Para hacerle frente a la situación de emergencia, que atraviesan los arrecifes de coral en el estado de Veracruz, Oceanus AC ha sembrado aproximadamente 300 fragmentos de coral en uno de esos arrecifes. La intención, dicen, es aprovechar que estas colonias ya han alcanzado un buen tamaño y que se encuentran en condiciones óptimas para evaluar la posibilidad de continuar con la resiembra, ya sea en los sitios originalmente planeados o en nuevas ubicaciones.
Sin embargo, cualquier expansión del proyecto debe contar previamente con el permiso y la autorización de las autoridades ambientales correspondientes.
Semanas atrás, se decidió bajar los fragmentos de coral a una mayor profundidad como medida preventiva, ya que, aunque la temperatura del agua no era excesivamente alta, no se quiso correr ningún riesgo. La idea es mantenerlos en condiciones más seguras mientras se atraviesa este periodo de transición climática.
Una vez que el agua comience a enfriarse con la llegada del invierno, se contempla volver a subirlos a zonas menos profundas, donde puedan beneficiarse nuevamente de temperaturas ligeramente más cálidas y de una mayor exposición a la radiación solar, factores que favorecen su crecimiento y recuperación.
Según Oceanus, las poblaciones de Acropora en estos sitios muestran un notable potencial de resiliencia y adaptación. Las colonias crecen hasta tres veces más rápido que en otras regiones, alcanzando tasas de supervivencia cercanas al 100 por ciento en los viveros de coral.
Actualmente algunas colonias superan los dos metros de diámetro y alcanzan hasta 70 centímetros de altura, lo que representa un impacto significativo en la protección costera y en la dinámica ecológica del arrecife.
Chile licita obras del megapuerto de San Antonio entre empresas asiáticas y europeas
Sector automotriz de Querétaro proyecta recuperación en 2026 con nuevas plataformas
Carnival Corporation marcha a toda máquina o con un rumbo errado
Inversionistas visitan AHMSA y reavivan la esperanza de los trabajadores en Monclova
Más de 800 personas guanajuatenses retornadas recibieron apoyos del programa MigranTeQuiero
Miguel Ángel Hernández Álvarez, responsable de Educación Ambiental de la agrupación destaca que el diseño de talleres dirigidos a las infancias sobre ecosistemas marinos y costeros forma parte de las estrategias que la asociación civil ha desarrollado a lo largo de estos años, para fortalecer las acciones de conservación a nivel local.
El objetivo principal es despertar en generaciones nuevas, una conciencia ambiental al mostrarles que todo lo que observan en la playa, el mar y las costas está vivo, y que esa vida es esencial para el equilibrio del planeta y para nuestra propia existencia.
Los especialistas coinciden en que el blanqueamiento de corales dejará de ser un evento ocasional y que se convertirá en una constante. La pregunta ya no es si ocurrirá, sino cuántas especies lograrán adaptarse y sobrevivir. “Los corales han existido millones de años y han superado extinciones masivas”, recuerda el investigador de la Universidad Veracruzana, Horacio Pérez España. “Pero si no cambiamos nuestra relación con el planeta, los arrecifes que conocemos podrían desaparecer en unas déca das”.
Los riesgos de la ampliación portuaria
La batalla por salvar el Sistema Arrecifal Veracruzano no se libra sólo en el mar: también se disputa en tribunales, aulas y despachos de planeación urbana. El futuro de Veracruz está anclado a sus arrecifes. Sin ellos, la ciudad, el puerto y las comunidades costeras quedarán expuestas a un mar cada vez más cálido y menos predecible.
Te recomendamos: El cambio climático amenaza los arrecifes de coral en Brasil, asegura el Simaclim
En paralelo, el puerto de Veracruz vive una transformación. En julio pasado la Secretaría de Marina (SEMAR) anunció la construcción de una mega escollera de más de 3 mil metros de longitud en la Bahía Norte del puerto de Veracruz, como parte del ambicioso proyecto de ampliación portuaria.
Esta obra, que forma parte del plan de modernización de seis puertos estratégicos en México, busca proteger las embarcaciones de los efectos de los vientos del norte y promete generar beneficios económicos, atraer inversiones y crear empleos, incluso para el sector pesquero.
Tras el anuncio, activistas locales y organizaciones ambientales denunciaron que este proyecto estaría contraviniendo lo determinado en marzo de 2022, cuando la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió el amparo en revisión 54/2022, interpuesto por ciudadanos de Veracruz y organizaciones, dejando sin efecto las autorizaciones ambientales que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) había otorgado desde 2004.
