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De la cocina a la rehabilitación, la labor de Alejandra Coppel en los penales de Mazatlán

En junio cumplimos 6 años, empezamos mi mamá y yo dando un curso de cocina y vimos la necesidad que había.

En junio cumplimos 6 años, empezamos mi mamá y yo dando un curso de cocina y vimos la necesidad que había.
Foto: Cortesía.

Alejandra Coppel es abogada de profesión, pero su amor por la cocina la hizo dedicarse a la gastronomía desde hace 20 años, realizando banquetes, trabajando en restaurantes o impartiendo talleres de cocina.
Y fue precisamente un taller de cocina que ofreció en el Centro de las Consecuencias Jurídicas del Delito de Mazatlán (penal de El Castillo), lo que hizo que se despertara en ella el deseo de ayudar a los demás.

Desde hace casi seis años está al frente de la asociación civil Origami Vida Interna, donde trabaja en una verdadera rehabilitación con la impartición de talleres, generación de trabajo y apoyo a la comunidad de niños en el penal de Mazatlán.

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Hoy día Origami Vida Interna cuenta con un taller de carpintería y otro de costura en el penal de Mazatlán, donde también apoya en el área de salud mental y desarrollo humano.

Además, trabaja en el área educativa con una comunidad de niños en el penal de mujeres y con un grupo de 13 internos que estudian en línea.

De la cocina a los penales

La misión de la chef mazatleca es que los internos puedan tener herramientas que les permitan reinsertarse de una mejor forma en la sociedad cuando recuperen su libertad.

Junto con su madre empezó a trabajar en el módulo “Tú puedes vivir sin adicciones”, y desde ahí entendió la necesidad de ayudar a rehabilitar a las personas privadas de la libertad, muchas de ellas con ganas de ser mejores personas, pero sin herramientas para lograrlo.

“En junio cumplimos 6 años, empezamos mi mamá y yo dando un curso de cocina y vimos la necesidad que había, que era un sector muy olvidado, y teníamos mucho por hacer, las dos sentimos esa inquietud y necesidad de apoyar, ahorita ya tenemos 10 voluntarias”, expresa.

Comenta que desde que iniciaron se han impartido cursos de cocina, todos los martes cocinan para un promedio de 100 personas del módulo “Tú puedes vivir sin drogas”, y el DM, que es el módulo femenil, donde preparan platillos y repostería.

Se hizo un huerto para que los internos tuvieran diferentes insumos para cocinar, pues ahí cultivan lechuga, papayas, mangos, chiles, calabazas, pepino, hierbas de olor como cilantro, yerbabuena, entre otros.

Talleres productivos

También se formó un taller de costura, de carpintería en donde se elaboran productos de excelente calidad, se equipó con un gimnasio al aire libre, se inició con un taller de lectura y otro de acondicionamiento físico.

Señala que tuvieron que hacer algo para que las personas tuvieran un trabajo, pues muchas de ellas tienen sentencias muy largas, necesitan dinero para vivir y en muchos de los casos para mandarle dinero a sus familias.

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“Nos prestaron una máquina de coser, empezamos a hacer mandiles, y porque yo estaba en el negocio de los restaurantes y los banquetes, hicimos un evento que fue la primera parrillada donde sacamos fondos para construir un gimnasio que también era una necesidad, y así empezamos a comprar máquinas e hicimos un taller, y ya después pudimos emplear a más personas”, expresa.

Actualmente atienden a alrededor de 125 personas. La Asociación se encarga de proporcionar trabajo a las personas internas que están en busca de una segunda oportunidad, al proporcionarles los aditamentos necesarios para que elaboren diferentes productos con los que puedan obtener una ayuda económica en el taller de carpintería, donde construyen las bancas para la iglesia ubicada en el paseo del Atlántico en Mazatlán y material educativo Montessori.

Apoyo a niños

Alejandra agrega que en el DM femenil vieron la necesidad de trabajar con los niños que nacen y crecen en el penal, pues muchas veces no tienen el desarrollo natural y muestran algún tipo de retraso.

En promedio se atienden a 6 niños, por lo que se capacitó a dos maestras internas y una externa con el sistema Montessori.

“Nos tocó un caso en particular que fue nuestra inspiración, un niño que tenía un retraso en su desarrollo por no estar estimulado, pensamos que Montessori era muy buena opción, construimos una comunidad de niños y ahí ha sido un cambio abismal en el desarrollo de los niños”, dice.

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También se ayudó a terminar un gimnasio, ahorita se les están dando clases de flamenco y están por arrancar clases por Zoom con las mujeres.

Programa de estudios

Añade que tienen 13 hombres que estudian, dos de ellos una carrera profesional y 11 la preparatoria en línea, y próximamente iniciarán con la construcción de una escuela dentro del penal para que los internos puedan tener más oportunidades.

“Imagínate que cuando salgan les pregunten qué hicieron durante el tiempo que estuvieron en la cárcel, y que contesten que estudiaron una carrera, van a tener mucho valor, aprovechar el tiempo y lo hiciste bien, es un gran compromiso para ellos, terminar una carrera ahí dentro, estudiar y esforzarse”, explica.

La abogada de profesión destaca que desde siempre tuvo en su casa el ejemplo de ayudar a los demás, el ser empático con el más desfavorecido se lo inculcaron siempre en casa.

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Reflexiona que estos años, trabajar con personas privadas de su libertad, le han ayudado a valorar lo que tiene y ha crecido su empatía a no juzgar.

“Cuando entré a la cárcel sentí algo muy especial, cuando estaba ahí dije: ‘aquí es’. Sin duda me ha ayudado a ser más empática, a ser muy agradecida con lo que tengo y a valorar”, expresa.

Expone que para evitar que afecte en su vida diaria, trata de conectarse y desconectarse, al principio salía muy agotada de la energía.

Para la directora de la asociación civil, es sorprendente la actitud de muchos internos que luchan porque no se les vaya la vida sin hacer algo útil.

En febrero de 2024, la Secretaría de Seguridad Pública del Estado firmó convenio de colaboración con la asociación civil Origami Vida Interna, con el objetivo de brindar a las personas privadas de la libertadhabilidades técnicas y apoyo en una reinserción efectiva.

Marimar Toledo Rodríguez | El Sol de Mazatlán

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