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Productores veracruzanos de café demandan etiquetado claro en envases del grano molido

Lo revuelven con mucha azúcar, denuncian

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Foto: Archivo

XALAPA, Veracruz. La pandemia del Covid-19 aniquiló el consumo interno de café y provocó que el café soluble ganara terreno en las tazas mexicanas, pese a que en los envases no se detalla que viene mezclado con alto contenido de azúcar, expuso Fernando Celis Callejas, asesor general de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras.

Indicó que aunque el café de grano se había posicionado mejor en el mercado interno, con el cierre de las cafeterías por la contingencia sanitaria se enfrentó un retroceso importante en el proceso de dar a conocer a la población mexicana las características específicas del producto.

“Hace 20 años, 85 por ciento del café que se consumía era soluble, a la gente no le interesaba el de grano e incluso tenía desconfianza de éste (…) y como el café se exportaba en un 80 por ciento, para el consumo nacional quedaban los de menor calidad y se iba a hoteles o restaurantes, que recibían un producto de mala calidad y mal preparado”, refirió.

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Dio a conocer que los cafetaleros mexicanos demandan que el etiquetado en los envases de café molido sea claro y que no debería llamarse “café” a los productos que tienen más de 20 por ciento de azúcar ni los que contienen saborizantes artificiales, porque eso “confunde” al consumidor final.

Celis Callejas mencionó que aunque “hay muchas reuniones” con funcionarios, en casi todos los temas se “atraviesan” las grandes empresas trasnacionales, lideradas por Nestlé, que “jalan en sentido contrario” a donde los cafetaleros quieren.

Admitió que que el auge de cafeterías y negocios especializados en capitales, como la Ciudad de México o Xalapa, provocó que las nuevas generaciones se acercaran a conocer el café producido no sólo en Veracruz, sino en otros estados.

Incluso, apuntó, las organizaciones cafetaleras veracruzanas comenzaron a contar con cafeterías propias donde se vigilaba la calidad del grano y la forma correcta de preparación. “Los consumidores se comenzaron a dar cuenta a lo que sabía el café bien preparado, algo que no ocurría en México”.

Subrayó que México compite y gana certámenes de cafés de calidad en los que llegan especialistas de todas partes del mundo al probar tazas de café y que designan puntos específicos a cada aspecto del producto.

Foto: Archivo

“Aquí han encontrado que es más diversificado en cuanto a regiones cafetaleras y sabores. Y en ese caso, la mayoría de los premios de calidad se han ganado para Veracruz, ya sea de Coatepec, Huatusco, Córdoba o Ixhuatlán”, abundó.

Sin embargo, con la llegada del confinamiento por Covid-19 se regresó al consumo de cafés solubles que están elaborados a base de la variedad robusta mezclada con azúcar y saborizantes artificiales.

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Aunque reconoció que el precio bajo de estos productos es una ventaja, pidió privilegiar al café que tiene detrás el trabajo de muchas personas que viven en el campo.

“Hay un esfuerzo de tener café porque la gente aún con la pandemia salió a sembrar y a cortarlo, entonces a los consumidores, desde mi punto de vista, les falta más conocer cómo se produce y conocer a qué sabe el buen café”, acotó.

Lo deseable, planteó, es que además de pensar en exportar se trabaje en el consumo interno y que como mínimo se consuman tres kilos de café por persona de café arábigo mexicano para fortalecer el mercado y duplicar la producción.

Fernando Celis comentó que el sector pugna por una nueva ley para la cafeticultura, así como un decreto presidencial que señale e instruya a los funcionarios del gobierno federal para mejorar los precios de exportación del café mexicano, además de disminuir los gastos de comercialización.

Mencionó que mientras México vende a 160 dólares en promedio por quintal, Colombia lo hace a 180 dólares y Costa Rica a más de 200 dólares, como resultado de las faltas de acuerdos con los grandes productores.

Ello, aunado a que los productores mexicanos se enfrentan a “gastos de comercialización” que son de hasta el doble de los países con los que compite de manera directa, por lo que las ganancias son mucho menores.

Además, añadió, se busca que se realice un muestreo del producto que podría tener granos dañados o de menor calidad. “El problema es que tienen mucha influencia estas empresas trasnacionales y no están dispuestas a hacer cambios”, lo que implica una competencia desleal.

Karla Cancino | Diario de Xalapa