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Artemis II rompió el récord de Apollo 13 y trajo de vuelta el Earthrise que el siglo XXI estaba esperando

El 6 de abril de 2026, a las 1:56 p.m. EDT, cuatro humanos cruzaron una marca que estuvo intacta 56 años. Lo hicieron por diseño, no huyendo de la muerte. Y nos mandaron las fotos.

Tierra como creciente sobre el limbo lunar, vista desde la ventana de Orion durante el sobrevuelo de Artemis II
Earthrise capturado desde la ventana de Orion a las 7:22 p.m. EDT del 6 de abril de 2026, con un lente de 400 mm. Crédito: NASA

El lunes 6 de abril, a la 1:56 de la tarde hora de Florida, Reid Wiseman le avisó a Houston que acababan de pasar un número. Ese número llevaba 56 años intacto. Lo había puesto Apollo 13 en abril de 1970, mientras tres hombres improvisaban un regreso a casa con un módulo lunar como salvavidas.

Aquel récord de distancia humana respecto a la Tierra, 248,655 millas, unos 400,171 kilómetros, fue accidental. Una consecuencia de la explosión que casi los mata.

Artemis II lo rompió a propósito.

A las 7:02 p.m. EDT, la nave Orion alcanzó 252,756 millas (~406,767 kilómetros) de la Tierra. Cuatro mil ciento un millas más lejos que cualquier humano antes. Y por primera vez en la historia, el récord no fue el subproducto de una emergencia, sino el plan.

Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen son la primera tripulación que ve la cara oculta de la Luna desde diciembre de 1972, cuando Eugene Cernan cerró la escotilla del módulo lunar Challenger y se convirtió en el último humano en pisar otro mundo. Entre Cernan y Wiseman pasaron 53 años y cuatro meses.

Una generación entera nació, creció y empezó a tener hijos sin que nadie volviera a salir de la órbita baja terrestre. Hasta el lunes.

Victor Glover, Reid Wiseman y Jeremy Hansen configurando cámaras dentro de Orion antes del sobrevuelo lunar
Victor Glover, Reid Wiseman y Jeremy Hansen configurando cámaras dentro de Orion horas antes del flyby lunar. Crédito: NASA

La danza alrededor del lado oscuro

El flyby fue una coreografía precisa. La tarde del 6 de abril, Orion entró en su ventana de observación lunar a las 2:45 p.m. EDT. Durante las siguientes siete horas, los cuatro tripulantes apuntaron sus cámaras Nikon a una superficie que solo habían visto en fotografías de sondas robóticas. Tomaron alrededor de 10 mil fotos.

Cráter Vavilov en el borde del basin Hertzsprung, en la cara oculta de la Luna
El cráter Vavilov en el borde del basin Hertzsprung, en la cara oculta de la Luna. Lente de 400 mm desde Orion. Crédito: NASA

A las 6:41 p.m. EDT, Glover narró el primer Earthset de la era moderna: la Tierra hundiéndose lentamente detrás del limbo lunar, vista desde una nave con humanos a bordo. Tres minutos después, a las 6:44, Orion entró en el apagón planeado de comunicaciones. La Luna se interpuso entre la nave y todas las antenas de la Red del Espacio Profundo. Durante 40 minutos, los cuatro estuvieron completamente solos.

Sin radio, sin láser, sin telemetría hacia ninguna parte. Ni siquiera Houston podía oírlos respirar.

A las 7:00 p.m. tocaron su punto más cercano: 4,067 millas (~6,545 kilómetros) sobre la superficie lunar, viajando a 60,863 millas por hora respecto a la Tierra y 3,139 millas por hora respecto a la Luna. Dos minutos después, marcaron la distancia máxima. Y a las 7:24, la señal regresó.

Glover habló primero: “And to all of you down there on Earth and around Earth, we love you, from the Moon.”

No es una frase técnica. Es la frase que Apollo 8 nunca pudo decir en 1968 porque el ruido de la Guerra Fría todavía pesaba demasiado.

El cráter Carroll

Durante esas siete horas, la tripulación pidió permiso a la Unión Astronómica Internacional para nombrar dos cráteres sin denominación oficial cerca del basin Orientale. Al primero lo propusieron como Integrity, en honor al programa Orion. Al segundo lo propusieron como Carroll.

Carroll Taylor Wiseman murió el 17 de mayo de 2020. Era la esposa de Reid. Él voló alrededor de la Luna y le pidió a la IAU que un cráter del lado oculto, en una región que ningún humano había visto antes, llevara el nombre de la mujer que lo conoció antes de que fuera comandante de Artemis II.

La propuesta todavía necesita ratificación oficial. Pero ya está dicha. Ya está en el registro público de la NASA. Y en cualquier mapa lunar futuro que respete la historia, ahí va a estar.

El eclipse que ningún humano había visto antes

Eclipse solar total visto desde Orion durante el sobrevuelo lunar de Artemis II
Eclipse solar total observado desde Orion. La Luna oculta el Sol y deja visible la corona durante casi 54 minutos. Crédito: NASA

A las 8:35 p.m. EDT, mientras Orion se alejaba de la Luna en su trayectoria de retorno, ocurrió algo que ningún ser humano había observado nunca: un eclipse solar total visto desde el espacio cislunar, con la Luna funcionando como ocultador del Sol. Duró casi 54 minutos.

La tripulación fotografió la corona solar con detalle imposible desde la superficie terrestre, donde la atmósfera dispersa la luz y los eclipses duran pocos minutos.

