El Extranjero

Rescate en Irán: la CIA, un piloto y dos verdades

EE.UU. rescató a su piloto derribado en Irán, pero la operación dejó más preguntas que respuestas. Lo que sabemos y lo que cada bando quiere que creas.

Estados Unidos rescató a los dos tripulantes de un F-15E derribado en Irán. El piloto salió en horas. El oficial de sistemas de armas (WSO), un coronel, sobrevivió más de 48 horas escondido en una grieta a 2,100 metros de altitud en los montes Zagros, armado solo con su pistola. La CIA montó una operación de engaño para confundir a Irán mientras el SEAL Team 6 lo extraía. Cero muertos estadounidenses, según Washington. Pero Teherán cuenta otra historia, y la verdad, como siempre en la guerra, tiene al menos dos versiones.

Lo que sabemos (y lo que no)

El 3 de abril, un F-15E Strike Eagle del 494th Fighter Squadron fue derribado sobre la provincia de Kohgiluyeh y Boyer-Ahmad, en el suroeste de Irán. De acuerdo con PBS News, ambos tripulantes se eyectaron. El piloto fue recuperado en unas siete horas, todavía con luz de día. El WSO no tuvo tanta suerte.

Lo que siguió fue una carrera de 48 horas entre fuerzas estadounidenses e iraníes por llegar primero al coronel. Él, por su parte, caminó hasta una cresta montañosa, se metió en una grieta rocosa y activó una baliza de emergencia restringida para evitar que Irán rastreara su señal. Según reportes compilados por múltiples fuentes, transmitió un mensaje breve: “God is good”.

La CIA como protagonista

Aquí es donde la historia se pone interesante. La CIA no solo ayudó a localizar al militar, sino que montó toda una operación de desinformación dentro de Irán. De acuerdo con Fortune, los operativos de la agencia difundieron la falsa noticia de que el WSO ya había sido encontrado y que las fuerzas americanas estaban sacándolo por tierra.

El objetivo: que los iraníes perdieran tiempo persiguiendo fantasmas. Mientras tanto, la CIA usó tecnología de firma térmica para ubicar al coronel entre las rocas y confirmó que no era una trampa antes de pasar las coordenadas al Pentágono.

También activaron lo que en jerga militar se llama “recuperación asistida no convencional”: contactar civiles iraníes dispuestos a ayudar o dar refugio a personal militar estadounidense. Lo cual, si lo piensas un momento, implica que la CIA tiene una red de contactos civiles operando dentro de Irán. Eso, por sí solo, es una revelación enorme.

El despliegue: SEAL Team 6 y medio ejército

La extracción no fue quirúrgica. Fue masiva:

  • SEAL Team 6 (DEVGRU) lideró la operación terrestre
  • 160th Special Operations Aviation Regiment (los “Night Stalkers”) proporcionó helicópteros
  • Decenas de aviones de combate dieron cobertura aérea
  • Drones MQ-9 Reaper vigilaban la zona
  • Una pista agrícola abandonada cerca de Shahreza, Isfahan, sirvió como base de operaciones improvisada

Pero no todo salió limpio. De acuerdo con PBS, dos helicópteros Black Hawk recibieron fuego de armas pequeñas (aparentemente de nómadas bakhtiari armados con rifles de caza), dos aviones C-130 quedaron inutilizados por fallas técnicas y tuvieron que ser destruidos por las propias fuerzas estadounidenses para que no cayeran en manos iraníes, y cuatro helicópteros Little Bird también fueron destruidos intencionalmente.

La lista de equipo perdido es larga:

  • 1 F-15E (derribado)
  • 1 A-10 Thunderbolt II (derribado separadamente, entre las islas Qeshm y Hengam)
  • 2 C-130 Hercules (destruidos por EE.UU.)
  • 4 helicópteros Little Bird (destruidos por EE.UU.)
  • 2 Black Hawk (dañados)

Rescatar a un hombre costó al menos 10 aeronaves. No hubo muertos estadounidenses, según el Pentágono. Pero la factura en equipo militar es otra conversación.

La versión de Irán: “fracasó por completo”

Teherán, como era de esperarse, cuenta una historia radicalmente distinta. De acuerdo con Resumen Latinoamericano, el portavoz militar iraní declaró que la operación de rescate fue “completamente frustrada”. La televisión estatal iraní difundió imágenes de restos calcinados de aeronaves y ofreció una recompensa de aproximadamente 60,000 dólares por información sobre el piloto.

Aquí viene la contradicción más obvia: el gobernador provincial reportó cinco muertos y siete heridos en la zona de operaciones, pero al mismo tiempo negó que las fuerzas estadounidenses hubieran aterrizado ahí. Si no aterrizaron, ¿quién murió? Si aterrizaron, ¿cómo fracasó la operación? La propaganda en tiempo de guerra es así: no necesita ser coherente, solo necesita ser ruidosa.

El Ministerio de Relaciones Exteriores iraní fue más creativo y sugirió que toda la operación de rescate pudo haber sido una cobertura para robar uranio enriquecido del complejo nuclear de Isfahan. Una teoría que, hay que decirlo, suena más a guion de película que a análisis militar serio.

El fantasma de Eagle Claw

Irán no eligió cualquier comparación. Comparó esta operación con la Operación Eagle Claw de 1980, el fallido intento de rescate de rehenes en la embajada de Teherán que terminó con ocho militares estadounidenses muertos, helicópteros quemándose en el desierto y la humillación pública del gobierno de Jimmy Carter.

La comparación tiene un punto válido: en ambos casos, EE.UU. tuvo que destruir su propio equipo en suelo iraní. La diferencia, y es una diferencia que importa, es que esta vez el objetivo se cumplió. El coronel fue extraído con vida. Herido del tobillo, pero vivo.

Que Washington perdiera 10 aeronaves para rescatar a dos personas puede verse como un derroche espectacular o como la demostración de que EE.UU. cumple su promesa de no dejar a nadie atrás. Depende de quién te lo cuente.

Trump: “WE GOT HIM!”

El presidente no tardó en capitalizar. Publicó en Truth Social un mensaje que es imposible imaginar en boca de cualquier otro mandatario: “WE WILL NEVER LEAVE AN AMERICAN WARFIGHTER BEHIND!”. De acuerdo con CBS News, describió la operación como “la más audaz en la historia de EE.UU.” y celebró que se logró “sin un solo americano muerto o herido”.

Convenientemente, esa declaración omite al propio WSO que fue rescatado gravemente herido, y a los tripulantes de los Black Hawk que recibieron fuego. “Sin heridos” es una verdad con mucho maquillaje.

Pero políticamente, Trump ganó esta mano. Un piloto capturado por Irán habría sido un desastre mediático de proporciones nucleares. El rescate exitoso le dio exactamente la narrativa que necesitaba: fuerza, audacia y un final feliz.

Lo que pasó en los montes Zagros es, al mismo tiempo, un éxito militar y un desastre logístico. Rescatar a dos personas perdiendo 10 aeronaves no es algo que celebres sin matices. Pero sacar a un hombre vivo de territorio enemigo, con la CIA montando teatro en tiempo real y el SEAL Team 6 operando bajo fuego, es objetivamente impresionante.

Ninguno de los dos bandos te está diciendo toda la historia. Y en una guerra donde la propaganda corre más rápido que las balas, eso es lo único que puedes dar por seguro.

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