El índice DXY, que mide el dólar contra una canasta de divisas mayores, cayó 10.66% en lo que va de 2026. Es la peor caída del dólar en una década, y no fue un accidente. Tarifas erráticas, ataques presidenciales a la Reserva Federal, fuga de capital hacia activos no denominados en dólares: la combinación creó la tormenta perfecta. Y mientras Wall Street se rasca la cabeza, monedas como el real brasileño, el peso chileno y el peso mexicano están teniendo el mejor inicio de año en mucho tiempo.
Quién está ganando
El ranking de las monedas más fuertes contra el dólar en 2026 tiene varios nombres conocidos. De acuerdo con datos compilados por Visual Capitalist y reportes de Bloomberg Línea, así está el tablero global:
| Moneda | Apreciación vs USD | Driver principal |
|---|---|---|
| Corona sueca (SEK) | +20.2% | Crecimiento económico, industria de defensa |
| Peso mexicano (MXN) | +15.6% | Carry trade, plata, nearshoring |
| Franco suizo (CHF) | +14.5% | Refugio en incertidumbre global |
| Rand sudafricano (ZAR) | +13.8% | Estabilidad política, commodities |
| Euro (EUR) | +13.5% | Divergencia ECB vs Fed |
En América Latina específicamente, el orden lo encabeza el real brasileño, seguido del peso chileno, el peso mexicano y el peso colombiano:
| Moneda LatAm | Posición regional | Factor decisivo |
|---|---|---|
| Real brasileño (BRL) | 1° | Tasas reales más altas del mundo (después de Rusia) |
| Peso chileno (CLP) | 2° | Cobre arriba de $5/lb, ciclo chino |
| Peso mexicano (MXN) | 3° | Banxico cauteloso, plata, T-MEC |
| Peso colombiano (COP) | 4° | Repatriación de fondos de pensiones |
Cada uno tiene su propia historia. Y todas convergen en el mismo punto: el dólar dejó de ser el refugio automático.
Brasil: tasas reales que asustan
El real brasileño está volando porque Brasil tiene las segundas tasas de interés reales más altas del mundo, solo detrás de Rusia. El Banco Central de Brasil mantiene su tasa Selic cerca de máximos de dos décadas, lo que convierte al real en un imán para el carry trade global: pides prestado en dólares baratos, conviertes a reales, ganas el diferencial.
Cuando el dólar pierde fuerza al mismo tiempo que Brasil paga 12-14% por sus bonos, no hace falta ser Warren Buffett para ver el atractivo.
México: nearshoring y plata
El peso mexicano tiene una historia más matizada. La narrativa del nearshoring, que en 2024 parecía agotarse, recuperó tracción cuando las tarifas de Trump empezaron a hacer que las cadenas de suministro dependientes de China se vieran aún más caras y arriesgadas. México, geográficamente vecino y atado por el T-MEC, se volvió el plan B más obvio.
A eso se suma el repunte del precio de la plata (México es el mayor productor mundial), el diferencial de tasas con Estados Unidos, y un Banxico que ha sido más cauteloso que la Fed en recortar. El resultado: el peso pasó de cotizar arriba de 21 por dólar en 2025 a tocar niveles cerca de 18 en lo que va de 2026.
Chile: el cobre como respaldo
El peso chileno se mueve con el ciclo industrial chino. Cuando China señala estímulo, el cobre sube, y el peso chileno se aprecia. Es casi un reflejo. En 2026, con China inyectando liquidez para sostener su sector manufacturero y los metales industriales recuperándose, Chile está cobrando la factura.
El cobre rebasó los 5 dólares por libra en los primeros meses del año, y el peso chileno reaccionó como siempre: subiendo. La economía chilena sigue siendo, para mejor o peor, una apuesta apalancada al cobre.
Por qué el dólar se está cayendo
Aquí es donde la historia se pone interesante. La caída del dólar no es solo “otras monedas más fuertes”. Es el dólar perdiendo fuerza por razones propias. De acuerdo con el outlook 2026 de ABN AMRO, los factores estructurales son tres:
- Política tarifaria errática. Las amenazas arancelarias de Trump (primero contra aliados europeos por el asunto de Groenlandia, luego expandidas a Corea del Sur e India) inyectaron volatilidad en los mercados globales y erosionaron la confianza en el liderazgo económico de EE.UU.
- Ataques a la Reserva Federal. Los inversionistas leen los ataques presidenciales a la independencia de la Fed como riesgo institucional. Una Fed politizada es una Fed menos predecible, y los activos en dólares pierden parte de su valor de “refugio sin riesgo”.
- Recortes de tasas más agresivos. La Fed está recortando tasas más rápido de lo que el mercado había descontado, mientras otros bancos centrales (Brasil, Suiza, México) se mantienen más restrictivos. Eso reduce el atractivo del dólar como instrumento de rendimiento.
Detrás de todo esto hay una pregunta más grande, que analistas como los de Foreign Policy ya están haciendo: ¿esto es un ciclo o el principio del fin del dólar como reserva global?
El argumento estructural
Probablemente sea ambos. El dólar no va a desaparecer mañana como moneda de reserva, pero su porcentaje en las reservas globales de los bancos centrales lleva más de una década bajando. La trayectoria es clara:
| Año | USD en reservas globales | Contexto |
|---|---|---|
| 2000 | ~71% | Pico post-Bretton Woods |
| 2010 | ~62% | Tras crisis financiera global |
| 2020 | ~59% | Pandemia y QE masivo |
| 2026 | ~58% | Sanciones, tarifas, fragmentación |
Lo que sube no es el yuan (que sigue siendo marginal por las restricciones de capital chinas), sino una mezcla diversificada: oro, euro, yenes, francos suizos, e incluso libras esterlinas.
Cuando la mayor potencia económica del mundo usa su moneda como arma (sanciones, congelamiento de activos rusos, amenazas tarifarias) y al mismo tiempo le exige a todo el mundo seguirla usando, el resto del planeta empieza a hacer las cuentas. El privilegio exorbitante del dólar, como lo llamó Valéry Giscard d’Estaing en los 60, sigue ahí, pero ya no es tan exorbitante.
Lo que viene
Los analistas de MarketPulse esperan que el dólar pierda otro 5% en 2026, llevando al DXY a un rango entre 97 y 100 hacia fin de año. Si se cumple, las monedas que ya están ganando seguirán ganando, y la rotación hacia mercados emergentes, según Paula Chaves de HFM, podría extenderse aproximadamente tres años más.
Pero hay una advertencia importante: los ciclos cambiarios no son lineales. Una sorpresa inflacionaria en EE.UU., una crisis geopolítica, un giro inesperado en la política de la Fed, cualquiera de estos puede revertir parcialmente el movimiento. El dólar débil de 2026 es real. La pregunta es cuánto dura.
Para los que tienen ahorros, ingresos en dólares, o pagos pendientes en moneda extranjera, este es el momento de revisar la exposición. Apostarle al dólar fuerte fue una estrategia ganadora durante una década. Esa década ya terminó.
