Hace 15 meses está supuesta intentona un tanto hollywoodense de atacar al equipo de gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, o incluso al mismo mandatario en la cena con corresponsales, hubiera arropado de manera unánime al magnate, pero ese bono se acabó, ahora las teorías conspirativas ponen en duda el presunto ataque.
Este montaje o realidad ya la habíamos visto en el cine: El Centinela (The Sentinel, 2006): Un veterano agente del Servicio Secreto (Michael Douglas) descubre que hay un topo dentro de la agencia que forma parte de una conspiración para asesinar al presidente.
En la línea de fuego (In the Line of Fire, 1993): Donde un agente del Servicio Secreto (Clint Eastwood), atormentado por no haber podido salvar a JFK, rastrea a un brillante psicópata (John Malkovich) que planea asesinar al presidente actual.
Más recientemente, Agente bajo fuego (Angel Has Fallen, 2019): El agente Mike Banning (Gerard Butler) es acusado injustamente de intentar asesinar al presidente de Estados Unidos. Tras ser inculpado, debe encontrar al verdadero culpable y desmantelar la conspiración, entre otras películas.
El asunto es que el presunto agresor Cole Tomas Allen, de 31 años, originario de Torrance, California, donde, por cierto, gobierna Gavin Newsom, uno de los principales enemigos políticos del presidente, y eso le da un pretexto para atarlo. Además, es un estado demócrata y santuario.
Primero, el escenario en el Hilton de Washington, D.C era más que propicio para el supuesto ataque, que dicho sea de paso no estuvo ni de cerca de poner en riesgo a presidente Trump, solo que hay un protocolo a seguir e implementarlo en medio de tantos periodistas corresponsales aseguraba su difusión a escala mundial, es la naturaleza de la profesión.
En realidad, haya sido real o montado el presunto ataque le da un poco de aire al mandatario para desviar por unos días, horas o minutos la atención por lo que parece un fracaso en Irán, el incremento de la gasolina y artículos de primera necesidad por ese fracaso y la violencia en contra de los inmigrantes, que tienen la popularidad de Trump en el 30% por ciento de aprobación.
Según las primeras líneas de investigación, Cole habría actuado solo, pero la Policía no dio detalles sobre quién era su objetivo ni cuál pudo haber sido su motivo. “Creemos que el sospechoso tenía como objetivo a funcionarios de la administración”, declaró el fiscal general interino Todd Blanche en el programa Meet the Press de NBC el domingo por la mañana.
Sin embargo, mucha gente en Estados Unidos dice que cree que el tiroteo fue un montaje, una forma de desviar la atención de sus pésimos índices de aprobación y su torpeza en la guerra contra Irán”, publicó Majid Padellan, un influencer progresista conocido en línea como Brooklyn Dad, en X para sus 1.3 millones de seguidores.
“¿Qué piensas tú? ¿Fue montaje o no?”. Se desató un debate en la sección de comentarios, donde muchos seguidores afirmaron que, efectivamente, fue un montaje.
También hubo algunas figuras de derecha que plantearon la posibilidad de que el ataque hubiera sido un montaje. “¿Fue esto un montaje?”, escribió Sam Parker, un nacionalista que se autodenomina “America First” y que cuenta con muchos seguidores en internet, en X , haciendo referencia a los comentarios de Leavitt y a las imágenes de Erika Kirk abandonando el evento entre lágrimas.
Estas teorías conspirativas han seguido propagándose sin pruebas. No se ha descubierto nada nuevo sobre la motivación del presunto autor del tiroteo, y los rumores en torno a incidentes tienden a evolucionar rápidamente en los días y semanas posteriores al suceso.
Las opiniones aún se están formando: el teórico de la conspiración de extrema derecha Alex Jones, por ejemplo, pasó de cuestionar si el incidente del sábado por la noche fue un montaje a afirmar que no lo fue en cuestión de horas.
La excongresista Marjorie Taylor Greene, otra conocida teórica de la conspiración, parece no haber tomado una decisión al respecto. “Tengo muchas preguntas sobre Cole Allen”, escribió en X el sábado por la noche. “La gente investigó rápidamente y encontró algunas cosas interesantes”.
Mientras Trump, fiel a su estilo, aprovechó el tiroteo para justificar su cuestionado proyecto de construir un enorme salón de baile en la Casa Blanca, cuyo futuro se dirime en los tribunales. “Este incidente nunca habría ocurrido con el salón de baile ultrasecreto militarmente que está actualmente en construcción en la Casa Blanca”, escribió en Truth Social.
El presidente afirmó el mismo sábado que el tiroteo durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca no lo disuadirá de la guerra con Irán, aunque parecía muy poco probable que el incidente estuviera vinculado al conflicto. Pero él no dejó pasar la oportunidad de sembrar la duda de un “lobo solitario”. O usted, ¿qué cree?
