La Opinión

Donald Trump ya no pudo más con la guerra del Medio Oriente

La paz provisional de Donald Trump pende de un hilo, porque no son nuevas las diferencias que se vienen acrecentando entre Israel y Estados Unidos

Pareciera que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se salió con la suya y logró su tan ansiado acuerdo de paz con Irán, pero está muy lejos de anotarse un triunfo; por el contrario, el pacto provisional para frenar las hostilidades bélicas no considera ni por asomo el fin del programa nuclear de Teherán.

Ese fue el principal pretexto para iniciar una ofensiva contra Irán en alianza con Israel, país que argumenta un alto riesgo a su seguridad nacional si las autoridades iraníes se hacen de una bomba nuclear; pero el enriquecimiento de uranio de Teherán sigue su marcha por sobre todas las cosas y ahora está al 60 por ciento.

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El acuerdo de Washington con Teherán dependerá mucho de si Israel suspende o no los ataques en el Líbano contra Hezbolá. La verdad es que las intenciones del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, no van por ese rumbo: él está empecinado en acabar con el grupo proiraní y pretende algo similar a lo que sucedió con Hamás en la Franja de Gaza.

En otras palabras, la paz provisional de Trump pende de un hilo, porque no son nuevas las diferencias que se vienen acrecentando entre Israel y Estados Unidos por sus posturas diametralmente opuestas. Eso por un lado; por el otro, el Estrecho de Ormuz queda bajo el control de Irán. “Que fluya el petróleo” es una frase hueca del magnate, que ya no veía la forma de zafarse de un conflicto que tiene demasiados años.

El mismo domingo, el expresidente estadounidense Barack Obama había avizorado que difícilmente se podría alcanzar un mejor acuerdo que el que se logró en 2015 con respecto al pacto sobre el programa nuclear iraní, que por cierto Trump criticaba todos los días. ¿Y qué cree? Tenía razón.

“Es poco probable que cualquier acuerdo que llegue a concretarse sea sustancialmente diferente o suponga una mejora significativa con respecto al acuerdo que teníamos inicialmente”, afirmó Obama, según una entrevista con la cadena ABC News. De hecho, el acuerdo provisional no aborda el tema.

Los negociadores paquistaníes aseguraron que la negociación del acuerdo nuclear se realizará durante los próximos 60 días; o sea, Trump gastó miles de millones de dólares en atacar a Irán y se trajo las manos vacías. Él mismo dijo que buscaba una operación similar a la que ejecutaron en Venezuela.

Inclusive alardeaba de que tomaría el espectro petrolero y gasífero iraní como lo hizo con el de Venezuela. En el país sudamericano entró por el depuesto presidente Nicolás Maduro —por cierto, un cartucho quemado— y ahora lo tiene preso en Nueva York, aunque el resto del Cártel de los Soles sigue gobernando en esa nación.

En Irán las cosas resultaron diferentes. En el ataque que ejecutaron, el pasado 28 de febrero, Israel y Estados Unidos contra Irán, mataron a varias cabezas del régimen teocrático, entre ellos al ayatolá Alí Jamenei, un duro golpe que hizo que la Guardia Revolucionaria comenzara una contraofensiva hacia Israel y contra bases militares estadounidenses ubicadas en varios países de Medio Oriente.

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Acto seguido, Teherán decidió cerrar el Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20 por ciento del energético que consume el mundo, lo que representó un duro golpe para los bolsillos de los estadounidenses, quienes vieron cómo todos los días se incrementaba el valor de la gasolina y cómo se desplomaba el dólar.

Tampoco es cierto que Irán le ganó la guerra a Trump; es verdad que le fue mejor, pero no tiene un triunfo claro y holgado como ellos presumen. Es real que durante las negociaciones hicieron desesperar al magnate, quien en unas 40 ocasiones adelantó un posible acuerdo de paz e insistió con nuevos bombardeos para acelerar el pacto, pero el rival le volvió a responder, por lo que tuvo que suspender sus ataques y amenazas.

Precisamente fue Trump quien acabó con el acuerdo nuclear de 2015, ese que decía que era una basura; pero ahora él no tiene un acuerdo nuclear que presumir. Apenas van a comenzar las negociaciones para ver qué le puede arrancar a Irán, país que, por supuesto, no está dispuesto a dejar su carrera nuclear.

El daño está hecho y las urnas en noviembre van a juzgar su decisión de volver a meter a Estados Unidos en otra guerra, algo que había prometido en campaña no hacer, pero que ya se le olvidó. Ahora la Casa Blanca tiene que redoblar esfuerzos para normalizar y regular las relaciones con los países aliados en Medio Oriente.

O corren la suerte de que les den la espalda como lo hicieron sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Tanto maltrato les aplicó Trump que, a la hora que les pidió su apoyo abiertamente, se negaron. No es para menos, porque el magnate ha condicionado su ayuda al conflicto entre Ucrania y Rusia a ver qué puede ganar.

Bajo esa lógica, ¿qué ganaban los europeos apoyando una ofensiva que parecía la peor decisión para frenar la carrera nuclear de Irán? Trump hizo mal sus cálculos y salió con la cola entre las patas. Israel va a seguir su guerra, no lo dude. O usted, ¿qué cree?

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