El Metrobús cumple este día 20 años de servicio en la Ciudad de México. Su inauguración, sin embargo, estuvo marcada por las prisas del gobierno capitalino, entonces a cargo de Andrés Manuel López Obrador, por entregar en tiempo el primer tramo de la Línea 1, entre Indios Verdes y Doctor Gálvez, lo que derivó en numerosos problemas
Reportes periodísticos del 17 de junio del 2005 dieron cuenta de la irritación de los capitalinos y el caos que causaron en la ya de por sí congestionada avenida Insurgentes Norte, pues los agentes de tránsito cerraron dos carriles, a la altura de la que sería la estación Potrero, para que los trabajadores avanzaran en la colocación de la estructura de los puentes, a fin de que los pasajeros accedieran al anden.
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Los cortes del tránsito vehicular desde temprano trajeron como consecuencia que los usuarios del transporte público llegaran con retraso de más de 35 minutos a sus trabajos o escuelas.
La situación caótica y la exasperación de los automovilistas y pasajeros, que tenían que utilizar esa arteria del norte de la ciudad, fue aprovechada por la oposición, concretamente las fracciones de Acción Nacional y Verde Ecologista de México en la Asamblea Legislativa local, cuyos integrantes enviaron una carta a López Obrador, para recomendarle que aplazara la inauguración de la obra, programada para el domingo 19 de junio de ese año.
Los legisladores capitalinos expusieron que en 19 de las 36 estaciones había trabajos inconclusos, faltaban puentes para los pasajeros, pasos de cebras en las calles aledañas a las estaciones y semáforos.
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El propio jefe de gobierno minimizó las quejas de la oposición, porque, alegó, tenían un sesgo político y aseguró que la Línea 1 del Metrobús iba a dar muy buen servicio.
A su vez, Claudia Sheinbaum, entonces secretaria del Medio Ambiente, anunció la aplicación de un operativo especial para tener lista el nuevo sistema de transporte en la fecha señalada para la inauguración, y garantizó que no existirían obras inconclusas que pusieran en riesgo la seguridad de los pasajeros.
La funcionaria presentó el balance de los trabajos en ese momento e informó que solamente faltaba colocar el sistema de peaje y algunos señalamientos.
Recordó que la entrada en servicio del Metrobús permitiría sacar de la circulación a 352 microbuses de la Ruta 2, en el ramal que iba de Indios Verdes a San Ángel, y que ese corredor de sistema público de pasajeros era similar a los existentes en otras ciudades.
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Señaló que la inversión en la Línea 1 fue de 300 millones de pesos, que el servicio iniciaría con 80 unidades (60 de ellas de la empresa concesionaria CISA y 20 de la Red de Transporte de Pasajeros) y que talaron mil 794 árboles, pero sembraron cinco mil 448.
Vino el día de la inauguración de la obra, el jefe de Gobierno acudió con funcionarios de su gabinete e invitados especiales a la estación Reforma para hacer el recorrido inicial. Admitió que pasarían al menos 15 días para que el Metrobús rindiera frutos, “pasado ese tiempo”, confió, el nuevo sistema de transporte funcionaría como fue concebido.
Anticipó que los conductores mejorarían su adiestramiento, especialmente, para lograr que las unidades subieran a la Glorieta del Metro Insurgentes.
El Metrobús; sin embargo, no pasó la prueba del primer día de funcionamiento. El lunes 20 de junio solamente 60 unidades dieron servicio, uno chocó, tres se descompusieron y cinco tuvieron fallas en el sistema de cierre de puertas, ante lo cual los pasajeros tuvieron que esperar el paso de un camión articulado hasta 15 minutos en horas pico.
Otros problemas fueron que automóviles invadieron el carril confinado, los conductores enfrentaron dificultades para acercar el Metrobús a la estación Glorieta de Insurgentes y los puentes de acceso a las estaciones de Potrero y Euzkaro seguían sin terminarse, por lo que no brindaron servicio.
Lo peor fue que el tiempo de recorrido entre las terminales de Indios Verdes y Doctor Gálvez fue de hora y media, igual que los microbuses, y muchos pasajeros desesperados exigieron a los conductores que los dejaran bajar de la unidad debido a la lentitud en su avance.
La explicación que López Obrador y Sheinbaum Pardo dieron el 22 de junio ante el inicio problemático. fue que la demanda superó a la oferta de unidades; la secretaria del Medio Ambiente precisó que 250 mil personas se trasladaban en los microbuses y otros camiones y que la afluencia al nuevo sistema fue de 40 por ciento más.
El saldo del día 23 de junio llegó a dos pasajeros lesionados, las estaciones Potrero y Euzkaro mantuvieron sus puertas cerradas, pero la frecuencia de paso de las unidades mejoró a tres minutos, ya que entraron en servicio 74 camiones articulados, mientras que el tiempo de recorrido bajó a una hora con 15 minutos.
Autoridades y conductores de las unidades reconocieron que la demanda siguió al alza, por lo que el nuevo medio de transporte nació saturado.
Manuel Cosme | El Sol de México
