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Miriam Ponce crea libro infantil con basura reciclada para enseñar a cuidar el planeta

Ver cómo el perro y el libro conectaron con los niños y con un mercado muy interesante.

Foto: Pexels.

Miriam Ponce es una psicóloga y doctora en Educación, además de autora de libros, principalmente académicos, como Estrategias para hablar y escribir, Cómo enseñar mejor, Evaluación dinámica del aprendizaje y Vigotsky para educadores.

Pero hace un tiempo decidió que también quería incursionar en la creación de libros infantiles, una idea que surgió mientras colaboraba con la Universidad de Colima.

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Cuenta que durante sus visitas a la playa de Manzanillo vio a un perro que corría por la orilla del mar, el cual la inspiró a crear un personaje llamado Sireno, que además de pasear por esos paisajes, se metería al mar para conocer a todos los animales.

Expone la investigadora, quien al mismo tiempo comenzó a interesarse por la pintura, que le planteó esta idea a varios artistas, aunque estos no se interesaron en el proyecto.

Fue así como decidió que sería ella misma quien comenzaría a hacer los primeros bocetos del animal, más que con dibujos, con retazos de papel:

“Me remonté a cuando era niña, cuando me gustaba recortar; luego les empecé a tomar fotos y así fue como comenzó la creación del libro Las Aventuras del Perro Sireno, que es el primer libro hecho con materiales reciclados y basura, literalmente”.

Así, tomando los plásticos, flores artificiales, papeles y hasta basura que tenía a su alcance, comenzó a ilustrar las aventuras de aquel perro que nadaba entre los desechos en el mar.

Sobre las instrucciones para que los padres y sus hijos se acerquen a este material, indica:

“La idea es que los papás le vayan explicando a los niños las escenas del cuento y que después de escucharlos varias veces, los pequeños intenten leerlo por sí solos, entendiendo las imágenes”, dice Miriam, quien expone que lo más importante de todo es generar conciencia sobre los daños que provoca la contaminación en el medio ambiente y sobre cómo los fenómenos naturales son más peligrosos conforme vamos deteriorando el planeta.

Cuenta que realizar un proyecto de este tipo, donde la atención se enfoca en las imágenes y no en las palabras es complicado, ya que estamos hechos para pensar más en las palabras que en las imágenes.

Expone que este es el primer volumen en la historia de los libros infantiles en los que se abordan directamente los temas ambientales y de protección a la naturaleza.

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“Después de que hice el libro, imprimí algunos y se los di a mis amigos profesores que daban clases a niños, pero luego me olvidé de él, hasta que tiempo después decidí hacerle justicia”, cuenta la doctora, quien relata que también hubo académicos que subestimaron su proyecto, al decir que la doctora debía dedicarse más a la investigación académica y no a los cuentos infantiles.

Sin embargo, a principios de este 2025Ponce inscribió el material en una convocatoria de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), sobre libros que formarían parte de un catálogo de lectura para niños.

“Cuando me llega el mensaje de felicitación, porque el libro fue seleccionado, dije: ¿Mi libro? ¿El que pasó desapercibido y que todos me decían que no jalaría? Así es, ese fue”, cuenta mientras muestra el reconocimiento al libro que hoy compite con editoriales de LatinoaméricaEspañaPortugal y otros países.

“Ese premio cambió radicalmente mi vida. Ver cómo el perro y el libro conectaron con los niños y con un mercado muy interesante”.

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“Sí, considero que mi libro es pionero, porque no hay en ese catálogo un texto que defienda la vida submarina como tal, todos son sobre temas más sociales. Aquí no son los marranitos defendiéndose del lobo, no. Aquí es, defendamos el mar y el medioambiente”, dice la escritora, quien adelantó que comenzará a dar cursos para ilustradores para que conozcan que, con lo que tienen al alcance pueden hacer obras en beneficio del medio ambiente, “porque el libro que hice, está hecho realmente de pura basura”.

Además de escribir, Miriam pinta de forma autodidacta y tiene una galería en la colonia Santa María la Ribera de la capital mexicana, donde también tiene expuesto en un cuadro a El Perro Sireno.

“Creo que si le apuesto a sacar libros y exponerlos o promoverlos, puede tener impacto”, dice la doctora, quien además está pensando en ponerle un nombre al perro, porque los niños le preguntan mucho por ese dato.

Arte con basura para educar a niños sobre el medioambiente

Miriam expone que si los artistas o ilustradores descubrieran lo que existe al utilizar la basura para crear contenidos literarios u obras que ayuden al medioambiente, también disminuiría el uso de papel procesado para pintores, el cual además es muy caro.

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“Se trata de hacer arte con un enfoque de conciencia social. Porque estamos en mundo al revés”, dice la experta, quien detalla que sus próximos cuentos serán sobre animales en peligro de extinción.

La doctora también está trabajando en un proyecto para la Secretaría de Educación Pública con el fin de promover Las Aventuras del Perro Sireno, dando lectura al cuento en todas las escuelas del nivel básico del país.

“El objetivo es que los niños conozcan el cuento y que además hagan el suyo, con lo que tengan a su alcance”, subraya.
Ponce está segura de que los niños sí leen y rechaza la versión de que con la llegada de la tecnología, los niños dejaron de consumir libros.

“Los niños sí leen, sólo es cuestión de que les acerquemos y les mostremos el mundo de la lectura”, enfatiza.

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De Tepito a la Unión Soviética: la historia de Rosa Miriam Ponce, una educadora marcada por Chernobyl y el sismo del 85

En su búsqueda por una mejor educación, a Rosa Miriam Ponce Meza le tocó presenciar algunos eventos emblemáticos, como la explosión en la estación nuclear en Chernobyl, en su paso universitario por la antigua Unión Soviética, y el terremoto en México de 1985, los cuales asegura que la llevaron a romper con vanguardias y arquetipos.

Ponce creció en el corazón de Tepito, en la Ciudad de México, de donde se salió con la ayuda de una beca para estudiar la licenciatura en psicología en la Universidad Estatal de Leningrado, en la Unión Soviética.

“Me acuerdo que le dije a mi familia: ¿Saben qué? Me voy a estudiar a otro lado. Así que agarré mis cosas y me fui”.

Dice que al terminar la licenciatura, escogió otra carrera, también en territorio europeo, lo que la ayudó a convertirse en una estudiante exigente y rebelde, pero con muy buenas calificaciones.

“Cuando regresé a México, nos agarró el terremoto del ‘85 y todo quedó destruido, pero en ese tiempo me marcaron de otra escuela en el extranjero, así que mi madre me llevó caminando al aeropuerto, para irme nuevamente a Europa”.

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Luego volvió a México, donde tuvo varios empleos hasta que finalmente incursionó en el mundo académico, donde uno de sus primeros libros fue El uso del internet con fines académicos, el cual se publicó en el año 2000.

Jonathan Padilla | El Sol de México

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