Malas noticias recibió la extrema derecha el pasado fin de semana, el pilar de ese movimiento en la Unión Europea, Viktor Orbán, perdió las elecciones legislativas y no por un margen ajustado, al contrario, su partido solo consiguió un tercio de las curules, Tisza el partido de Péter Magyar obtuvo los otros dos tercios.
Sobre todo, los jóvenes se cansaron de tener 16 años en el poder al primer ministro Orbán, quien se convirtió en un escudo protector del presidente ruso Vladimir Putin y, por consecuencia, un gobierno incómodo para el bloque europeo en un asunto tan grave como la invasión rusa a Ucrania.
La 4T sin Coyright
Donald Trump tensiona los hilos al parar la tregua de guerra con Irán
FIFA descarta cambiar las sedes del Mundial 2026 y mantiene fuera a Irán de jugar en México, afirma Claudia Sheinbaum
Irán sólo tiene la carta del estrecho de Ormuz, asegura Donald Trump
El presidente del gobierno español pide a la Unión Europea suspender un acuerdo de asociación con Israel
Prácticamente, todo lo que la UE votaba en contra de Putin era vetado en automático por Orbán, quien también se convirtió en un incondicional del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hoy considerado casi un enemigo de Europa por no apoyarlo en su absurda guerra contra Irán.
Un día sí y otro también, Trump critica la postura de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) por no sumarse a la presión para reaperturar el Estrecho de Ormuz, que tiene bajo su control de facto Teherán y que se ha convertido en una de sus principales herramientas en contra de las embestidas de EU e Israel.
El asunto es que la derrota de Orbán, también representa un revés para el movimiento MAGA, qué tan importante era para Trump que su aliado europeo ganara, que incluso mandó al vicepresidente JD Vance para apoyarlo, pero en el resultado electoral hay otro mensaje cifrado, al menos los jóvenes no apoyan la política exterior del jefe de la Casa Blanca.
Otro dato a tomar en cuenta es que la participación electoral fue récord. A pesar del férreo control de Orbán sobre los medios estatales, los cambios que introdujo en el sistema electoral para favorecer a su partido y la enorme influencia que sus amigos y familiares ejercen en puestos de poder en la “democracia iliberal” en la que, según él, convirtió Hungría, el líder de Fidesz sufrió una aplastante derrota en las urnas.
Si se quiere otro mensaje para Trump de cara a las elecciones de medio mandato en Estados Unidos a celebrarse el próximo 3 de noviembre, el magnate ha buscado miles de formas para que el modelo de votación estadounidense le favorezca, pero el domingo Orbán pudo comprobar que ante el poder del voto masivo no hay antídoto.
Además, la derrota de Orbán se suma a los malos resultados de Marine Le Pen en Francia y al de Geogia Meloni en Italia, incluso el movimiento español VOX de Santiago Abascal, no está como en sus mejores días, cuando de la mano de Steve Bannon lograron colocarse como referencia en España.
Se habla mucho de la influencia del movimiento MAGA en el mundo, pero quizá su fuerza se mudó a América Latina con 12 presidentes que se han convertido en sus incondicionales, liderados por el argentino Javier Milei y el salvadoreño Nayib Bukele, por su puesto sin olvidar al ecuatoriano Daniel Noboa.
Pero cómo se han presentado los resultados electorales en Europa, las cosas no van bien para los ultraderechistas la verdad tampoco están en la lona, pero si no cambian de dirección cada vez más se acercan a más derrotas.
Hoy el activo Orbán se apagó y a Trump y Putin les urge un nuevo aliado europeo para hacer contrapeso al bloque. Meloni se le salió del huacal a Trump e incluso le negó utilizar su espacio aéreo en contra de Irán, para el cazador de osos también es importante encontrar un aliado europeo, por que de entrada el entrante primer ministro de Hungría ya puso los puntos sobre las “ies”.
Por consecuencia, este triunfo, es sin duda, lo mejor que le pudo haber pasado a Ucrania y a su presidente Volodímir Zelenski, quien de rebote puede conseguir más apoyo y negociar un bloque más amplio hacia Moscú.
Para Hungría, Magyar ha puesto el foco en medidas anticorrupción, reformas en sanidad y educación y, sobre todo, en la reactivación de las relaciones con la Unión Europea para desbloquear financiación clave. También ha marcado distancias con la política exterior anterior, especialmente en lo relativo a Rusia, defendiendo una alineación más clara con los socios occidentales en un contexto de creciente tensión geopolítica.
Este movimiento electoral parece un duro golpe para Rusia, quizá no para que se salga de Ucrania, pero sí para que mueva sus intereses en otra dirección. O usted, ¿Qué opina?
