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Museo Ídolos del ESTO reabre con una mirada íntima y crítica al ritual del matrimonio

“Las mil y una novias” se exhibe hasta diciembre en el Museo Ídolos del ESTO.

“Las mil y una novias” se exhibe hasta diciembre en el Museo Ídolos del ESTO.
Foto: Pexels.

Con 190 objetos, entre anillos de compromiso, fotografías de bodas famosas, actas históricas, ajuares del siglo XIX, vestidos típicos, y hasta una antigua estela maya, la exposición “Las mil y una novias” fue inaugurada en el Museo Ídolos del ESTO, que reabre sus puertas en las instalaciones de Organización Editorial Mexicana (OEM). 

El equipo curatorial de Fábrica de Exposiciones ofrece un acercamiento a la historia del desarrollo de las mujeres en México, a partir de la imagen de la novia y los objetos que rodean el ritual del matrimonio, desde el siglo VIII al XXI. 

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“Ser novia, más allá de los ceremoniales, ha quedado en las memorias familiares como génesis. Y esta exhibición invita a caminar por el recuerdo a través de lo que se resguarda en las colecciones de museo y los cajones matriarcales”, dijo el historiador Salvador Rueda Smithers, durante el acto inaugural. 

La exhibición fue creada por las curadoras Marina Vázquez Ramos, Minerva Anguiano González, María del Carmen Alberú y Lorenza Espínola Gómez de Parada, a través de Fábrica de Exposiciones, quienes realizaron una investigación de dos años, para dar a conocer la evolución del papel de la mujer en la sociedad a partir un momento crucial: la boda.

La muestra cuenta con su complemento en el libro “Había una vez… Las mil y una novias. México Siglos VIII al XXI”, que se encuentra a la venta en el mismo museo.

“Esta exposición es una manera de buscarnos a nosotras mismas como mujeres y confrontar la dificultad que pudieron haber tenido en diferentes épocas. La mujer siempre ha sido un pilar, su paso por el matrimonio reforzaba los vínculos que al final se reflejaban en la creación de sociedades”, dijo la historiadora del arte María del Carmen Alberú Gómez, en entrevista con El Sol de México.  

“Era la mujer la que tenía que asumir este papel como generadora no solamente de vida, también al establecer y fortalecer las cuestiones sociales que fueron forjando al país”, agregó la especialista. 

Atuendos, accesorios y fotografías

Al entrar al museo, la experiencia comienza con la exhibición de ocho vestidos, en la parte central, procedentes de algunos estados, como Oaxaca y Jalisco. Al costado se muestran los ramos de flores, así como su significado, el ajuar, que es el conjunto de objetos que guardan los anhelos y costumbres que una novia lleva consigo al comenzar con su nueva vida, los anillos, el lazo, además de elementos tradicionales que de acuerdo con la creencia popular se deben usar el día de la boda como símbolo de buen augurio: algo viejo, nuevo, prestado y azul

Al fondo luce una reproducción autorizada del Centro de Estudios de Historia de México del retrato de Dolores del Río, usando el vestido diseñado por Roberto Montenegro, en 1921.

Uno de los elementos que más atrae la mirada de los visitantes son los vestidos de novia que representan al Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca. Al momento de entrar al espacio en donde se exhiben diferentes prendas alusivas al compromiso, el que más resalta es el atuendo de gala, color negro, con flores de diferentes colores, bordadas a mano, complementado con un resplandor blanco con rojo, mismo que se coloca en la cabeza de la novia y alhajas decorativas. 

Detrás de éste se exhibe un vestido blanco, pero en vez de estar cosido con hilo de seda como el primero, se hilvana con perlas y es conocido como el traje de iglesia.

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“Algo muy significativo del vestido de tehuana son las alhajas. La mujer va trabajando, se va comprando monedas y lo va juntando para hacer sus collares de gala, pero si hay alguna necesidad se venden, eso habla del trabajo, del ahorro, de la previsión, y de que no depende de un hombre porque todo eso se lo compra ella”, expresó la psicóloga y educadora, Reyna Donají Sánchez Castillejos, quien prestó los dos vestidos a la exposición, mismos que usó hace más de tres décadas.

Del cine y las distintas formas de amor

En la exposición, que desarrolla el tema de la evolución de la mujer a través del vestido de novia, entremezclado con los cambios a los que se ha enfrentado el género femenino a través del tiempo, se aprecia una exhibición de fotos de personajes famosos portando vestidos o protagonizando enlaces nupciales, que pertenecen a la Fototeca, Hemeroteca y Biblioteca Mario Vázquez Raña.

