas como la gentrificación, la individualidad y el alma, y adelanta que tiene la mirada puesta en México
Sus fotos promocionales, en las que aparece toda vestida de negro y con gafas de sol, a veces flotando horizontalmente, como si protagonizara una nueva saga de Matrix, podrían confundir a los no iniciados.
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Y es que su propuesta no tiene que ver con alguna distopía futurista o tecnológica, sino con las vivencias de una malagueña que le canta a la identidad y al amor, pero también al paisaje urbano, al movimiento y lo que un entorno como el de las ciudades puede provocar en los individuos.
Y aunque su obra no tiene que ver con las cintas protagonizadas por Keanu Reeves, sí que está relacionada con la idea de maternidad y por lo tanto de matriz, como veremos más adelante.
Desde la ciudad española de Málaga, entre el mar Mediterráneo y la Península Ibérica, a unos 100 kilómetros del estrecho de Gibraltar, esta mujer, que decidió llevar el nombre artístico de Alba LaMerced, está irrumpiendo en el panorama musical con una propuesta que tiene un poco de todo, pero que de ninguna manera es predecible.
Tratando de reflexionar sobre ese personaje que ha creado para presentarse en público, la artista menciona que hay referencias de otros artistas pero también de su propio universo.
Cuando apenas tenía 16 años de edad, la joven artista perteneció a un grupo llamado La ley de Flavia, pero tan pronto como terminó esa aventura, se enfocó en el que sería su proyecto en solitario.
Desde entonces ha estado escribiendo sus propios temas, muchos de los cuales permanecieron guardados durante años, hasta que finalmente este 2025 vieron la luz varios de ellos, en su disco debut que lleva por título Ciudad Matriz.
“La verdad es que ha sido un proceso bastante largo”, dice en entrevista con El Sol de México. “Pero en general te puedo decir que yo hago las canciones y los arreglos, y luego cuando llego al estudio las redondeamos con la ayuda del productor, sobre todo en lo que se refiere a los estilos y a ciertos instrumentos que incluimos”.
Ha sido un proceso largo, pero al final logré dar forma a mis canciones con la ayuda del productor y convertirlas en mi primer disco
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Tratando de profundizar en los conceptos que rondan su cabeza cuando está metida en su proceso creativo, los primeros conceptos que vienen a su mente son: tierra, raíz y madre.
Añade que aunque se trate de un proyecto solista, tiene detrás un equipo considerable que comienza con el pianista, bajista y baterista que son sus músicos de batalla, además de un equipo que incluye a sus padres y su familia, quienes se encargan de otras áreas que tienen que ver con trámites, promoción y otras artes más bien burocráticas.
“Es muy importante tenerlos apoyándome en todo eso, porque me permiten desligarme de esa parte y concentrarme en la parte creativa”, confiesa.
Y hablando de la parte artística, nos enfocamos en otro elemento que juega un papel fundamental en esta propuesta: la poesía.
“Siempre me han inspirado varios autores, no sólo españoles, sino también latinoamericanos e incluso cantautores que siempre han estado muy presentes en mi casa, principalmente gracias a mi padre, que es un gran apasionado de la literatura, así que intento mezclar todo eso y así es como voy hilando poco a poco las canciones, intentando compartir con el público una historia que quizá los emocione o que cale en ellos, porque eso es lo que más me llena, poder transmitir eso a la gente”.
Y ya entrados en gastos, comparte que las obras que más la han inspirado son En el camino, de Jack Kerouac, El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger —su libro favorito— y películas como Sirat que, dice, la dejó totalmente trastocada.
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Reflexiona sobre la gentrificación
Uno de sus temas más conocidos es “En la ciudad”, precisamente uno de los adelantos que dio a conocer antes de publicar el disco completo y sobre la cual comparte:
“Esa idea surgió hace unos seis años, cuando mi barrio empezó a verse muy gentrificado por la llegada de especuladores y de muchos turistas que hicieron que empezaran a cerrar varios negocios locales, aunque también surgió un movimiento muy bonito en contra de esta problemática y con el cual se hacían muchas cosas culturales, como mercadillos, festivales y reuniones vecinales que fueron muy importantes, así que comencé a escribir esa canción en compañía de varios compañeros muy queridos”.
Comencé a escribir esa canción en compañía de varios compañeros muy queridos, como una respuesta emocional al cambio que trajo la gentrificación en mi barrio
Y uno de los personajes a los que se refiere es, ni más ni menos que Javier Ojeda, de Danza Invisible.
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“Eso fue muy bonito, la verdad. A él lo conocí en un festival y fue el primero al que se lo propuse y el primero en decirme que sí. De hecho él es una persona que apoya mucho al talento emergente”.
“‘La Ciudad’ es una canción que tiene mucha carga emocional para mí. Yo dejé Málaga unos años para irme a estudiar fuera y ahora que he vuelto pues pienso en ella con ese sentimiento, digamos nostálgico, además de que la propia ciudad va cambiando, aunque no deja de ser la misma”.
Aunque Málaga ha cambiado con los años, sigue siendo la misma ciudad que me llena de nostalgia cada vez que pienso en ell
Irónicamente, nos cuenta que una vez más está cerca de dejar ese lugar, para mudarse a la capital española, desde donde desea seguir con su carrera.
Pero la gentrificación no es el único tema social que le inquieta.
“Intento siempre ver lo que veo alrededor y transformarlo; incluso si hay algo que duele, tomarlo y convertirlo en algo bello, bonito. Y así voy creando cada una de mis historias”.
Sobre el escenario
Quienes conocen la propuesta de Alba LaMerced, aseguran que parte importante de su fórmula son sus presentaciones en vivo, las cuales incluyen una parte teatral importante.
“Mi idea es que ahí se fusionen el teatro, la música y la poesía, y mientras estoy sobre el escenario, tratar de calar hondo en el espectador e ir jugando un poco con lo que ellos mismos me van transmitiendo, aunque por supuesto depende también del lugar en el que esté tocando, porque algunos sitios son más emocionales, otros más energéticos, etcétera”.
Recuerda que una de sus experiencias más inolvidables sobre la tarima fue el día en que, en su ciudad natal, cantó una canción que hablaba sobre su infancia y que se emocionó tanto al interpretarla, que la emoción se apoderó de ella y rompió en llanto, al grado de no poder controlar ese sentimiento.
Piensa en México
“Posiblemente pueda viajar en febrero de 2026 para presentarles todo esto en directo, la verdad es que me hace mucha ilusión eso, porque creo que es un país que podría recibir bastante bien mi música; estoy muy contenta con esa posibilidad”.
Y hablando de México y de la cercanía que dice sentir por este país, nos remitimos a la portada de su sencillo “Déjame”, en donde aparece precisamente ella, sobre una postal en la que figuran la Torre Latinoamericana y el edificio del Banco de México, ambos localizados en el centro de la Ciudad de México.
Esa composición visual, misma que ha utilizado con otros paisajes en otras portadas, se antoja algo inusual, y asegura que para ella el significado detrás de todo ello es recordarse que puede ser tan grande como lo pueden ser ciertos lugares.
Alejandro Castro | El Sol de México
