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Odisseo: Quince años de rock, deseo y constancia en el escenario mexicano

Y es como la historia de muchas bandas y también es muy parecida a la historia de Odisseo.

Y es como la historia de muchas bandas y también es muy parecida a la historia de Odisseo.
Foto: Instagram.

Quince años son suficientes para la reflexión íntima sobre el tiempo transcurrido; tres lustros nos dan el espacio perfecto para reflexionar sobre el pasado y el futuro inmediatos: no es demasiado el tiempo perdido, pero tampoco es suficiente para cantar victorias.

 Si hablamos de los últimos 15 años para el rock mexicano, las generaciones de entonces ahora se están consolidando. A inicios de la década pasada, bandas como Zoé, Enjambre y Porter estaban en plena consolidación discográfica con títulos cómo Unplugged, Daltónico y Moctezuma; solistas como Juan Son, Chetes y Siddartha salieron de sus bandas originales para probar suerte y proyectos más experimentales como Sonido Gallo Negro, Los Cogelones y San Pedro El Cortéz abrieron la puerta a otra nueva generación de rockeros mexicanos.

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Y entre todos ellos había una banda que sonaba particularmente extraña y familiar al mismo tiempo. Un conjunto que hablaba de amor y desamor, y cuyo nombre, Odisseo, no se basaba en la obra de Homero, sino en el odio y el deseo. Un grupo que orbitaba alrededor del sonido del britpop, las letras de José José y el new wave de mitad de los ochenta.

Ahora que Odisseo está a punto de presentarse por segunda vez en el Auditorio Nacional, hablamos con Daniel León y Juan Pablo López, guitarrista y vocalista respectivamente, acerca del momento por el que están pasando.

¿Cómo se sienten después de este año de gira, el cual comenzó el año pasado en el Auditorio Nacional y terminará este 1 de noviembre en el mismo lugar?

Sentimos que es una meta cumplida. El Auditorio del año pasado llegó poco tiempo después del lanzamiento de nuestro disco Tormentas Inesperadas. Ese concierto se trató de toda la trayectoria de Odisseo, porque nos llevó 14 años llegar ahí, pero este segundo concierto ya viene con el éxito de este disco, porque ha sido muy exitoso para nosotros, nos ha ayudado a crecer en distintas partes del país. Este álbum nos ha llevado de nuevo a hacer un concierto de este tamaño, la gente nos lo pidió y eso es lo que nos ha traído hasta aquí. Originalmente la gira iba a acabar en Estados Unidos, porque tenemos fechas agendadas posteriores al Auditorio, pero el proceso de Tormentas… termina ahí, y creo que los fans van a recordar esta etapa de la banda.

¿En qué ciudades de Estados Unidos se presentarán?

Estaremos en Chicago, McAllen, Los Ángeles, Dallas y Austin… Ojalá que en 2026 se puedan sumar más ciudades, como Nueva York.

Al parecer estos no son tiempos para el rock, aunque hay un fuerte crecimiento de artistas de su generación, cómo Zoé, Enjambre y Siddartha ¿Cómo ven esta época entre ustedes? 

No es muy diferente de los viejos tiempos. En los noventa, cuando Blur y Oasis estaban a tope, también estaba muy fuerte el pop con Britney Spears, Christina Aguilera y Mariah Carey, el mainstream del pop siempre ha dominado y es el que mueve el discurso comercial, pero el rock siempre ha tenido su nicho, uno muy amplio que es para un público que no se siente adaptado a lo que le dicen que tiene que escuchar, ver o cómo se tiene que vestir, y el rock siempre ha sido la opción para ser distinto. Obviamente en la actualidad hay géneros que dominan a las masas y a los medios, pero el rock es el escaparate para distintos géneros. Lo que pasa con el rock es que tarda en ser entendido y eso hace que trascienda con el paso del tiempo. A lo mejor lo que estás creando ahora se revalorará en 10 o 15 años como arte, como una buena pintura. Es como con los Rolling Stones o lo que pasó con Oasis, que éramos varias generaciones entendiendo y cantando la misma canción. Iban los padres y los hijos y los padres le pasaron el gusto a los hijos y ellos quizá a sus amigos y esto sólo para con el rock, es una característica del género y eso puede explicar lo que pasa con Enjambre, Siddartha o con nosotros mismos, que tenemos 14 años y cinco discos y puede ser que haya algunos que apenas nos están conociendo.

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Cuando lanzaron su primer disco con Intolerancia, Salvador Toache los promovía de mano en mano en el Tianguis del Chopo, y de pronto ya estaban firmados por Discos Valiente y Universal. ¿Cómo fue ese proceso?

Nosotros comenzamos independientes y nunca fuimos a dejar discos a las disqueras majors, como que nuestro boca a boca ha sido muy grande y rápido pasamos en la conversación entre disqueras y pasamos de Intolerancia a Universal, cuando compraron a EMI. Fue rápido y también rápidamente nos abrieron la puerta para irnos, sólo lanzamos un disco ahí, Días de Fuego y la verdad fue lo mejor que pudo habernos sucedido. Era una gran oportunidad debido a lo costosa que es esta carrera, aunque no nos acostumbramos al ritmo de trabajo de una major; te mal acostumbras porque te consienten mucho. Obviamente los logros de Odisseo también son logros de mucha gente que nos ha apoyado a lo largo de la historia de la banda, pero seguimos siendo independientes al día de hoy, y Odisseo es una banda, pero también un negocio que pertenece a sus cinco miembros.