Se pueden ver imágenes de Angélica María, en las grabaciones de la telenovela “Yara” (1979); Hilda Aguirre, Jorge Rivero y Horacio Salinas en la cinta “Como pescar marido” (1967); Manuel “El Loco” Valdés y Lorena Velázquez en “Dormitorio para señoritas” (1960); Jean Peters con Marlon Brando en “Viva Zapata” (1952); así como de la boda de María Félix y Jorge Negrete en 1952, entre otras.

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Destaca un pequeño espacio donde se proyectan imágenes alusivas a la boda: zapatillas, actas de matrimonio históricas como la de Francisco I. Madero y otra área que apela al sentido del olfato, evocando los olores de ese día especial.

Además, se muestran diferentes puntos de vista del matrimonio, desde el que lo idealiza hasta el “terrorífico”.

“Esta exposición es un recorrido por las formas de amar en distintas épocas. Mi texto (incluido en el libro y del que se extrajeron algunos fragmentos para la muestra) va sobre las desviaciones dentro de esa tradición, porque están los mitos que llevan a estas novias terroríficas o esta actuación de quiénes son esas que no se casan, ¿cómo está eso que está detrás de la tradición?, ¿quiénes son las disidencias, las excluidas, digamos, dentro de este espacio?, y esta construcción de la novia”, comentó la escritora Claudia de la Garza.

Para la construcción del texto, la escritora utiliza, a través de la metáfora, los elementos tradicionales para ir contando el concepto de ser novia.

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El recorrido concluye con las diversas formas de amor que existen actualmente. A través de pequeñas figuras se observa desde la unión que se dio en comunidades, así como la adopción del término familia.

“Es como rescatar toda nuestra cultura, pero en una manera muy especial con el tema de la novia que no había aparecido nunca. Siempre aparecía en el cine, la plástica, la moda, los vestidos, pero no en conjunto total, creo que este es un acierto extraordinario”, compartió en entrevista la historiadora Laura González Matute.

El concepto de matrimonio cambió a través de los años. Hoy, muchas mujeres ya no sueñan específicamente con casarse como su sueño principal, sino en formarse profesionalmente, estudiar, obtener los grados más altos, por lo que surge la pregunta: ¿el matrimonio seguirá existiendo?

“No creo que muera, sí le quedan años, claro, de diferente manera quizá, con otros conceptos o de otra forma, pero la mujer y el hombre siempre estaremos buscándonos, enamorándonos y queriendo vivir juntos y finalmente este es el día en el que surge todo eso. Quizá de otra manera, quizá cambie, no sé en qué sentido que no se haga este tipo de festividades, pero no creo que desaparezca”, aseguró Matute.

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Un cambio de enfoque

Tras ver la exposición, especialistas dieron su opinión sobre este primer trabajo curatorial de Fábrica de Exposiciones, entre ellos el historiador de arte Luis Martín Lozano, quien aplaudió el esfuerzo de proyectos independientes que son capaces de captar la atención del público “porque están al margen de los esquemas institucionales, sin forzar ideologías”, expresó.

“La muestra se inserta muy bien en un momento en que, desde las humanidades, estamos analizando con otro enfoque la participación de la mujer. El matrimonio es un ámbito que es muy celebrado públicamente, pero ejecutado en un ámbito que pertenece a lo íntimo. 

“En esta época en que este contrato social parece no tener la misma vigencia, vemos con cierta nostalgia todos los ritos privados que son finalmente parte de la historia cultural de México desde un enfoque femenino”, dijo Luis Martín Lozano. 

Greyser Coto, una de las autoras del libro, también habló sobre el valor de la perspectiva de esta exposición, la cual resulta de mucha utilidad, pues explora “las complejidades de género en la sociedad”.

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“Fábrica de Exposiciones tiene compromiso con las novias y con la historia en torno a las mujeres. Pareciera que los temas de género en general están cansinos, y no, hace falta visibilizarlos, están en textos teóricos, reflexiones académicas, pero la exposición lo pone de cara al público”, señaló. 

Las investigaciones continúan

La curadora María del Carmen Alberú adelantó que, en un futuro, esperan llevar la exposición a diferentes estados de la República. 

De igual forma refirió sobre los planes de Fábrica de Exposiciones: “La voluntad que tenemos es continuar con la investigación sobre la cultura, la historia y la arqueología mexicana. Con ello queremos elaborar exposiciones que tengan un sentido de interpretación de nuestra propia cultura”, finalizó.

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“Las mil y una novias” se exhibe hasta diciembre en el Museo Ídolos del ESTO de la OEM que se localiza en Guillermo Prieto No. 7, esquina Serapio Rendón en la Colonia San Rafael de la alcaldía Cuauhtémoc. El acceso es gratuito de lunes a sábado, en horarios de 9:00 a 18:00 horas.

Luis Valdovinos, Froylan Escobar Lara y Kevin Aragón | El Sol de México

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