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Gitano de Palo, el flamenco “de mentira” que suena real en la era digital

Yo estaba buscando juntar varias cosas, como el concepto del sur, que es el flamenco y el del norte, por la electrónica.

Yo estaba buscando juntar varias cosas, como el concepto del sur, que es el flamenco y el del norte, por la electrónica.
Foto: Gobierno.

Las ideas de fusión y mezcla son algo común dentro de la música popular, prácticamente desde siempre, aunque ese tipo de prácticas se ha vuelto casi la norma desde que el mundo está más interconectado y la tecnología más disponible para la mayoría de las personas.

Por ello, lo más interesante cuando hablamos de amalgamas musicales no es el qué, sino el cómo. Es ahí dónde cada creador, a pesar de echar mano de los mismos elementos que otros, tiene la oportunidad de marcar una diferencia como la que logra Kiko Evia, alias Gitano de Palo, quien se autodefine como “un gallego afincado en Barcelona, que intenta hacer un flamenco mezclado con una electrónica producida por un madrileño”. 

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Lo de “de palo” es una expresión española que se refiere a aquello que no es de verdad o que no se ostenta como verdadero.

“Es un poquito como de mentira, ¿sabes? Porque yo no intento ir de nada, ni engañar a nadie, prefiero que cada uno interprete lo que quiera”, nos dice el músico en una charla exclusiva -la primera que concede para México-, unos días después del lanzamiento de su disco debut, Alaiar.

Sobre el híbrido de música flamenca con electrónica, el artista se sincera y comparte:

“Yo comencé sólo con él flamenco; al principio hasta le tenía un poquito de manía a la electrónica, porque como me dedicaba a ser guitarrista y tal, pues no conocía mucho, hasta que conocí en Madrid a Gorka Molero, quien me abrió las puertas a ese mundo que desconocía hasta entonces, pero que me hizo alucinar… Así que hablamos de darle la vuelta a mis canciones, en esto que es, como yo le digo, una marcianada”.

“El flamenco que haría Thom Yorke”

Cuenta con orgullo que su mano derecha, Gorka Molero, tiene una larga trayectoria en proyectos electrónicos y que de hecho es la mente maestra detrás del reconocido DJ y productor franco-ecuatoriano Nicola Cruz.

“Él hace una electrónica muy diferente, muy natural… Y me lee muy bien, además de que tiene mucha clase. Ahora ya no concibo el proyecto de Gitano de Palo sin Gorka, sería imposible”.

Comenta que sobre la producción de este disco, Gorka confesó en algún momento: “Yo lo que quiero es hacer el flamenco que haría Thom Yorke, si Thom Yorke hiciera alguna vez flamenco”.

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Otro nombre clave en el equipo que Gitano de Palo armó para grabar este disco, es el de Alberto Pérez, mezclador galardonado con un Latin Grammy por su trabajo con C. Tangana y que ha dejado su huella también desde sus estudios Sol de Sants en temas de Jorge Drexler, Morcheeba, Miles Kane y Kase O, entre otros. 

“Estoy contentísimo con él. Aparte de que es un tío súper natural, te ayuda en todo. Es una maravilla”, comenta Kiko.

Alaiar, a profundidad

Uno de los puntos más interesantes de su álbum, es que no es un producto uniforme, ya que en algunos tracks se decanta hacia el flamenco, en otros hacia la electrónica y en otros casos decide no pisar ninguno de esos terrenos, dándole la oportunidad a algunas canciones de que permanezcan tan desnudas como se concibieron.

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Es el caso de “Condena” y “Llegó el día”, dos esfuerzos a pura guitarra acústica y voz, que en el disco no aparecen juntas pero que -ahora lo sabemos- tienen mucho en común.

“El concepto de Gitano de Palo yo lo empecé por una ruptura, con todo ese tema del desamor y tal. Y esas dos canciones que mencionas se unen. “Condena” la hice en ese momento en que estás esperando a que te llamen, pero no pasa. Y de alguna manera te descubre condenado a eso. Y “Llegó el día” surgió en la siguiente etapa, cuando te das cuenta de que ya te has olvidado de aquello… Llegó el día que esperaba, mi cabeza dejó de pensar... Así que claro, son dos canciones muy, muy sentidas y son dos de las que más me gustan. Por todo eso decidimos no hacerlas electrónicas, pues creíamos que transmitían más con la pura guitarra y la voz.