En su momento, la Corte determinó que las autorizaciones eran inconstitucionales porque evaluaron el proyecto de manera fragmentada, y sin utilizar la mejor ciencia disponible, vulnerando así el derecho humano a un ambiente sano de las y los veracruzanos y se ordenó realizar una nueva evaluación ambiental integral considerando la totalidad del proyecto y de sus impactos sobre arrecifes y humedales en la zona de influencia.
Te puede interesar: Arrecifes artificiales, aliados del océano ante el cambio climático
A pesar de esta sentencia, grupos ambientalistas han denunciado que la SEMAR continúa fragmentando el análisis ambiental y que no se ha proporcionado información clara sobre los sitios de extracción de piedra ni sobre el posible uso de áreas naturales protegidas como bancos de materiales.
Susana Porteo, integrante de la Red del Corredor Arrecifal del Golfo de México dijo que esta obra, programada para iniciar en septiembre, pone en grave riesgo al Arrecife La Gallega, una joya natural que forma parte del Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano.
Actualmente, la Red del Corredor Arrecifal del Golfo de México lanzó una petición en la plataforma Change.org, que permanecerá abierta durante al menos dos meses. El objetivo es reunir apoyo ciudadano y presionar a las autoridades para que se respete el derecho humano a un medio ambiente sano, reconocido por la SCJN. Que se detenga de inmediato cualquier intento de construir la escollera sur del puerto.
La obra está programada para iniciar en este mes de septiembre y para concluir en diciembre de 2028, con una inversión pública superior a los 7 mil 750 millones de pesos. Además, se contemplan obras complementarias en energía eléctrica, seguridad portuaria y nuevas instalaciones aduanales.
Mientras tanto, el riesgo para los ecosistemas costeros —especialmente los arrecifes La Gallega y Galleguilla— sigue siendo motivo de preocupación entre ambientalistas. Expertos advierten que, además del daño directo, podrían alterarse los patrones de corrientes marinas, afectando zonas más amplias del Golfo de México.
Lee: Irak lanza un plan de inversión para enfrentar el cambio climático
Pérez España recordó que la escollera de Bahía Norte, actualmente en operación, sepultó prácticamente por completo el arrecife de Punta Gorda, ubicado justo en la base donde inicia dicha estructura. Ahora, con la construcción de la escollera sur, se prevé que los arrecifes Gallega y Galleguilla —los más cercanos al nuevo proyecto— también se vean seriamente afectados.
Aunque aún hay pocos estudios al respecto, algunos especialistas advierten que estas obras podrían alterar los patrones de corrientes marinas, lo que implicaría impactos no solo en los arrecifes cercanos, sino también en otros más alejados.
Estos efectos podrían hacerse evidentes una vez que se concluya toda la infraestructura proyectada, momento en el que será crucial evaluar los cambios en las condiciones oceanográficas, incluyendo el comportamiento de los huracanes.
Sin embargo, el efecto más inmediato, advierte Pérez España, no requiere esperar a la conclusión de las obras. Durante la construcción, el principal riesgo proviene del dragado, necesario para mantener las profundidades adecuadas para la navegación.
La zona donde se construirá es poco profunda, por lo que será indispensable remover grandes cantidades de sedimentos. Este, al ser movilizado por las corrientes, puede depositarse sobre los corales cercanos, sofocándolos y provocando su muerte.
Además, el dragado no será un evento único, deberá realizarse de forma periódica para conservar la profundidad requerida, lo que prolongará el impacto ambiental en el tiempo. Los arrecifes más vulnerables son precisamente los más cercanos a la costa, como Gallega y Galleguilla, que podrían correr la misma suerte que Punta Gorda, hoy considerado un ecosistema perdido.
Este tipo de afectaciones no es nuevo en la historia de Veracruz. El crecimiento urbano ha avanzado sobre antiguos arrecifes: donde hoy se encuentra el Acuario de Veracruz, antes existía el arrecife Hornos, también desaparecido por el desarrollo costero.
“Hay otros arrecifes que ya no tenemos memoria, pero San Juan de Ulúa y esos también fueron creados sobre arrecifes. Y poco a poco la ciudad ha ido creciendo sobre los arrecifes y los va sepultando”.
Laura Cruz | El Sol de México