Su primer trabajo, el disco Sí, yo soy (2012), les abrió la puerta de la escena independiente del nuevo rock mexicano. Inmediatamente fueron buscados por Discos Valiente para ser firmados por Universal y colaboraron en el segundo tributo a José José con una versión de “Seré”. Su segundo disco, Días de Fuego (2014) y el sencillo “Mentía” fueron la punta de lanza de su debut con Universal, sin embargo, al igual que el resto del catálogo de Discos Valiente, Odisseo no obtuvo los resultados esperados por la transnacional, por lo que el sello cerró y la banda obtuvo su carta de retiro, lo que probablemente retrasó su desarrollo comercial.

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Ustedes son de Ecatepec, ¿conocen a la nueva escena del no wave que ha surgido de ahí? Hay bandas como Unperro Andaluz, Grito Exclamac!on o Chivos, que están sonando mucho en varios círculos.

No sabíamos que también vienen de Ecatepec, pero sí los conocemos, suenan mucho en el circuito que ensaya en La Bestia. Están sonando y justo ese es el fenómeno. Cuando una banda lo hace bien, empieza a estar en boca de todos, primero suena su nombre y luego llega la música. Eso es en nuestro caso, que somos de Ecatepec pero Juan (el miembro más reciente) viene de Querétaro y es otra historia aparte.

Esa es una parte de la historia de Odisseo que no me tocó vivir, pero todos cuentan que si no hubiera sido por su disciplina casi militar, no lo hubieran logrado. Éste es un trabajo difícil, donde tienes que invertir tu poco dinero ganado para tener una grabación decente o un videoclip para estar compitiendo con los demás. Es un desafío, porque tienes que codearte con las bandas que ya están sonando en la radio, en las disqueras. No se si las bandas de esta nueva escena lo logren, eso dependerá del compromiso que tengan”, dice Juan Pablo.

Lo de la disciplina es bien curioso, porque primero se pensaba que el rock era un engendro autodestructivo, pero ahora parece más bien es ese hermano mayor cristiano renacido que guía a sus hermanos menores, justo porque sin disciplina no llegas a ningún lado.

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Justo, el rock ahora es como ese tío que ya tocó fondo; obviamente el rock y su historia están construidos sobre las leyendas de tantos mártires, que si las generaciones nuevas no aprenden del ejemplo de ellos, el género estará destinado a desaparecer.

“Obviamente las generaciones van cambiando. Yo fui futbolista muchos años, pude jugar a niveles interesantes y siempre se me inculcó el trabajo en equipo, el llegar temprano, y si no lo hacías te tocaba un castigo; me enseñaron que si tienes un partido hay que levantarse. Todos esos detalles de la disciplina que te da el fútbol y el deporte en general, y traté de inculcarlo a la banda. Al principio de nuestra carrera fue algo que costó trabajo que todos entendiéramos, pero ahora ya ni nos lo decimos, porque entendemos el respeto a la profesión y a los compañeros. Hoy sabemos que no estaríamos llenando Auditorios si no hubieran estas reglas tan estrictas; la carrera de un grupo es como un niño en pañales al que le tienes que enseñar a caminar y defenderse. Odisseo ahora es un adulto joven y nosotros andamos por ahí de los 35 y 40 años, somos adultos funcionales y ya la cotorreamos y sabemos que queremos vivir de la música, y quizá esta forma de pensar vaya en contra de la del rockanrolero old school, pero a nosotros también nos tocó el cambio: los formatos, las redes, y somos ese adulto moderno estable”, añade Daniel.

Ya pasaron 15 años desde la formación del grupo, ¿Cómo se ven en otros quince años, digamos en el 2040?

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Tocando todavía. Nos llevamos muy bien y no hay ningún tema personal. Nos vemos como headliners de todos los lugares a los que vayamos; probablemente estemos haciendo estadios aquí en el país; tendremos más discos y esperamos que hagamos lo que todas las bandas deberían aspirar: vivir bien de lo que hacen. Nosotros estamos dispuestos a sacrificar muchas cosas con tal de lograr lo que nos hemos propuesto. Siempre lo hemos dicho, estamos muy agradecidos de que nuestros mejores años no hayan sido cuando teníamos 20; nuestros mejores años son ahora que tenemos 40; de haber sido al revés quizá ya ni nos dedicaríamos a esto. Tal vez nos lo hubiéramos gastado. Lo vemos así: que nuestros mejores años sean en 15 años y que todo mejore. Ese es nuestro deseo, que el futuro sea mejor que el presente.

¿Han visto el video de 2002, donde los miembros de Zoé están en el Chopo vendiendo su disco “a cien varitos”? Eso abre la puerta a la posibilidad de que todo se puede lograr.

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Exacto. Y es como la historia de muchas bandas y también es muy parecida a la historia de Odisseo: nosotros empezamos dando “toquines” gratis en el Metro Universidad, en el Metro Copilco, a ras del suelo; viniendo del Metro Olímpica, de Ciudad Azteca, y ahora hacemos Auditorios Nacionales. Es un poco como una historia motivacional.

Francisco Hernández Ramos | El Sol de México

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