Este 30 de agosto es el Día Internacional del Tiburón Ballena, un gigante de hasta 12 metros de largo cuya docilidad lo convierte en atractivo turístico y símbolo de conservación en Baja California Sur, particularmente en la bahía de La Paz.
El pez más grande del mundo se ha convertido en emblema local, pero también en un recordatorio de los riesgos que enfrenta su supervivencia: la pesca incidental, la contaminación, las colisiones con embarcaciones y el turismo no regulado.
De acuerdo con Alberto García Baciero, director de Whale Shark México, la temporada 2024–2025 cerró a finales de abril con 508 avistamientos que corresponden a 76 individuos identificados, de los cuales 36 fueron nuevos.
El registro mostró predominancia de machos juveniles con 54, seguidos por 14 hembras y ocho ejemplares cuyo sexo no pudo determinarse. Diciembre fue el mes de mayor actividad, con 206 avistamientos en un solo mes.
Estos datos confirman que La Paz es un punto neurálgico para juveniles que encuentran en la bahía alimento abundante y un refugio temporal.
Sin embargo, García advierte que la estabilidad de la población depende de monitoreos constantes y de la aplicación estricta de normas que regulan la interacción turística.
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Un guardián del ecosistema
El tiburón ballena no solo atrae visitantes; también cumple un papel ecológico crucial. Según explica García, estos gigantes trasladan nutrientes desde aguas profundas hacia la superficie.
“Esto hace que los océanos se mantengan sanos, pues permiten que muchas especies encuentren alimento gracias al movimiento vertical de los tiburones ballena”. Un servicio invisible pero vital para la productividad marina.
Hallazgos recientes de investigación
Whale Shark México ha documentado avances importantes. Estos hallazgos confirman que las amenazas no provienen solo de la actividad humana directa, sino también de fenómenos ambientales que pueden modificar la presencia de la especie en la bahía.
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- Contaminación química: un estudio con muestras de 2014 reveló residuos de pesticidas prohibidos en los tejidos de tiburón ballena, evidencia de descargas agrícolas hacia el mar que llegan a su dieta a través del plancton. Los pesticidas que se encontraron fueron principalmente clordano, aldrin, dieldrin y endrin, además de hexaclorociclohexano y lindano. Estos químicos son plaguicidas agrícolas antiguos, muchos de los cuales están prohibidos desde hace décadas por su toxicidad y persistencia ambiental.
- Capacidad de carga turística: desarrollaron un modelo que recomienda el número máximo de embarcaciones por cantidad de tiburones presentes, ya entregado al gobierno para reforzar regulaciones.
- Efecto de la temperatura: identificaron que aguas a 22–23 grados centígrados son óptimas para los tiburones ballena; en enero de 2024, al descender a 19–20 grados, muchos ejemplares abandonaron La Paz en busca de zonas más cálidas.
De la caza al turismo sostenible
La especie está catalogada como en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) desde 2016 y aparece como amenazada en la NOM-059-SEMARNAT-2010.
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En La Paz, antes de 2018, se registraban frecuentemente individuos con lesiones por choques con embarcaciones.
El 30 de noviembre de 2018 se decretó la declaratoria de Área de Refugio y un plan de manejo reforzado, por lo que el escenario ha mejorado.
Las colisiones, aunque persisten, han disminuido: aún uno de cada dos tiburones muestra heridas recientes, pero en proporciones menores a las de hace una década.
Para García, la clave está en mantener la regulación: Reglas claras sobre número de embarcaciones, tiempos de visita y distancias mínimas (cinco metros) han convertido a la capital sudcaliforniana en referente de turismo sustentable.
“En La Paz me atrevo a decir que es de los lugares del mundo donde mejor se realiza la actividad turística. El 90% de los prestadores cumple con las normas”, expone.
Nunca se recomienda tocarlos, de acuerdo al especialista, ya que se pueden transmitirse patógenos en nuestra piel que pueden provocar enfermedades en el tiburón ballena, además que modifica su comportamiento. “En México está prohibido tocarlos”, añadió.
Economía local en juego
Según datos de la Secretaría de Turismo y Economía (Setue) del gobierno estatal, La Paz recibe cerca de un millón de visitantes al año, y hasta 40 por ciento llega motivado por actividades de naturaleza o ecoturísticas.
La observación del tiburón ballena es la más demandada y genera una derrama de alrededor de 100 millones de pesos por temporada.
Detrás de cada uno de los más de 90 permisos expedidos para lanchas turísticas, hay al menos cinco familias que dependen de esta actividad para subsistir.
El gobernador Víctor Manuel Castro Cosío ha solicitado que estos permisos se entreguen en su mayoría a prestadores locales.
No obstante, los desafíos persisten. El director de Whale Shark México identifica tres principales amenazas:
- Colisiones con embarcaciones, especialmente buques de carga y ferris.
- Cambio climático, que altera la temperatura del agua y desplaza la presencia de tiburones a otras regiones.
- Contaminación por pesticidas, detectada en estudios y que revela descargas agrícolas hacia el mar.
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Ciencia y divulgación
El proyecto de investigación Whale Shark México, de la asociación civil Conexiones Terramar, documenta desde 2001 la presencia del tiburón ballena en distintas zonas del país.
Además participaron en el documental “Cuidando La Paz del Tiburón Ballena”, producido junto con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y el medio de comunicación Gatopardo, para sensibilizar sobre la urgencia de protegerlo.
En este trabajo, hacen un recorrido por el área de refugio del tiburón ballena de bahía de La Paz, donde la abundancia de recursos naturales permite que diferentes especies marinas lleguen a reproducirse y alimentarse.
Un llamado al futuro
Con 28 millones de años habitando los mares, el tiburón ballena es un sobreviviente de la prehistoria. Sin embargo, su permanencia hoy depende de decisiones humanas.
García concluye con un mensaje claro: “El tiburón ballena merece seguir coexistiendo con nosotros. Hagamos todo lo posible para que las futuras generaciones puedan seguir observándolo”.
Alan Flores | El Sudcaliforniano