En el otro extremo se encuentran, por ejemplo, canciones como “Meteoro”, que son prácticamente la banda sonora de un rave.

Y para quienes se preocupan por lo cerca o lejos que pueda llegar la propuesta de un artista, el disco también incluye himnos automáticos como “Tequila y camarones”, una canción con todo el potencial pop para sonar en cualquier parte.

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“Sí, por supuesto que yo no pensé en eso cuando la hice, pero luego cuando la estábamos produciendo todos me empezaron a decir: ‘Tío, esto es de lo más pop que has hecho y le puede llegar a todos los públicos’. Pero la verdad es que salió así, sin buscarlo.

“Un suspiro y un gemido. ALAIAR. Un quejido y un lamento. ALAIAR. Dolor. Placer. Aullar. Gruñir. ALAIAR. Sufrir. Gritar. ALAIAR. La pena. El conflicto. ALAIAR”, se lee en el comunicado del disco, una obra en la que presumiblemente se encuentran “lo analógico y lo digital, la fragilidad y la furia, el oro y la plata, lo árabe y lo romano”. 

“Vírgenes y cristos. Duendes y meigallos. El jaleo y la bulla. La risa y el llanto. ALAIAR. Rosarios y custodias. El corpus y el camino. Vieiras, coronas de espinas. Tambores, panderetas; esclavas, abanicos; voz, palmas; ritmos, compases. ALAIAR”, completa el texto introductorio.

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Acerca del enigmático título del disco, aclara:

“Yo estaba buscando juntar varias cosas, como el concepto del sur, que es el flamenco y el del norte, por la electrónica, la tradición y la modernidad. Y mis letras son como una especie de quejíos en gallego. Y entonces alguien encontró una palabra que es alaiar, que es una mezcla árabe y gallega, y que significa gritar, es un lamento, así que fue algo que me enamoró desde el principio”.

Sobre la portada, que es una ilustración dividida en dos partes, en la que también se yuxtaponen una serie de imágenes y conceptos, abunda:

“La hizo Juan Iván Mato, un buen amigo mío que es diseñador. Él fue quien quiso hacer una amalgama de panderetas, pulseras de plata y todos esos objetos que representan el pasado y el futuro; hay también palmas por ahí”.

El gitano sobre las tarimas

Actualmente el músico está empezando una gira para presentar este disco, la cual espera que se extienda tanto como sea posible.

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“Toqué primero en mi tierra, Galicia, y vi que hay gente que sabe las canciones, lo cual me hace bastante ilusión. Luego voy a Valencia, Madrid y Barcelona, lo cual es muy guay, la verdad. Estoy muy contento por todo lo que estamos logrando con los pocos medios que tenemos”.

Sobre sus presentaciones en directo, cuenta que las concibe como una fiesta en la que él y sus músicos están muy conectados con el público. 

“Empezamos con una parte de electrónica un poco tranquilita, luego, a mitad de show, me quedo sólo con la guitarra y en la última parte empezamos con la electrónica un poquito más como de rave. Pero en todo momento lo más importante es la conexión que se hace con el público”.

Acerca de la posibilidad de presentarse en vivo en México, asegura que le encantaría, porque además tiene raíces mexicanas, ya que su abuela es de Veracruz.

Antes de despedirnos, le pedimos que defina el espíritu de su propuesta con sólo tres palabras, las primeras que le vengan a la mente, a lo que responde sin dudar:

“Realidad, alma… y fiesta, eso es”.

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A eso nos atenemos cuando hablamos de escuchar a Gitano de Palo: al embate de la fiesta en diferentes presentaciones, desde la bohemia nocturna hasta el rave de la madrugada por medio de un disco que, como dice su presentación, “es único en su especie y capaz de invocar por igual los ecos de Neu! que de El Último de la Fila, conectando el bullicio del Sónar con el alma de un tablao”. 

Alejandro Castro | El Sol de México

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