Y durante ese eclipse, mientras observaban Venus, Marte y Saturno alrededor del disco oscurecido del Sol, vieron seis destellos de impactos de meteoroides en la cara nocturna de la Luna. Seis pequeñas explosiones silenciosas en una superficie que solo recibe la luz del Sol cuando la geometría coincide.

Es el tipo de detalle que ningún plan de misión puede prometer, porque depende de algo tan trivial como que una piedra del tamaño de un puño choque contra el regolito lunar mientras un humano por casualidad esté mirando.

Lo que no falló

Hay una manera técnica de medir si una misión espacial funciona: cuántos planes B tuviste que ejecutar. Artemis II, en seis días de vuelo, necesitó casi ninguno.

El quemado de corrección de trayectoria del 4 de abril fue cancelado porque Orion ya estaba donde tenía que estar. El siguiente, programado para el 5 de abril a las 11:03 p.m. EDT, duró apenas 17.5 segundos. La nave aterrizó en su ventana de aproximación lunar con margen de sobra.

Detrás de esa precisión está el Módulo de Servicio Europeo (ESM-2), construido por Airbus en Bremen y operado en colaboración con un equipo de ESA en el centro técnico ESTEC en Holanda. El ESM lleva 33 motores: el principal es un AJ10-190 reutilizado del programa del Transbordador Espacial, los mismos motores que durante décadas posicionaron al Shuttle en órbita. Veinticuatro de propulsión de control de actitud. Ocho auxiliares.

Hasta el momento, la NASA no ha reportado una sola anomalía en el sistema de propulsión.

El otro experimento que no falló fue el Orion Artemis II Optical Communications System (O2O), el láser óptico desarrollado por el Lincoln Laboratory del MIT que está reemplazando, en este vuelo, al sistema clásico de radio para enviar datos. Antes del flyby, O2O ya había transmitido más de 100 GB a una velocidad pico de 260 megabits por segundo desde una distancia de más de 169,000 millas.

Video en 4K. Imágenes de alta resolución. Telemetría que con la radio tradicional habría tardado horas en bajar.

El “apagón” de 40 minutos durante el paso por el lado oculto no es una limitación de O2O. Es geometría: si la Luna está entre el láser y la Tierra, no hay láser ni radio que valga. Pero todo lo demás del recorrido, los seis días de vuelo, el regreso, las próximas misiones tripuladas a la Luna, va a usar fibra óptica espacial. Y va a ser normal.

Borde oriental del basin South Pole-Aitken en la cara oculta de la Luna
Borde oriental del basin South Pole-Aitken, una de las cuencas de impacto más antiguas y profundas del Sistema Solar. Crédito: NASA

La carrera invisible

Mientras los cuatro de Artemis II circunvalaban la Luna, la Administración Espacial Nacional China (CNSA) seguía moviendo piezas hacia su propio objetivo: una misión tripulada lunar para 2030. Cuatro años y medio menos de los que separan a Cernan de Wiseman.

El plan chino contempla la nave tripulada Mengzhou y el módulo de descenso Lanyue, con ensayos no tripulados en 2028 y 2029 y pruebas de descenso robótico antes. La arquitectura se parece a Apollo más de lo que se parece a Artemis: dos cohetes Long March 10 que se acoplan en órbita lunar, un crew vehicle que se queda arriba, un lander que baja. Sin estación intermedia tipo Gateway.

Sin socios internacionales. Solo China.

Estados Unidos, en cambio, está jugando un partido distinto. Los Acuerdos Artemis ya tienen 61 firmantes a enero de 2026. Omán fue el más reciente. México firmó en diciembre de 2021. Brasil fue el primero de América Latina, en junio de 2022. La idea no es ir a la Luna solo.

Es construir un marco legal y operativo que defina cómo se usa el espacio cislunar para los próximos 50 años, antes de que llegue alguien más a definirlo de otra manera.

La diferencia es que Estados Unidos llegó primero al flyby tripulado moderno. Y va a llegar primero al aterrizaje de Artemis III, en algún momento de 2027, si Starship HLS no resbala más de la cuenta. La ventana entre ese aterrizaje y el de China se mide en años. No en décadas.

Si Artemis III se atrasa lo suficiente, la siguiente persona que ponga un pie en la Luna puede no hablar inglés.

Por eso este flyby no es solo un récord deportivo. Es la prueba de que el sistema funciona: el cohete SLS, la cápsula Orion, el módulo europeo, el láser del MIT, los protocolos de comunicación con la Red del Espacio Profundo, los procedimientos de tripulación. Todo lo que tiene que funcionar para que Artemis III no sea humo, funcionó esta semana.

Lo que viene

El 7 de abril a las 1:25 p.m. EDT, Orion salió oficialmente de la esfera de influencia gravitacional de la Luna a 41,072 millas de distancia y empezó su trayectoria de regreso a la Tierra. El amerizaje está programado para el 10 de abril de 2026, frente a la costa de San Diego, en aguas del Pacífico.

El equipo de recuperación de la Marina de Estados Unidos ya está posicionado.

Si todo sale como hasta ahora, la próxima vez que veamos a Wiseman, Glover, Koch y Hansen va a ser el viernes, saliendo de Orion en alguna cubierta de buque, con esa expresión específica que tienen los astronautas que acaban de hacer lo que nadie había hecho.

Mientras tanto, en Houston hay 10 mil fotos esperando ser procesadas. Y en algún lugar del lado oculto de la Luna, un cráter sin nombre que probablemente, dentro de unos meses, va a llamarse Carroll.

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