La temporada de apareamiento del cocodrilo americano (Crocodylus acutus) se da entre marzo y mayo, por lo que en esta temporada los machos dominantes expulsan a otros individuos de su territorio, obligándolos a desplazarse a otros sitios.
Debido a que la expansión de la mancha urbana ha irrumpido en su hábitat, los reportes de avistamiento de esta especie en su estado silvestre pueden ir en aumento.
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En lo que va del año se han registrado al menos tres reportes de avistamiento y captura de cocodrilos en la zona norte de Mazatlán, específicamente en las inmediaciones de conocido hotel, que se ubica a unos metros de Estero del Yugo.
Estos reptiles habitan en cuerpos de agua permanente, como lagunas, costeras, esteros y actuarios de río y arroyos, cuya vegetación dominante son los manglares.
En Mazatlán se han observado en el Estero del Yugo, Playa Delfín, el Estero del Infiernillo, y en algunas ocasiones, también se ha visto desplazarse por aguas saladas.
Características
De las tres especies de cocodrilos que habitan en México, en Sinaloa se distribuye una, el cocodrilo americano.
En esta región dichos ejemplares alcanzan una longitud promedio de tres a cuatro metros, y un peso aproximado de 350 kilos, pero hay registro de animales en otros países que han llegado a los siete metros de largo y media tonelada de peso, comentó Luis Rendón Martínez, director de Cuidado y Bienestar Animal en el Gran Acuario Mar de Cortés.
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“Estos organismos buscan mucho los humedales, zonas pantanosas, es un lugar propicio donde hacen presencia estos organismos, se mueven buscando refugio, alimento, buscando reproducirse”, comentó.
Son excelentes nadadores, alcanzan una velocidad de hasta 40 kilómetros por hora y pueden durar hasta dos horas bajo el agua.
“Su alimentación se basa en peces; animales terrestres como aves, mamíferos; otros reptiles, anfibios, insectos, son de los depredadores con mayor amplio rango de cadena trófica, no son preferentes de algo, no son selectivos”, agregó.
Por otra parte, resaltó, como depredador tope, los cocodrilos brindan servicios ecosistémicos ayudando al equilibrio de poblaciones de peces y otros animales, evitando un desbalance en la cadena trófica, contribuyendo a la salud de los ecosistemas.
La Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente señala que estos animales son semi acuáticos y gracias a su sistema visual su actividad es nocturna.
Durante el día permanecen asoleándose entre claros de la vegetación, sobre rocas, troncos o playas de lagunas y ríos.
Su coloración dorsal es grisácea en los adultos y gris con tonos verdes en los juveniles, presentan flecos y manchas oscuras, su cola es musculosa y gruesa y su cabeza ancha y aplanada, además posee fuertes mandíbulas y dientes afilados.
Son muy territoriales, un macho forma comunidad con tres o cuatro hembras, en un mismo micro hábitat puede haber una población de cocodrilos con varias comunidades.
Su periodo reproductivo inicia antes de la temporada de lluvias, y la temporada de anidación se da entre abril y mayo, con un periodo de eclosión de 70 a 80 días.
Desplazamiento, ¿reproducción o actividades humanas?
En Mazatlán, al igual que en otros municipios donde se distribuye esta especie, las interacciones humano-cocodrilo han incrementado por las distintas actividades humanas que se desarrollan en su hábitat, y al aumento en el número y tamaño de los ejemplares.
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Ante estos encuentros se han implementado estrategias de atención que pueden ser desde recomendaciones preventivas, dirigidas a la sociedad, hasta una reubicación de los cocodrilos.
El también doctor en Ciencias mencionó que se tiene la hipótesis de que el avistamiento frecuente de estos reptiles se debe al inicio de la temporada de reproducción, y por tanto hay desplazamiento de machos para el apareamiento con las hembras.
Sin embargo, reconoció que no se han realizado estudios para tener una respuesta más contundente, si el transitar en la vía pública y espacios que ya han sido urbanos se debe, precisamente, al crecimiento de la ciudad e invasión de su hábitat.
