A medida que a Donald Trump se le hace bolas el engrudo en Medio Oriente con Irán y su desbocado amigo Israel, en donde todo hace indicar que no se trata de un conflicto de unos días, semanas o meses, sino de una guerra larga, que no estaba presupuestada por la Casa Blanca, por eso hoy emprendió una nueva estrategia que busca poner a Cuba como la prioridad mediática de Estados Unidos.
De hecho, era su objetivo hasta antes de que el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, convenciera a Trump que debían de atacar al régimen de los ayatolás en Irán, hay que aclarar que en esta fórmula no hay bueno y malos, todos tienen sus propios intereses de por medio, pero parece que el que cayó en esta trampa de guerra fue el jefe de la Casa Blanca, se unió a un pleito de larga data.
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Tampoco podemos decir que el régimen cubano sea el pagano en esta metida de pata que realizó Trump en Medio Oriente, el problema para Cuba es que se le está acabando el tiempo para negociar una salida con Washington y en particular con el secretario de Estado Marco Rubio y eso lo va a aprovechar bien de manera mediática el magnate, ya sabe que él hasta perdiendo gana, y la presunta salida del presidente cubano Miguel Díaz-Canel sería un inmejorable salvavidas.
Y es que Estados Unidos ha bloqueado por completo el suministro de petróleo a la isla durante tres meses, lo que ha provocado una grave escasez. El pasado viernes por la noche, gran parte de La Habana se quedó sin luz y el sábado por la noche, el apagón se repitió, esta vez en todo el país.
Por su diseño, los hospitales son los últimos en quedarse sin luz en Cuba, pero con un apagón nacional, incluso ellos se ven afectados. Cada hospital tiene un generador, pero hay un peligroso retraso entre el corte de luz y la puesta en marcha del generador; es un riesgo a todas luces para los cubanos de a pie, pero eso no es prioridad para Washington. Ellos tienen como meta aplicar la misma fórmula que en Venezuela.
En las Casa Blanca estiman que, una vez caído el presidente cubano, el paso dos es abrir la inversión a Estados Unidos, en particular a los amigos de Trump y Marco Rubio y buscar a toda costa echar de la isla todo rastro de China y Rusia –lo que luce muy difícil–, esa presencia está muy arraigada, porque representa un punto geopolítico muy importante.
Sin duda, un triunfo en el Caribe es más posible y real en este momento, que un logro contra Irán, el control del Estrecho de Ormuz le da mucho oxígeno al régimen iraní, por esa zona cruza el 20 por ciento de petróleo mundial, un cierre total representa un golpe para las economías de todo el mundo e inevitablemente impacta la economía de Estados Unidos, en varios rubros, pero el energético es clave.
Hay más, Trump prometió no llevar a una guerra más a Estados Unidos y es lo primero que está haciendo, parece que pensó que era cuestión de horas o días, pero Teherán en un hueso duro de roer y, pese a lo que se cree, no está solo Rusia, China, Armenia y Azerbaiyán lo apoyan de una u otra forma, por eso no es tan fácil ahogarlos o bloquearlos como pensaban Israel y EU.
Hasta dónde puede llegar este conflicto, es incierto, porque una retirada prematura de Estados Unidos significaría una derrota y en un año electoral eso puede ser lapidario, no solo para Trump, sino para el Partido Republicano, es altamente previsible que pierda el control del Congreso en las dos cámaras, eso sin contar que ese daño puede impactar en las aspiraciones del candidato republicano a suceder al magnate.
Por otro lado, un triunfo en Cuba puede revertir algunos daños e incluso en el mediano plazo podría reposicionar a los republicanos, aunque son solo especulaciones sobre lo que puede suceder con un fanfarrón que pensó que nada, ni nadie lo puede tocar o ganar, la muestra es que, aunque el régimen caiga Trump ya tiene su prestigio trastocado.
Por lo pronto, sus aliados de la OTAN ya le dejaron claro que no los puede estar maltratando y luego pedirles que le ayuden; prefirieron dar un paso al lado. Es solo un ejemplo de lo que se avecina para el mandatario Gandalla, que cree que todo lo puede. O usted, ¿Qué cree?
