El 9 de abril de 2026, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) reclasificó al pingüino emperador de “Casi Amenazado” a “En Peligro” en su Lista Roja, la autoridad global en conservación de especies.
El detonante principal es la ruptura prematura del hielo marino. Los polluelos aún no tienen plumaje impermeable al momento del deshielo, lo que los deja expuestos a ahogamientos y congelamiento masivos. En 2022, el colapso de cuatro de cinco colonias en el Mar de Bellingshausen causó la muerte de miles de crías.
Aproximadamente la mitad de las más de 60 colonias conocidas en la Antártida han sufrido fallas reproductivas graves desde 2016. La población actual es de menos de 600,000 pingüinos adultos, y las proyecciones indican que podría reducirse a la mitad para la década de 2080.
Imágenes satelitales registraron una pérdida del 10% de la población solo entre 2009 y 2018. La causa de fondo es el cambio climático de origen humano, que reduce y fragmenta el hielo marino que la especie necesita para reproducirse.