“Nosotros consideramos que al ser parte de su periodo de reproducción existen desplazamientos de machos para el apareamiento con las hembras, es una hipótesis que tenemos, que lo hemos platicado con Profepa y Semarnat, un estudio como tal sería necesario para ser contundentes a la hora de dar esa respuesta, ya que un factor determinante que propicia el desplazamiento de estos organismos son las actividades humanas”, mencionó.
Apuntó que sus zonas de influencias están fuertemente presionadas por la actividad inmobiliaria, invadiendo sus zonas naturales de refugio y alimentación.
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Tenemos que aprender a “convivir” con estos organismos y respetar esas zonas de influencias que tienen” apuntó.
De hecho, el Plan de Desarrollo Urbano del Centro de Población reconoce que los humedales de la ciudad han sido fuertemente impactados por la contaminación, causada por descargas de aguas negras, industriales y residuos sólidos, que impacta tanto la salud de los ecosistemas marino-costeros como a la población.
Además, a esta problemática se suma la ineficiencia de la infraestructura de drenaje, que durante la temporada de lluvias se desborda y agrava la contaminación en los cuerpos de agua y el crecimiento urbano ha provocado la pérdida significativa de superficie en los esteros y los manglares asociados.
Este documento muestra que los humedales ocupan apenas unas 53.7 hectáreas y los manglares mil 906.9 hectáreas del territorio, representando el 0.2 por ciento y 0.8 por ciento, respectivamente de la superficie o tipo de suelo.
Especie amenazada y protegida
El cocodrilo americano es una especie amenazada y en riesgo de extinción por la comercialización de su piel, por lo que en México se encuentra dentro de la NOM-059-SEMARNAT-2010 para su protección, además está en la lista de conservación de organismos internacionales.
“En los años 60’s y 70’s hubo una demanda de captura precisamente por la piel, por eso es que entraron los procesos de reforma para reglamentar su uso. Actualmente hay unidades de manejo ambiental que pueden comercializar la piel, pero bajo la estricta reglamentación que te pone Semarnat”, explicó.
Rendón Martínez detalló que solo cuando la población humana se vea afectada por la presencia de estos organismos se procede a poner en marcha un protocolo para su captura, resguardo y reubicación.
En estos protocolos participan Protección Civil y cuerpos de auxilio como bomberos, y es la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente la que decide a dónde se debe de llevar.
Cuando son llevados al recinto marino, reveló que se hace una revisión médica para evaluar su estado de salud físico, después Profepa dice dónde reubicarlo.
“Muy pocas veces llegan en malas condiciones, esos organismos regularmente lo más grave que nos ha pasado son algunas escoriaciones y algún tipo de deshidratación”, reveló.
Por otra parte, la supervivencia de las crías de cocodrilo es baja debido a la depredación.
Aunque las crías llegan a poner un promedio de 30 huevos, solo el 85 por ciento logra eclosionar, del restante solo la mitad llega a los 2 años de vida, y de éstos el porcentaje de supervivencia es del 25 por ciento.
Estos reptiles tienen un promedio de vida de 60 años, pero su edad reproductiva la alcanzan a los 9 años de edad.
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Aunque no hay un informe oficial sobre cuántos cocodrilos habitan en Sinaloa, Culiacán y Navolato son las zonas con más presencia de estos organismos.
Rendón Martínez informó que actualmente el Gran Acuario cuenta con siete cocodrilos americanos, los cuales han sido decomisados y se encuentran bajo resguardo. Hasta el momento no se ha logrado la reproducción de esta especie en cautiverio.
El 17 y 28 de enero y el 22 marzo se reportó, capturó y reubicó a ejemplares del cocodrilo americano que merodeaban en las instalaciones de reconocido hotel al norte de la ciudad, contiguo al Estero del Yugo.
El 11 de febrero también se reportó un ejemplar “tomando el sol” en el Estero del Infiernillo, a la altura del puente del Río Piaxtla.
Recomendaciones
Si te encuentras a un cocodrilo el especialista recomienda:
– No acercarse y dar aviso a las autoridades a través del 911.
– No intentar capturarlo.
– No interferir en su actividad biológica, es decir, no alimentarlos.
– Alejarse sin perderle de vista, para cuando llegue la autoridad competente indicarle dónde se encuentra.
– Son animales relativamente agresivos, cuando se sienten invadidos en su espacio atacan.
Carla González | El Sol de Mazatlán
