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El Extranjero

La oposición llega sin fuerza a las elecciones legislativas en El Salvador

El domingo 28 de febrero, unos 5.4 millones de salvadoreños deberán elegir al nuevo Congreso, a 262 alcaldes del país y a una veintena de diputados en elecciones

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El 28 de febrero se llevarán a cabo elecciones. / Foto:

Los debilitados partidos tradicionales de derecha e izquierda en El Salvador acuden a las elecciones legislativas y municipales del próximo domingo relegados en las encuestas, aunque albergan la mínima esperanza de un repunte de última hora que les permita mantener algo de su fuerza en el Congreso.

El domingo 28 de febrero, unos 5.4 millones de salvadoreños deberán elegir al nuevo Congreso, a 262 alcaldes del país y a una veintena de diputados del Parlamento Centroamericano (Parlacen), una institución legislativa de integración regional. Los funcionarios que resulten electos asumirán su mandato de tres años el 1 de mayo.

La derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena), que gobernó entre 1989-2009, y el izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que gobernó entre 2009-2019, pasan por su peor momento desde la victoria electoral en 2019 del popular presidente, Nayib Bukele, cuyo partido (Nuevas Ideas) se perfila como favorito en los sondeos.

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Arena y el FMLN dominan el Congreso desde 2018, cuando se celebró la última elección municipal y legislativa. Ambos perdieron popularidad “por dar la espalda a la voz de la gente”, aseguró a la agencia francesa AFP, la directora del Instituto de Opinión Publica de la Universidad Centroamericana (UCA), Laura Andrade.

La imagen de Arena descendió, cuando fueron encarcelados los ex presidentes Francisco Flores (1999-2004, ya fallecido) y Elías Antonio Saca (2004-2009), para afrontar juicios por la malversación de más de 315 millones de dólares.

Precisamente, el ex presidente Saca declaró, a través de una videoconferencia, a favor de su esposa Ana Ligia, acusada por la Fiscalía General de la República de supuesto lavado de dinero y confirmó que su cónyuge recibía un sobresueldo de10 mil dólares mensuales en el período en el que él fue presidente de 2004 a 2009.

El ex mandatario asumió toda la responsabilidad de que él junto a tres de sus ex funcionarios sustrajeron 301 millones de dólares de las arcas del Estado y afirmó que su esposa, Ana Ligia de Saca, y su cuñado, Óscar Mixco, desconocían de la procedencia del dinero transferido al Grupo Samix.

En el caso del FMLN, según Andrade, los gobiernos fueron “incapaces de hacer cambios radicales en la estructura” sociopolítica que provoca la desigualdad entre los salvadoreños.

El FMLN también carga con el desgaste que le ocasionó el ex presidente Mauricio Funes (2009-2014), quien se exilió en Nicaragua para evadir un juicio por la supuesta malversación de 351 millones de dólares.

En agosto de 2020, el Ministerio Público de El Salvador ratificó la acusación contra el expresidente Funes y otras cinco personas por apropiarse de casi 50 millones de dólares de las arcas del Estado en el caso de la construcción de una prensa hidroeléctrica conocida como El Chaparral.

Según la Fiscalía, los supuestos actos de corrupción se hicieron después de que la empresa italiana ASTALDI abandonara los trabajos de la presa El Chaparral y esto constituía motivo suficiente para que se caducara el contrato, le impusieran multas e hicieran efectivas las finanzas contractuales.

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Sin embargo, el gobierno de Funes al parecer llegó a un acuerdo ilegal que permitió que la constructora recibiera 108.5 millones de dólares por sólo el 29.9 por ciento de la construcción de la obra.

Andrade consideró “preocupante” que, en ese escenario, las elecciones del domingo apunten a consolidar el poder político en una sola fuerza, afín al presidente Nayib Bukele.

Recordó que El Salvador puso todo el poder en manos de Arena entre 1994 y 2000, y “fue lo peor que le pudo ocurrir al país” porque la derecha impulsó privatizaciones que debilitaron el patrimonio del Estado.

Bukele, según Andrade, supo capitalizar la frustración ciudadana para ganar la Presidencia en 2019 bajo la bandera que le prestó el partido minoritario, pero tradicional, Gran Alianza Nacional (Gana, centro derecha) y luego creó Nuevas Ideas (NI), que ahora figura como favorito en todas las encuestas.

Otro factor que ayuda a Bukele es su manejo de las redes sociales, que utiliza para atacar detractores y comunicarse con la población, según Andrade.

Para el analista y profesor universitario Dagoberto Gutiérrez, los 30 años de hegemonía bipardista de Arena y el FMLN provocó desencanto en la población.

“La crisis política por la que pasan Arena y el FMLN se está expresando en el hartazgo que demuestra la población hacia esos partidos políticos, que luego de 30 años de gobierno no supieron solucionar los problemas de la gente”, reflexionó Gutiérrez, un disidente del FMLN.

Consideró que “Nuevas Ideas representa ese desencanto, ese enfado que siente la población hacia esos partidos políticos (tradicionales) que irán quedando en el pasado”.

Dirigentes del FMLN y Arena, denunciaron que se están enfrentando a Bukele con recursos límitados por cuanto el gobierno se negó a transferirles fondos que les corresponden. Además, lamentan que el Presidente se negó a transferir fondos que por ley debió otorgar a las alcaldías en los últimos siete meses, argumentando “falta de recursos”.