La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que su gobierno analiza la explotación de gas natural mediante fractura hidráulica (fracking) en tres zonas del país: las cuencas Sabinas-Burro-Picachos y Burgos en el norte, y la cuenca Tampico-Misantla en los estados de Veracruz, San Luis Potosí, Hidalgo y Puebla.
El esquema que plantea no implicaría concesiones directas a privados, sino contratos mixtos donde Pemex mantendría la mayor parte de los ingresos y las empresas privadas aportarían tecnología. Sheinbaum descartó el fracking tradicional por su impacto ambiental, y condicionó cualquier proyecto a métodos de menor daño ecológico.
El anuncio representa un cambio de postura respecto a Andrés Manuel López Obrador, quien vetó la fractura hidráulica durante su sexenio. La meta es elevar la producción nacional de gas de 2.3 mil millones de pies cúbicos diarios actuales a 8.31 mil millones para 2035, un incremento de 261%.
