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Guanajuato

La industria del calzado es la más longeva de León, Guanajuato

La curtiduría se ha convertido en una de las principales industrias de la entidad

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Foto: AHML

LEÓN, Guanajuato. Desde hace más de 400 años la industria del calzado existe en esta ciudad debido a que existía demanda de zapatos y porque había con qué hacerlos, pues también se curtían pieles.

En el libro Nuestra Industria del Calzado. Memoria y Porvenir, editado en marzo de 2008 por la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (CICEG), se comparte que la razón de que no faltaran zapateros y tenía que ver con el virreinato. Las vetas de Zacatecas y Guanajuato ya daban en esos años sus primeros y ricos frutos.

En este documento, que forma parte del acervo del Archivo Histórico Municipal de León (AHML), señala que el 20 de enero de 1576 se fundó la Villa de León y gracias al trabajo de varios historiadores y a los documentos que conserva el AHML, la mayor parte de los primeros curtidores y zapateros trabajaban en el Barrio Arriba.

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Diversas desgracias naturales y epidemias ocurrieron en los primeros años de la villa que afectaron a su población. La migración fue cosa común y con ello seguramente se renovaban constantemente los artesanos y sus oficios.

Por las disposiciones legales de la época, se desprende que existían botas y botines de vaqueta, zapatos de cordobán (cuero y cabra) y venado, borceguíes y pantuflas. España era el referente estético obvio para los zapateros, pues la Corona impedía el intercambio comercial del Virreinato con otras naciones.

La curtiduría era el principal proveedor de los zapateros locales y en esos años, las pieles tenían un papel muy importante en la vida común de las personas.

En el primer censo de la Colonia, en 1719, por orden del virrey Don Baltazar de Zúñiga y Guzmán, marqués de Balero, la Villa de León sumaba casi tres mil vecinos y se consignan entre ellos 67 zapateros, repartidos en 36 casas o talleres.

El libro de la CICEG, refiere que ser zapatero no era oficio exclusivo de raza o casta, pues los artesanos eran españoles, mestizos, mulatos e indios, que trabajaban con las mismas herramientas y elementos que sus iguales en otras localidades del extenso Virreinato como: el cajón, el sacabocados, tijeras, tranchete, distintas agujas e hilo, para trabajar con distintos tipos de cuero y guiándose con sencillas hormas de madera.

Al comenzar el sigo XIX, ya con más de 12 mil habitantes, en León se contaban 7 fábricas de mantas y más de 100 telares para tejer ropa de algodón. Se seguían curtiendo cueros en el Barrio Arriba y estos terminaban en los talleres de talabartería y calzado de la localidad.

Entre 1808 y 1809, los zapateros leoneses también optaron por agremiarse. Un año después, estalló la Lucha de Independencia.

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En 1830, León recibió el título de ciudad y como en todo el país, la Guerra de Independencia y las posteriores revueltas, crisis económicas y políticas hicieron migrar a la mayoría de las familias españolas. Además de la falta de capitales, en la ausencia de maestros de muy diversos oficios, entre ellos el zapatero.

El antiguo prefecto y luego jefe político leonés don Julián de Obregón, se le considera tradicionalmente el padre de la industria local.

Una monografía de 1872 realizada por el doctor José García Saavedra, señala que entonces había en León 17 tenerías, 48 talleres de talabartería y 50 de zapatos.

Para 1904, a la ciudad la ciudad contaba con mil 287 talleres que ocupaban dos mil 759 zapateros, de los cuales mil 500 eran hombres en edad adulta, 100 mujeres y mil jóvenes.

Este año, se gastaron en materiales para la fabricación de calzado millón 139 mil 487 pesos, en tanto el valor de las exportaciones ascendió a tres millones 802 mil 107 y el capital del trabajo a cuatro millones 983 mil 874 pesos.

Entre las factorías de esa época destaca La Nueva Industria, fundada en 1872, por don Eugenio Zamarripa. Esta empresa que se dedicaba a la curtiduría y a la fabricación de calzado, señalaba en sus mensajes publicitarios de 1910 que sus productos son especiales para la exportación y que están fabricados con suela de cáscara de encino.

Otros fabricantes de las primeras décadas del siglo XX fueron José H. González, Manuel Villalpando, Isaac Rocha, Roberto González, Alfonso Martínez, José María Vázquez, dueño de La Moda, Enrique T. Aranda, de La Peletería, que era a la vez tenería, talabartería y fábrica de calzado.

Entre los curtidores se encuentran los señores Cipriano Miranda, Pascual Sánchez, Francisco Marmolejo, Andrés Medina, Simón Durán y Luz Cabrera. Por lo general, ellos producían piel y suela.

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En otros renglones se dice que quien introdujo el clavo y la tachuela fue don Antonio Valadez; que Efrén Torres inventó el cerco y lo preveía; que la familia Vilches del Coecillo proveía las cuchillas; que se contaba con hormas fabricadas por La Victoria, que para cajas de envase estaban La Industrial y La Constancia, además de don Guillermo Romero, que llegó a León haciendo cajas y finalmente que don Juan Arias fue el primer charolero.

En 1897, La Industrial de don Jesús Torres Ríos, fabrica las primeras cajas de cartón para par de zapato y se hacían 12 de estas al día.

Mayra Córdova | El Sol de León

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