Trabajadoras sexuales, que desde hace décadas laboran sobre la Calzada de Tlalpan, denuncian una reducción del 80 por ciento de sus ingresos, derivado de las obras de la nueva ciclovía “Gran Tenochtitlán”, por lo que exigen al gobierno de la Ciudad de México, reconocer su derecho al trabajo y no invisibilizar su presencia.
Sandra Montiel, trabajadora sexual desde hace 30 años en dicha avenida y miembro del colectivo Esquina Libre, explicó que las obras evitan que los clientes puedan orillarse para pedir información, por lo que en el mejor panorama cada mujer puede hacer entre uno o dos servicios al día. Aunque, esto se vuelve más crudo para las mujeres mayores que ante la falta de seguridad social y una pensión, se ven obligadas a seguir trabajando en las calles.
Montiel explicó que existen compañeras mayores de 60 años, quienes a la quincena atienden sólo dos clientes, el mismo trabajo que las mujeres más jóvenes logran en un día laboral, por lo que explicó que las obras de la ciclovía incrementan la adversidad.
“Durante estos meses que han estado las obras, nuestro trabajo se ha visto muy afectado, ha bajado impresionantemente. Por esa incomodidad de que está la construcción y los trabajadores, los clientes no se pueden parar (…) créeme que ha bajado entre un 70 y 80 por ciento. Comentaba con compañeras de otros puntos y me dicen que no han tenido trabajo, que están bien estresadas porque no tienen para pagar renta, tienen que mandar a sus hijos a la escuela y que no sale, o sea, si acaso se hacen uno o dos clientes al día, pero si bien les va, porque hay días sin trabajo”, detalló Montiel.
Este panorama ya se planteó en más de tres mesas de trabajo con autoridades del gobierno de la Ciudad de México, donde se mencionó que las trabajadoras sexuales han recibido las propuestas de ser beneficiarias del seguro de desempleo capitalino, por un tiempo estimado de seis meses y unas despensas, sin embargo, sólo un grupo de mujeres ha aceptado.
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“Hay una división de dos grupos. Las compañeras que trabajan del Metro Viaducto hasta el sur ya aceptaron, pero las que están de Chabacano a San Antonio Abad aún no, porque están exigiendo programas sociales y que se reconozca legalmente el trabajo sexual”, explicó Sandra Montiel.
Sandra explicó que el apoyo que ofrece el gobierno de la Ciudad de México no es suficiente. Se trata de un comienzo pero no es suficiente, ya que muchas mujeres necesitan acceso a la salud, a una vivienda social, y a otros beneficios con los que cuentan muchos empleos capitalinos.
La integrante del colectivo Esquina Libre explicó que las más de 50 bahías que propone la Secretaría de Obras de la ciudad (Sobse) como parte de la obra para que los vehículos y transporte puede pararse, no son suficientes para las miles de mujeres dedicadas al trabajo sexual sobre Calzada de Tlalpan.
“Ya nos dijeron que cada bahía va a medir entre cuatro y cinco metros, y que se van a dividir en partes, para compartir con las paradas del transporte público. A lo mucho en cada metro pueden pararse dos compañeras, y aunque hay cuatro turnos, no alcanza ese espacio para todas; además nos dejan en peligro entre la ciclovía y los autos”, explicó Sandra.
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De acuerdo con la asociación Brigada Callejera, existen más de siete mil trabajadoras sexuales en Tlalpan, las cuales laboran en cuatro turnos que se dividen desde las 5:00 a las 10:00 horas, posteriormente de las 13:00 a 15:00 horas, otras que llegan a las 15:00 se retiran a las 20:00 horas, y el último turno que va de las 20:00 a 3:00 de la mañana. Aún con esa división de horarios, aseguran que las bahías propuestas no solventan la demanda de las mujeres.
“Desde el principio debieron de haber tomado en cuenta el trabajo sexual que ya es reconocido para que se hubieran evitado todos estos bloqueos que hicimos. Debieron tener un mejor acercamiento, que el gobierno tuviera interés hacia el trabajo sexual, pero nos han invisibilizado”, reiteró Sandra.
Por su parte, Arlen Palestina, abogada de Brigada Callejera, explicó que a petición del gobierno muchas mujeres han tenido que trabajar entre calles, tema que ha molestado a ellas y a los vecinos.
“Necesitamos mejores políticas publicas que vean al trabajo sexual como trabajo. Llevamos cinco años pidiendo una credencial para que se acredite a las compañeras como trabajadoras”, denunció la litigante.
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Palestina también hizo hincapié en que sólo una parte de las trabajadoras sexuales de Tlalpan está de acuerdo con el seguro de desempleo que ofrece el gobierno capitalino, hasta que la obra termine para no tener problemas. Sin embargo, otro grupo aún no ha firmado, porque exigen derechos y accesos a programas públicos, debido a que la ciclovía modificará permanentemente la organización de su trabajo.
La Sobse aseguró hace más de una semana a este diario, que las negociaciones con las mujeres se llevan a cabo, pero el diálogo no ha terminado.
Dana Estrada | El Sol de México
