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Dulcería Olympia, el rincón que endulza León desde 1957

Mientras haya alguien que quiera volver a probar lo que ofrece, la Dulcería Olympia seguirá en pie.

Mientras haya alguien que quiera volver a probar lo que ofrece, la Dulcería Olympia seguirá en pie.
Foto: Mary E. Castro.

Entre los arcos del Portal Guerrero de la Plaza Principal del Centro Histórico de León se encuentra un rincón que parece ajeno al paso del tiempo. 

Ahí, entre vitrinas repletas de caramelos, lagrimitas, chupirules, palelocas, chocolates, mazapanes y recuerdos, se levanta la Dulcería Olympia: un negocio que, más allá de ser un simple punto de venta, representa una historia de migración, amor, esfuerzo y constancia.

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Fundada en 1957 por Nicolás Markakis, quien hoy tiene 88 años, la dulcería lleva casi siete décadas endulzando la vida de los leoneses. “Vengo todos los días. Aquí estoy desde las 10 de la mañana hasta las 8 de la noche”, comentó don Nicolás con una sonrisa serena y mirada firme. 

Sentado detrás del mostrador, sigue recibiendo a sus clientes como lo hacía desde que tenía poco más de 20 años, y que al día de hoy, no solo ha sido testigo de los cambios del Centro Histórico, sino protagonista de una resistencia azucarada que ha sobrevivido a modas, crisis y generaciones.

La dulcería lleva el nombre de la ciudad griega donde nacieron los Juegos Olímpicos, pero también es un homenaje al país de origen de su padre, Teodoro Markakis, quien emigró de Kalamata, Grecia, a México en 1930. 

“Cuando él ya estaba aquí, mi padre tenía un negocio igual, pero en Morelia. Yo nací allá,  estaba estudiando una carrera y pues me faltó interés. Dije, ‘bueno, pues ¿qué voy a hacer?” Entonces vine para acá, para checar a ver qué cómo estaba la ciudad y cuántos negocios había de esto”, expresó. 

Aquellos años, la competencia era mínima ya que había solo dos tiendas que vendían dulces como Woolworth y Almacenes Sevilla. Pero para Don Nicolás, la zona del Portal ofrecía algo más que valioso: flujo constante de gente y un aire de oportunidad. 

El primer día que abrió el negocio, recordó que fue un día normal, sin grandes expectativas, pero con la certeza de que había que comenzar. “Las ventas no se sabían si iba a vender, si no se iba a vender, si iba a sufrir el negocio o a florecer”.

Durante décadas, niños, niñas y jóvenes pasaron por el local que aún sigue manteniendo la esencia de lo que ha sido la Dulcería Olympia a lo largo de los años. “Hay muchos que desde los cinco o seis años veían y ahora que son adultos siguen viniendo”. Muchas personas le tienen cariño a Nicolás, por lo que cada vez que pueden, pasan a visitarlo, no solo leoneses sino de otras partes del mundo. 

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No cree en fórmulas mágicas para que su negocio se mantenga vigente: “No hay secretos. Solo vender buenos productos, a buen precio y dar buena atención, no importa si alguien solo te compra un peso o más, la atención debe ser por igual”. Y se nota: sus palabras están llenas de sencillez, como de alguien que ha vivido la vida con paciencia, a la espera del siguiente cliente que, por gusto o nostalgia, regrese.

Muchos dulces que vendía en aquellos años ya muchos no existen: “Los gustos de las personas han cambiado, ahora todo lo quieren con picante. Antes se hacían dulces de más calidad”. Aún así, vende algunos de los clásicos: los chupirules, palelocas, obleas, pinoles.

Nicolás habla sin presiones del legado que ha construido: “Esto es un trabajo como cualquier otro. Todo se hace con tiempo, dedicación y esfuerzo”. Aunque sabe que todo cambia, su lugar se mantiene firme.

Después de casi siete décadas, la Dulcería Olympia no es solo una tienda: es una cápsula del tiempo y un pedacito de historia en el corazón de León. Un rincón que ha visto pasar generaciones completas, donde los sabores no solo endulzan, sino que despiertan recuerdos de la infancia, tradiciones familiares y pareos por el Centro.

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Nicolás Markakis año con año sigue detrás del mostrador, rodeado de frascos con dulces tradicionales, y parece dejar claro que mientras haya alguien que quiera volver a probar lo que ofrece, la Dulcería Olympia seguirá en pie. 

Mary E. Castro | El Sol de León

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