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Inteligencia Artificial

Talently: la llave para que cualquier empresa se convierta en una compañía tecnológica

La empresa se dedica a capacitar a especialistas en software para mejorar sus habilidades y obtener mejores ingresos.

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Talently, la startup de Doménica, pretende incluir en esta creciente cadena de valor a todos esos profesionistas que se habían quedado relegados por una formación dispar entre países y orígenes.

Se trata de una edtech enfocada en preparar a desarrolladores de software latinoamericanos en habilidades específicas con el objetivo de ser competitivos a nivel global y conseguir trabajos remotos.

Mediante videocursos y mentorías personalizadas la plataforma busca ayudar a los profesionales tecnológicos con herramientas que les ayuden a robustecer su perfil y lograr venderse mejor en el mercado laboral, como idiomas, habilidades de liderazgo, comunicación, realización de cv’s atractivos, expertise en entrevistas, negociación salarial y demás soft skills que están siendo apreciadas en este momento.

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“Es una plataforma donde encuentras todo lo que necesitas para poder internacionalizar tu carrera y conseguir un trabajo remoto internacional que te permita multiplicar tus ingresos, lo que hacemos es preparar el talento latinoamericano para ser empleable en cualquier parte del mundo”, explica Doménica.

La promesa de la plataforma es ayudar a los tecnólogos latinoamericanos a conseguir un nuevo empleo en menos de tres meses y con ello duplicar su salario. Según Doménica, los profesionales están llegando a la plataforma con salarios promedio de mil 500 dólares mensuales y egresan con uno de tres mil dólares.

Esto, derivado que el talento egresado de Talently ha ido a parar a grandes empresas tecnológicas como Rappi, IBM, Microsoft, Cornershop, Clip, Globant o Herohunt.

Según explica Doménica, a diferencia de lo que sucedía hace unos cinco años, cuando el talento digital era más escaso, el mercado laboral tecnológico hoy presenta una sobreoferta de profesionales, muchos de ellos sin experiencia.

Esta falta de experiencia –refiere- les hace más difícil poder acceder a puestos de mayor remuneración en empresas internacionales, lo cual se suma a una carencia sistémica de los planes de estudio de ingenierías en la que no se les enseña a sus egresados habilidades que les permitan colocarse más fácil en el mercado laboral.

Según refiere Doménica, estas carencias comunicacionales hacen que 90 por ciento de los CV’s no pasen siquiera el primer filtro y sean descartados antes de ser considerados para un empleo.

“Hay 100 mil ingenieros graduándose en Hispanoamérica todos los años, pero estos no hacen match con la demanda del mercado que es bastante más intensiva que sólo en obtener a un profesional con cierta experiencia técnica. El mercado está buscando personas también con buen inglés, con buenas habilidades de soft skills para desempeñarse en entrevistas y para ingresar y para hacer cultura con la compañía.

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“Esto hace que haya un gap (brecha) salarial muy grande entre los latinoamericanos que logran ubicarse en empresas internacionales que los que no, y nadie en edtech está atacando eso”.

Doménica se detiene en destacar la importancia que está cobrando las soft skills dentro de un mercado laboral tan técnico como el de la tecnología.

Según explica, 67 por ciento de las empresas latinoamericanas ha pasado a trabajar de manera remota en algún porcentaje durante estos meses de pandemia, lo que pone de relieve la necesidad de talento con una buena comunicación, liderazgo y capacidad de organización de grupos de trabajo.

“Durante mucho tiempo en las carreras de ingeniería no se pensó necesario enseñar un tema de soft skills y que eran más para carreras como de negocios o comunicación, pero hoy en día hacen toda la diferencia para conseguir mejores oportunidades.

“Es súper importante que seas atractivo como profesional a nivel de soft skills para las compañías. ¿Por qué? Porque todos los trabajos que son automatizados o de hard skills eventualmente van a terminar haciéndolos las computadoras y lo que nos va a diferenciar a nosotros son estas habilidades de comunicación”.

Doménica Obando proviene de Huaraz, Perú, una comunidad de apenas 155 mil habitantes mejor conocida como la “Suiza Peruana” por sus paisajes montañosos y minas plateras.

Según cuenta, cuando migró a la capital, Lima, para estudiar la carrera de administración cayó en cuenta de las carencias formativas que arrastraba al haber crecido en una ciudad pequeña.

“Siempre me comparé mucho con la gente que se queda en Huaraz y las historias son radicalmente diferentes, son muy pocos los que terminan saliendo con una carrera competitiva, no solamente a nivel local, sino a nivel internacional.

“Lo que siempre me dolió mucho fue el tema del inglés que por venir de provincia no era muy bueno y era una barrera muy grande para mí, pasando los cinco años de carrera pude resolverlo y ahora estoy contenta con mi nivel, pero ahí me di cuenta que quería ayudar a más gente a saltar este obstáculo”.

Talently es el pivoteo de la primera startup de Doménica y que co-fundó con su amiga Roxana Kern, Andy, que precisamente se enfocó en la enseñanza del inglés entre profesionistas latinoamericanos.

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Durante la existencia de Andy las socias repararon en que la mayor oportunidad estaba en el desarrollo de software mediante trabajo remoto y que el inglés era sólo una herramienta más para lograr colocarse en este mercado.

