La Opinión

Donald Trump está con la cola entre las patas 

Hoy el presidente Trump y Estados Unidos están en un callejón sin salida, porque además de tratar de desmantelar la carrera nuclear iraní

Retrato oficial del presidente Donald Trump del segundo mandato, enero de 2025
Retrato oficial de Donald J. Trump, presidente de Estados Unidos. Casa Blanca, enero de 2025. Crédito: Daniel Torok / Casa Blanca (dominio público).

En su desesperación el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, comenzó a decir el pasado fin de semana que la guerra con Irán había terminado antes de 60 días, pero ese discurso es para él y los estadounidenses, falta ver que dice Teherán, que por lo pronto realizó nuevos disparos contra buques que trataron de romper su bloqueo en el Estrecho de Ormuz. 

Casi todos los días, Trump sale a decir que ya ganó la guerra, pero solo él y su gabinete respaldan esa postura, el régimen iraní sigue analizando las peticiones de Estados Unidos para desmantelar su programa nuclear y permitir que no sea exclusivo de Irán la administración del paso por marítimo por Ormuz, clave para la economía mundial.

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Creo que Trump todavía no entiende que no está en una posición de decidir cuándo y cómo se termina este conflicto, que comenzó Washington arengado por Israel en contra del régimen teocrático. Es imposible que Estados Unidos llegue a tratar de agredir sin esperar consecuencias, que en esta ocasión no se trata de bajas bélicas, sino más bien económicas.

El bloque en el Estrecho de Ormuz es una cachetada a la política bilateral que trata de imponer en el mundo Trump, el cierre de ese paso comercial deja claro que este mundo está completamente globalizado y todas las naciones son dependientes una de otras, ya sea en materias primas, maquila, compra o consumo.

Hoy Estados Unidos es uno de los principales países afectados en la compra de materia prima, eso ha encarecidos los combustibles, por eso el magnate inmobiliario se le vino la noche encima y no le quedó otra más que señalar que la guerra contra Irán había terminado, por cierto, de manera unilateral, eso es un impasse que puede ser muy riesgoso.

En el corto plazo, no se entiende cómo va a seguir fanfarroneando Trump sobre sus logros arrasadores en el mundo, imponiendo su ley, o al menos, eso es lo que cree. Dice que ha terminado con nueve guerras, pero esos mismos conflictos siguen vivos, en alta tensión, en otras palabras, no ha solucionado nada.

Y mucho menos logró someter al régimen iraní, que sigue defendiendo sus intereses, aunque Trump y los suyos digan que la guerra se acabó. Se repite la historia de los últimos tiempos con Estados Unidos, siempre luce como una verdadera potencia militar, pero en el campo de batalla no es lo mismo, se hace chiquito.

Eso en el plano bélico, porque en el plano político el saldo es muy negativo, ahora mismo la Unión Europea y Canadá, o sea la OTAN, se encuentran reunidos en Armenia en una cumbre que tiene cara de ser en contra de las políticas de Trump y sus locuras que ya se han salido de control en más de una ocasión, por ejemplo, sacó del poder a Nicolás Maduro de Venezuela, pero sigue imperando el régimen represor, eso para el jefe de la Casa Blanca se llama un triunfo, habría que preguntarle a los venezolanos que piensan de su actual gobierno.

Retomando la cumbre en Armenia, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, fue muy claro en su discurso “No creemos estar condenados a someternos a un mundo más transaccional, insular y brutal”, dijo, en la apertura de la cumbre de la Comunidad Política Europea (CPE) en Ereván.

No es la primera señal del Viejo Continete en contra de Trump, cada vez más países le niegan el espacio aéreo a los aviones estadounidenses, porque no están de acuerdo con la ofensiva contra Irán, empezó España, le siguió Italia, muy significativo por cierto, porque era una de las aliadas de la MAGA.

Hoy el presidente Trump y Estados Unidos están en un callejón sin salida, porque además de tratar de desmantelar la carrera nuclear iraní y quitarle el control del Estrecho de Ormuz, los socios y aliados del magnate ya se afilaban las garras para ver que negocios iban a tomar, tras derrocar al régimen.

Pero nada salió bien, ahora le guste o no tiene que meter la cola entre las patas

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