Para 2019, junto a Cristian Vega que se sumó al equipo Doménica y Roxana fundaron Talently, proyecto que se ganó el respaldo de la incubadora de negocios disruptivos peruana UTEC Ventures, y más tarde por el fondo internacional 500 Startups.

Con 100 mil dólares mensuales en ventas y mil 500 usuarios activos, Talently logró levantar una ronda de capital por un millón dólares recientemente y está en miras de repetir esto por un monto mayor, cuyos detalles aún no están en firme.

Además de cobrar una tarifa fija a sus usuarios por 12 meses de uso, el modelo de negocio de Talently tiene la particularidad de cobrarles a los profesionistas que logran obtener un nuevo empleo 50 por ciento de su primer salario.

Para Doménica, esto es reflejo de un enfoque como empresa de aportar toda la empleabilidad posible a los egresados, pues en la medida que éstos obtengan más y mejores empleos, la plataforma también sale ganando.

Esta necesidad de colocar el talento tecnológico en la región se hace aún mucho más grande cuando se habla sobre las brechas de género en la industria.

De acuerdo con Doménica, apenas siete por ciento de la oferta laboral en Latinoamérica en desarrollo de software son mujeres, una problemática que se extiende a todo el mundo en el que esta proporción de participación femenina sube a apenas 12 por ciento.

Ligado a temas culturales, las ingenierías y las ciencias han sido consideradas áreas no aptas para el desarrollo profesional femenino; sin embargo, esto tiene implicaciones profundas para el bienestar de las profesionistas, según explica Doménica.

En la medida que la tecnología avanza, es cuestión de tiempo para que todas las áreas de la economía estén tocadas por nuevos procesos digitales, y en la medida que las mujeres no estén preparadas para asimilar estos cambios se ubicarán en aún mayores desventajas frente a los hombres.

“¿Por qué es importante mandar a más mujeres a tecnología? En unos años todas las carreras van a girar en torno a ella (…), toda empresa grande va a ser una empresa tecnológica. Las carreras tecnológicas son las que tienen mejores salarios y si no queremos seguir relegando a las mujeres a tener los salarios más bajos necesitamos impulsarlas a meterse en estas materias”.

Para Doménica, la inclusión de más mujeres en este mercado no sólo pasa la equidad de oportunidades entre sexos, sino que esto también significa explotar todo el valor agregado que su mayor participación puede aportar.

“Las mujeres aportan ciertas habilidades al mundo de tecnología que hoy en día no son tan fuertes, las mujeres que tenemos en el programa son las que mejor se comunican, las más responsables, las que más se esfuerzan por hacer que las cosas sucedan”.

Según Doménica derivado de todo esto es que las empresas tecnológicas están “desesperadas” de encontrar talento femenino en el desarrollo de software, tan es así que se estima que en promedio una mujer tarda ocho semanas en encontrar empleo en este ramo cuando para los hombres este periodo se extiende a las 12 semanas.

En lo que toca a Talently, en un inicio, dos por ciento de sus usuarios eran mujeres; sin embargo, gracias a becas y alianzas con organizaciones de la sociedad civil, como el hub de educación digital enfocado a mujeres Laboratoria, esta proporción ha escalado hasta 20 por ciento.

Al momento, 80 por ciento de los egresados de Talently han logrado ubicarse en nuevos puestos laborales, lo que da cuenta de la efectividad del programa.

Según Doménica, cuatro de cada 10 egresados terminan trabajando para empresas en Canadá y Estados Unidos, otro 10 por ciento en Europa y Asia, mientras que el resto se queda en empresas latinoamericanas.

Según explica, aunque el enfoque es la colocación en empresas extranjeras, cada vez las compañías latinoamericanas de tecnología están siendo más atractivas en cuanto a oportunidades de crecimiento para los profesionistas, especialmente con el boom de nuevos unicornios que han ido surgiendo en los últimos años y que compiten ya con los beneficios laborales que ofrecen compañías en Estados Unidos.

De 100 por ciento del talento egresado de Talently, 90 por ciento trabaja de manera remota en sus países de origen, esto, cuando hace dos años al inicio de la plataforma eran apenas 10 por ciento.

En la experiencia de Doménica, la pandemia marcó un antes y un después para los desarrolladores en cuanto a búsqueda de empleos que les permitan trabajar de manera remota y basados en metas, no en horas invertidas sentados en una oficina.

Este último dato es la razón detrás de toda la plataforma. Para Doménica y su equipo es importante que Latinoamérica deje de exportar su talento a otras partes del mundo y que en cambio, éste se quede en la región.

El objetivo es convertir Latinoamérica en un hub de tecnología para el mundo desde con el talento local como protagonista.

“Nosotros no queremos exportar talento a otras regiones. Nosotros lo que queremos es que el salario que gana la persona se quede en Latinoamérica, que los impuestos se queden en Latinoamérica, que el know how se quede y así nosotros como región ganamos. Que todo este talento se siga quedando porque luego ellos van a ser los CTO’s de los próximos unicornios latinoamericanos.

“Hacemos esto para que Latinoamérica se vuelva una potencia tecnológica. Ya hemos vivido todos nuestros años coloniales siendo exportadores de materia prima y eso se tiene que acabar, lo que tiene que destacarnos como latinoamericanos es la capacidad de nuestro talento y creemos que en tecnología existe la mayor oportunidad de hacerlo”.

Erick Ramírez | El Sol de México